15.08 | Columnistas 

El drama ambiental, tragedia anunciada que no existe en las agendas de campaña

El documento de los Expertos en Cambio Climático de la ONU deja claro que la tierra tiene fecha de vencimiento. Y no es lejana. El capitalismo feroz no oyó nunca las alertas. Argentina sufre inundaciones, sequías y olas de calor que se duplicaron desde 1960. Pero además su modelo de producción es profundamente agresivo con el ambiente. No es un tema en la campaña. El avance de la frontera agropecuaria para el cultivo de soja. Los niños wichí alimentados con soja transgénica para calmarles el hambre. 

Silvana Melo

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El informe de la ONU sobre cambio climático pasó bastante inadvertido en la Argentina: cayó en medio de la campaña electoral, cuando las disputas de poder eclipsan los temas importantes. Fundamentalmente, el sufrimiento de las gentes. Los datos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) esbozan un panorama sombrío para el planeta en el corto plazo. Y este territorio de los pies del mundo no discute ni difunde temas ambientales que vayan más allá de un calentamiento global que siempre parece obra de una mala providencia. Un país sometido a 500 millones de litros de agrotóxicos anuales, la transgénesis como base de las exportaciones, la tala indiscriminada fundante del monocultivo de commodities, la desertificación como consecuencia del agotamiento del suelo, la megaminería contaminante y la fractura hidráulica (fracking) como forma de explotación de hidrocarburos no convencionales (que son los que quedan). Todo esto es la base de la economía argentina, un rompecabezas armado por el poder económico y las multinacionales.

Mientras se hace viral un video donde la gente cruza caminando de orilla a orilla el río Paraná seco de toda sequía, recuerda la periodista ambiental Marina Aizen: "un día de 1986 que en Washington hacía paradójicamente mucho calor, más que el de costumbre, el científico de la NASA James Hansen advirtió ante un panel del Congreso que la temperatura terrestre se estaba calentando peligrosamente. El motivo, les dijo, era la acumulación de dióxido de carbono (CO2) que resulta de la quema de petróleo, gas y carbón. Desde entonces, la industria no ha hecho otra cosa que sembrar dudas sobre esta afirmación para convencer con sus cánticos a poderosos lobbies económicos y políticos y retrasar la acción". El resultado, 35 años después, es el diagnóstico del IPCC: un planeta con "daños irreversibles". De ésos que no tienen vuelta.

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