11.09 | Información General 

Desafíos, padecimientos y herramientas de los jóvenes que salen a buscar trabajo

El problema de los jóvenes para insertarse en el mundo laboral. Testimonios de quienes buscan y no encuentran. Desde el equipo de Orientación Vocacional de la Facultad de Ingeniería y la Oficina de Empleo del Municipio coinciden en que la educación y la capacitación son el camino para revertir la situación.

Maximiliano Cooper Pondarré / Facso

Poca o nula experiencia, falta de preparación adecuada y escasez de ofertas laborales. Esas son algunas de las dificultades que atraviesan los jóvenes que se lanzan a la búsqueda de trabajo en Olavarría. El fracaso en el intento desemboca la mayoría de las veces en preocupación, ansiedad y frustración. En un contexto de crisis, el desafío se vuelve más exigente y el camino se muestra repleto de obstáculos.

Nicolás tiene 24 años y asegura que su proceso fue "muy duro y complicado" y que trató de sobrellevar "como podía" una búsqueda que se extendió entre marzo y agosto. "Yo ya contaba con un trabajo, pero mis antiguos empleadores me dijeron que podían esperarme hasta que consiguiera otro. Trataba de buscar de lo que sea, y cuando te digo de lo que sea, es de lo que sea, pero no se daba. Llevaba currículums por todos lados, pero la verdad es que no te toman ni siquiera para barrer la calle, no digo que sea indigno porque cualquier trabajo es digno, pero no te toman en ningún lado y te sentís muy frustrado". Su caso tuvo buen final ya que en agosto consiguió finalmente un nuevo empleo.

Estudiante de la carrera de Comunicación Social, dice que es posible trabajar al mismo tiempo, pero que requiere de una organización más aceitada. "Me podía organizar para cursar cuando era presencial porque tenía un trabajo de medio tiempo, el tema es que no le podés dedicar el ciento por ciento a las dos cosas", admitió.

Desde su óptica, "los empleadores deberían ser un poco más flexibles porque hay muchísima gente joven de 20 a 22 años que quiere trabajar pero que les exigen un montón de requisitos que no pueden cumplir porque recién están saliendo de la secundaria", argumentó.

Mateo tiene 21 años y también es estudiante universitario. "Busco, pero me llamaron muy pocas veces por el tema de ser joven. La verdad es que no tengo mucha experiencia y eso es lo que más piden. Estuve en varias entrevistas y en lo único que he quedado fue en un reconocido hipermercado. Ese fue el trabajo fijo que he tenido por tres meses, una linda experiencia porque pude estar en blanco y ahora, gracias a una beca, estoy trabajando en la fotocopiadora de la Facultad", señaló.

La combinación de estudio y trabajo paralelos complica con los horarios. "A veces estamos muy cargados y es difícil conseguir un trabajo que se adapte a la carrera. Por eso ahora estoy enfocado en cursar que es lo que considero más importante y si puedo conseguir un trabajo relacionado con la carrera sería genial", comentó.

La pared que muchos se chocan es la misma. Empleadores que exigen experiencia "y cómo la vamos a tener si nunca nos dan el primer trabajo". Mateo pide comprensión y "pensar que muchos estudiantes necesitan trabajar, especialmente los que llegan desde otras ciudades y se tienen que bancar un alquiler y el día a día".

"Pensar proyectos de vida a partir del distrute y los intereses"

"Que un chico no pueda encontrar empleo da mucho padecimiento, a cualquier edad, y más para la gente joven que recién está pensando en buscar trabajo. Cuando eso no se da se produce una situación de malestar muy profunda. Entonces lo que proponemos es que puedan pensar sus proyectos de vida desde el lugar del disfrute y desde el lugar de sus intereses en primer lugar", explicó la licenciada María Inés Berrino, quien está a cargo del Servicio de Orientación Vocacional y Ocupacional que funciona en la Facultad de Ingeniería.

Cada año atiende a más de 600 personas que están a punto de egresar del Secundario. La mayoría de ellos averiguan sobre las diferentes carreras universitarias, terciarias o sobre las capacitaciones cortas para el ámbito laboral. Sin embargo, el programa está planteado desde una perspectiva más amplia porque allí se abordan problemáticas, estrategias y formas de organizarse en sus proyectos de vida.

  • El equipo de trabajo está conformado, además de Berrino, por las licenciada Ignacia Capitanich y Florencia Bellomo.
"Sería fantástico que todos los seres humanos tengamos la posibilidad de desarrollar nuestro trabajo en una profesión que nos guste vocacionalmente, porque esto le va a permitir a la persona disfrutar de su trabajo, va a querer capacitarse, además de sentirse creativa y valorada. No sería alguien que está esperando las vacaciones o el fin de semana, sino que estaría disfrutando del trabajo que hace. Eso sería lo ideal", planteó Berrino.

Además la especialista aseguró que "a todas las personas que concurren a nuestros taller les decimos que es muy importante que puedan capacitarse en un curso, una carrera terciaria o universitaria, pero siempre pensando en el desarrollo de un oficio propio. Eso a las personas las reviste de una gran sensación de poder, de autonomía y fortaleza".

Para que los proyectos de vida se puedan plasmar, es clave que los jóvenes tengan "apoyo social en su manera más amplia, que va desde políticas de Estado, instituciones de formación, familias allegadas, parejas, amistades... Son todos vínculos que pueden ser de apoyo fundamental".

En ese punto, Berrino focalizó que "la persona de manera individual no puede hacer nada, por más voluntad que tenga. Esto lo estamos viendo más claro ahora con la virtualidad. Por ejemplo, si no tiene acceso a Internet por más voluntad que tenga si no recibe apoyo externo, difícilmente pueda cursar. Por eso individualmente no hay mucho para hacer" y es clave "la corresponsabilidad para que haya mejores inserciones laborales".

A modo de ejemplo contó que "estaba entrevistando a un chico que terminó la secundaria y que siempre trabajó con su papá, que es albañil. Entonces ahora me preguntó que cursos relacionados con la construcción podría realizar porque no se veía trabajando toda la vida como ayudante de su padre. Así que le informamos que en el Centro de Formación Profesional 401, que funciona en Brown y Dorrego, tiene muy buenos cursos gratuitos y es una forma de participar, insertarse y conocer a otras personas que también están buscando trabajo".

Berrino explicó que durante las asesorías detectan que cada vez más chicos que están trabajando de manera precaria. Mientras intentan acceder a un empleo en mejores condiciones muchos optan por desarrollar emprendimientos de ventas de comida o servicios que promocionan vía redes sociales.

Con el tiempo, las posibilidades y elecciones cambiaron. "Hace unos 20 años, cuando dábamos orientación, en general la gente que egresaba del Secundario nos decía que quería conseguir trabajo una vez que se recibieran del Terciario o la Universidad. Ahora, en cambio, la gran mayoría nos dice que quiere o necesita trabajar y estudiar".

Entonces definió que "el estudio es también un oficio, hay que adquirir el oficio de estudiante: hay que organizarse, planificar, priorizar, cumplir con un cronograma, tener herramientas y ver todas las posibilidades. Porque hay carreras que se pueden cursar de noche, hay instituciones que no toman asistencias pero sí exámenes, por lo tanto es muy importante que pidan los planes de estudios, que se asesoren y se informen", cerró.

Alex tiene 21 años, cursa la carrera de Ingeniería Química en la Unicen y busca trabajo desde hace poco tiempo. "Me asusta un poco porque me dicen que no se puede estudiar esta carrera y trabajar a la vez, pero quisiera comprobarlo yo mismo. No es que esté desesperado porque vivo con mis padres", rescató con cierto alivio respecto de la situación que atraviesan otros jóvenes con necesidades más urgentes que resolver.

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