13.09 | Información General Magalí, Rocío y Carina Iguiñiz, las tres hermanas y emprendedoras al frente de OVO

Los mejores huevos pastoriles están en Olavarría

Son tres hermanas y un día decidieron afrontar un proyecto laboral juntas, pero debía ser profesional, serio y con proyección. Aquella idea se hizo realidad hace un año y hoy son las únicas en la provincia que tienen una producción de calidad de huevos pastoriles, con 1.250 gallinas criadas con un sistema rotativo. El éxito ya lo lograron, pero van por más.

La estancia La Emilia -establecimiento nacido en 1937- hace menos de un año que acogió un proyecto que con una decisión y firmeza propias de tres mujeres emprendedores, decididas, con un objetivo claro y hacia allá fueron estas tres hermanas: Carina (45), Rocío (38) y Magalí (29) Iguiñiz, hijas del recordado productor y dirigente de la Sociedad Rural Raúl Iguiñiz.

Así nació OVO (nombre derivado de ovogénesis, obviamente) y la pequeña pyme que montaron a comienzos de 2020, con 250 gallinas, hoy cuenta con 1.250 ponedoras Lohmann Brown, están esperando otras 750, venden en Olavarría y la zona, inclusive en Necochea, y ya piensan entrar en Capital Federal. Los huevos pastoriles, únicos por su calidad y certificación en la provincia de Buenos Aires, son la marca registrada de estas tres hermanas que van por más, a partir de una producción que se respalda en el Sistema Pastoril Rotativo (sistema de vivienda y producción de las gallinas, distinto al que todos conocen).

Se juntaron las tres (Rocío y Carina viven en Olavarría y Magalí, la "pequeña", en La Plata) y decidieron dar un paso adelante. Querían armar una empresa, "hacer algo bueno, que la rompa en el mercado, bien hecho desde el inicio. Y lo logramos. Comercialmente nos va bien, en crecimiento. Pero estamos seguras y orgullosas. Eso sí, sin el apoyo de la familia, del equipo del campo, de los que se unieron ahora, hubiera sido imposible porque es mucho laburo" dicen. Pero se lanzaron al mercado y en base a una buena estrategia de venta, respaldada por un trabajo profesional, los huevos pastoriles OVO ahora piden más pista. El huevo o la gallina es un dilema que proviene de la expresión ¿Qué fue primero?. A ellas eso mucho no les importa, obviamente. El proyecto crece y ellas lo contaron así:

¿Cómo y cuándo nace el proyecto Ovo de huevos pastoriles?

ROCIO: El proyecto arranca el año pasado, en plena pandemia. Hace mucho tiempo que las tres queríamos hacer un proyecto juntas desde cero. Si bien seguimos con la empresa que dejaron mi abuelo y mi papá, esto era para hacer algo nosotras. Y a través de un video viral de gallinas libres de jaula nos involucramos en el tema porque nos gustó la idea. Así que hicimos capacitaciones online, cursos y buscamos un referente que está en Santa Fe, ya que esto es un tema muy nuevo en la Argentina. Las tres participamos de la capacitación, obviamente, Magalí desde La Plata y Carina y yo que estamos radicadas en Olavarría. Aprendimos porque queríamos salir al mercado con un buen proyecto con varios valores agregados y empezamos a ver distintas metas para tener todas las certificaciones y habilitaciones pertinentes, como corresponde.

CARINA: Es que hay proyectos con gallinas libres de jaula, pero no están certificados. Logramos un huevo diferente, pero con un aval que nos respalda que está certificado. No sólo lo decimos, sino que cuando se le hace un análisis a ese huevo lo que decimos está reflejado. Fue una búsqueda de profesionales para ayudarnos, como un nutricionista de aves (Francisco Cortés), que es olavarriense, y otros dos veterinarios que son de la Facultad de Aves de Tandil, quienes se unieron al grupo de trabajo. Hay proyectos de gallinas libres de jaula criadas a piso, pero nosotras buscamos que sea rotativo ya que si bien son libres tienen espacio para pastorear, tienen verdeo, y certificamos todo lo que hacemos, con ciertas normas internacionales de la certificadora Organización Internacional Agropecuaria (OIA), porque hay que saber cuántas gallinas deben vivir en sus respectivas casillas que cumpla todos los requerimientos de distancia, y son casillas para 250 gallinas. Es que hay que respetar los 25 centímetros de diferencia entre cada una, los niples para que reciban el agua -no usamos sistema de bebedero, que es lo común, sino que son como mamaderas-, porque se mantiene la higiene, consume el agua y no hay contagio. Hace nueve meses que estamos trabajando y no tuvimos un solo caso de enfermedad, lo cual es importantísimo.

¿Cómo es el sistema rotativo?

R: Se llama de pastoreo rotativo. Lo que hicimos nosotras fue construir los módulos, que son los carros móviles, de acuerdo con las normativas del bienestar animal. Respetamos todas las medidas para que las aves tengan un comportamiento natural de su especie. Apenas aparece la luz del día les abrimos los carros para que las gallinas salgan a pastorear, todo el tiempo que requieran, y a su vez le damos un alimento que producimos nosotras. Están todo el día haciendo sus ejercicios naturales, buscando insectos, toman agua fresca constantemente de los sistemas de niples.

C: Y luego de entre siete y diez días las casillas se corren hacia otra parcela, por lo que se van rotando y siempre tienen verdeo para comer, por lo que comen pastura que es alfalfa, trébol blanco y festuca. Con los nutricionistas armamos un alimento como complemento, diseñado especialmente.

R: Lo bueno es que somos la única pyme de la provincia de Buenos Aires certificada en Bienestar Animal. Y me atrevería a decir que en el país somos tres, con el sistema rotativo ya que hay muchos proyectos de gallinas libres de jaula pero son criadas en galpones, es decir a piso. Y están en la zona núcleo como Entre Ríos. Como el nuestro, rotativo y certificado, en provincia no hay.

M: Las aves entran y salen cuando quieren, porque están los carros donde se ubican los nidos donde duermen y descansan. Al estar libres, entran a dormir cuando quieren aunque lo hacen cuando se esconde el sol.

¿Dónde están los secretos de OVO?

C: Hemos logrado un porcentaje de postura que está entre el 93 y 94 por ciento. Es altísimo. En invierno cae al 60 y pico por ciento, pero nos dicen que en granjas grandísimas no consiguen el porcentaje que sí tenemos con nuestras gallinas. No pueden creerlo. ¿El secreto?, en la libertad que tienen las gallinas para vivir y criarse. No están para nada estresadas.

M: Además, no les manejamos los horarios. Están libres. Viven naturalmente. Para entrar a la casilla la gallina debe ver luz, así que tenemos paneles solares, sino se quedan afuera. Pero a las 22 horas ese panel se corta y duermen hasta el otro día, y a las 7 de la mañana se les abre todo para que salgan.

R: A esa certificación llegamos luego de un montón de auditorías que nos hicieron. No te la regalan, obviamente. También hicieron pruebas a campo, construimos las casillas con determinados manuales, que todo esté apto. Acá no hay descanso, trabajamos todos los días.

¿Qué cantidad de gallinas tienen?

C: Empezamos con 250 y en este momento tenemos 1.250 gallinas. Y estamos por recibir otras 750. Ha sido una inversión importante, es cierto, porque nosotras también construimos las casillas. Pensamos en algo chiquito pero luego todo se fue ampliando, nos especializamos y nos capacitamos, por lo que se fue generando algo muy lindo. Las compramos de 16 semanas de vida y las traemos de la zona de Pilar, donde está uno de los criaderos más importantes del país de la raza Lohmann Brown. A todas las compramos, porque sino para criarlas deberíamos armar otra logística.

¿Dónde está el secreto para lograr un huevo de alta calidad como el de OVO, en la alimentación, en el cuidado, dónde...?

M: Sí, en la forma de alimentación, en la forma en que las gallinas viven con cero estrés y eso hace que tengan un huevo de mejor calidad, además de su tamaño. Un huevo tiene un peso promedio de 50/55 gramos y el de nuestras gallinas está entre 60/65 y hasta de 75 gramos ya que son de doble yema y son los premium, y han pesado 80 gramos. La cáscara es fuerte, no se chasca, debido a la cantidad de calcio. Hemos hecho tres análisis diferentes de los huevos y todos tienen una clara bien espesa, consistente, con una yema de un color más marcado y eso se debe a la alimentación de la gallina. Está comprobado que nuestros huevos tienen casi el doble de proteínas que el huevo común.

R: También son ricos en Omega9, por lo que tienen un ácido graso monosaturado, y son muy buscados porque es como un protector cardíaco, y ricos en Omega3 que son ácidos que no produce el organismo, por lo que son excelentes ya que disminuyen el riesgo cardíaco y también los accidentes cerebrovasculares. Y se logra estos huevos en forma natural, no buscamos darle una dieta a las gallinas para conseguir esos beneficios, es todo natural. Además, los analizamos y está comprobado. Y con vitamina D, porque las gallinas pueden salir libremente y toman sol, lo que no pasa con los huevos industrializados donde las gallinas están encerradas en un espacio muy pequeño.

C: Y algo más, además del sabor diferente, y es que también tienen un color diferente y es porque posee algo bueno: posee más betacarotenos, que es un antioxidante, lo que ayuda para disminuir riesgos en otras enfermedades de la piel inclusive. Es un alimento súper saludable, fácil digerible, está al alcance de todos, y para los niños, embarazadas, deportistas, el huevo es excelente, y a esto lo dicen también las nutricionistas. Además, es un producto barato.

¿Cómo ha sido el difícil objetivo de venderlos e introducirlos en el mercado, y qué cantidad de producción han logrado?

R: Hay una tendencia de consumo consciente y responsable, por lo que la gente valora estas propiedades nutricionales. A partir de ahí, después de casi un año de trabajo, comenzamos a comercializarlos. Estamos eternamente agradecidos a los comercios que apostaron a nosotras, aun sin conocernos, como Tres Estrellas, Tomato, Almacén Saludable, y hoy tenemos huevos en más de veinte comercios en Olavarría, pero también vendemos en Tandil (en las cuatro sucursales del supermercado El Monarca, en forma exclusiva con huevos pastoriles OVO), Necochea, Azul, Laprida y Bolívar. Y pensamos en ingresar al mercado en Capital Federal, pero tenemos que esperar a incorporar estas 750 ponedoras que están por llegar. Estamos cubiertos con la producción diaria. Es un huevo por día de 1.250 gallinas, con un 93/94% de postura.

C: Se cosechan tres veces por día, en forma manual, y a medida que se recoletan se llevan al depósito. Es todo artesanal. Se limpian con una esponja suavemente y de ahí se seleccionan por tamaño, y pasan después a la zona de packashing, todo con una temperatura promedio de 23 grados para su mejor conservación.

M: Además de que se hace la cosecha de forma manual, se realiza por el exterior de donde están las gallinas en sus carros, por lo que no se las molesta para nada en sus nidos.

C: Lo del packashing lo diseñamos nosotras y nos lo hacen especialmente, ya que son sustentables y ecológicos. Los envases son de color violeta, de pulpa moldeada, totalmente reciclables, biodegradables y ecológicos. Y las fajas que los envuelven también son ecológicas, con tinta soluble al agua, y son biodegradables.

R: Inclusive, cuando se desarma la faja se puede armar un animalito en 3D, son animales en extinción de la Patagonia, por lo que eso es también un valor agregado.

C: Algo más. En cada lote está registrada la fecha de cosecha y está el número de lote, de modo que si hay algún problema en un huevo sabemos que se debió al lote determinado. Lo vamos a identificar enseguida. Todo está registrado. Por eso llenamos muchas planillas de vencimiento.

M: El huevo tiene una fecha de vencimiento que es de 30 días, que está registrada por supuesto, y que es el tiempo recomendable aunque si después del mes se hace la prueba casera de poner un huevo en el agua y si flota no está en condiciones. Si no flota, se puede comer. Pero tenemos controlada la fecha de cosecha.

R: Si pudimos entrar como proveedores de El Monarca o Tres Estrellas, que son supermercados importantes, es porque tenemos todas las habilitaciones correspondientes, caso contrario hubiese sido imposible, porque estamos registradas como granja agrícola en el Senasa. Hoy en el mercado tenemos los únicos huevos pastoriles en la provincia de Buenos Aires.