17.09 | Información General Suplemento FINDE

"Todos debemos tener una imagen diferente de Maradona en nuestra cabeza"

Para el artista plástico Martín Othasegui, Diego Armando Maradona fue un niño de barro que llegó al oro y se volvió santo. Por eso el mural ubicado en Colón y España tiene la cara del pibe que soñaba con ganar un mundial y ser campeón del mundo.

Rodrigo Fernández

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"Mi sueño es jugar un mundial" dice el niño ante la cámara de televisión. En blanco y negro lo muestran en el potrero haciendo jueguitos, primero con los pies y después con la cabeza, al lado del arco con el 10 en la espalda. El pibe juega en las inferiores de Argentinos Juniors y se segunda meta es lograr el campeonato con la octava. Ese niño todavía no es la leyenda, aún no se ha alzaba del barro para llegar a la gloria. Es un chico cualquiera que sueña. La mirada pura, las ganas intactas, el coraje a pleno. Es el hijo de la Tota y de Don Diego, el de la casita sencilla en Fiorito.

El artista plástico Martín Othasegui decidió capturar ese momento en un mural. Congelar el instante en una pintura que destaca al niño sobre el hombre. O sobre el mito.

Lo cierto es que, figura controversial si las hay dice Martín, Maradona es "una de las figuras del Siglo XXl que más nos representan".

Intervención urbana

El mural es la continuidad de un proyecto de intervención urbana que nació en el 2015, cuenta Martín Othasegui y explica que en la esquina de Colón y España ya había "una intervención que habíamos hecho con el espacio "Territorio Joven" que pertenecía a la ONG Crecer Juntos. En ese momento trabajábamos con chicos y chicas en situación de vulnerabilidad".

Junto a ellos desarrollaron un proyecto artístico que consistía en llevar a cabo intervenciones luego de trabajarlas en el taller donde se pensaban las producciones. "Buscábamos que las intervenciones tuvieran algún sentido simbólico"dice el artista plástico y señala que ya habían intervenido el lugar la ochava "con el dibujo de la cara de uno de los chicos y una frase que decía "una oportunidad para no perderse en la multitud". El programa finalmente concluyó en el 2016 pero el mural quedó allí.

Cuando el año pasado se enteró que el lubricentro, donde está ubicado el mural, cambiaba de dueño se acercó para poder dialogar con su nuevo propietario ya que le había llegado la información de que pensaban intervenirlo: "Pasé para charlar porque me parecía que estaba bueno reciclar ese espacio. El mural estaba bastante deteriorado por el paso del tiempo".

"Con la muerte del Diego y con la sugerencia de un amigo, que me dijo que hiciera algo en relación a Maradona, me pareció que podría haber una continuidad en ese espacio. Que de alguna manera tuviera algún vínculo con el inicio de aquel proyecto de intervención y que también fuera un homenaje" asegura.

Tras tomar la decisión fue a conversarla con Gonzalo Díaz, propietario del espacio y, casualmente, presidente de la Peña de Boca de Olavarría, que enseguida "le pareció genial". Así comenzaron a charlar sobre la forma de llevar a cabo la intervención.

"A mí me parecía que homenajearlo al Diego desde su niñez, cuando recién estaba arrancando en el fútbol, contaba desde otro lugar toda una vida. También se conectaba con esta primera intervención que habíamos hecho con los chicos y chicas de 'Territorio Joven'. En esa esquina sigue habiendo otro niño, nada más que éste es famoso" dice y afirma que esa cuestión "le dio sentido más allá del homenaje".

El niño de barro

Cuando comenzó a conversar con Gonzalo Díaz fue reuniendo más información para el mural. "Me dijo que cuando hablamos de Maradona, hablamos del barro al oro. Pensar en el chico de barro me interesó bastante porque habla también de toda una construcción simbólica particular. Por eso el fondo que tiene el mural es dorado" expresa y señala que "también se conecta un poco con mi historia porque estoy trabajando con barro ahora".

"Me crié en una casa de adobe y estoy resignificando esta cuestión del origen y de cómo dialoga con otras cuestiones simbólicas. El oro es como una cosa bastante diferente. Cuando pensaba en el oro me acordaba de Maradona criticando el oro de las paredes del Vaticano" manifiesta.

"Del barro al oro también representa otras cosas. El oro de la copa y de la santificacion. Por eso un poco la idea de la pintura es eso: poner un niño con un fondo dorado, de pintura renacentista" dice y menciona que "antes, cuando en la Iglesia querían representar a un santo le ponían un fondo dorado. Y esa es también es la imagen que se construyó de Maradona, que hasta tiene una Iglesia y se lo asocia a Dios".

La pintura entonces "trata de unir a ese niño de barro que se volvió una especie de deidad. Un ídolo que roza la cuestión mística y muy arraigado a lo popular".

Trabajo en equipo y sentido simbólico

"A grandes rasgos estoy bastante contento" con el trabajo artístico, asegura y remarca que fue un trabajo que fueron elaborando en equipo. "Gonzalo puso la pared, yo la mano de obra y la pintura fueron llegaron de parte de pinturerías como Olavarría, El Planeta, Wagner, Acuarela y Del Centro".

En julio comenzó a pintar sobre la pared y ya está casi terminado. Faltan algunos retoques y supone que para fines de septiembre estará concluído.

"Todos los sentidos simbólicos que encontré los fue descubriendo a medida que lo iba a haciendo al mural. En alguna medida no deja de ser un mojón para recordar. Mas que homenajear, recordar, tener presente" dice y asegura que "el sentido se lo va a dar cada uno porque en definitiva no deja de ser la imagen de un niño".

Martín explica que "es una pintura más que un mural. Una pintura en la calle, una intervención". "El muralismo tiene un sentido bastante político, que reivindica lo popular pero desde otro lado" afirma. Por eso siente que su trabajo es "más propio de una intervención urbana o un retrato en la calle. Es llevar un poco ese trabajo a ese plano. Lo que no quiere decir que no esté posicionado en una ideología pero no justamente va en la línea de las propuestas que tienen que ver con el muralismo. Uno a veces le dice mural a todo lo que está pintado en un muro, por eso está bueno hacer una salvedad" reafirma.

Mientras trabajaba en la esquina mucha gente pasaba "y tocaba bocina, se sacaban una foto". Para el artista "hacerlo me reconectó bastante con la pintura y creo que toda la gente que se acercaba, en alguna medida se ponían contentos".

"Cuando la gente empieza a ver cosas así, cualquier intervención, me parece que se empieza a generar un diálogo que está bueno y como que comienza a interpelar y en alguna medida nos conectamos más".

Mucha era la gente que se acercaba a preguntar y que querían saber por qué la estaba haciendo. "Fue muy gratificante porque el intercambio es lindo" dice y explica que "en lo personal, me parece que andaba necesitando reconectar con el exterior y por eso tambien la iniciativa. Reconectar con el exterior a través de la pintura".

Un ídolo popular

Realizar la pintura del mítico "10" lo llevó a ratificar "lo que es una imagen popular. Me hizo pensar en cómo yo me conectaba con la imagen de Maradona, que como todo ícono no deja de ser controversial. Lo que sí nadie puede negar es que es una de las figuras del Siglo XXl que más nos representa" afirma y asegura que "todos debemos tener una imagen diferente de Maradona en nuestra cabeza".

"Me hizo pensar mucho en las figuras populares de la Argentina, en esas personas que forman parte de lo representativo, con cierta idea de la argentinidad. Hay muchas figuras así que nos pintan a nosotros, nos dicen quiénes somos".

Es por ello que señala que una vez que la obra forma parte de la calle deja de ser del artista. "La gente lo toma como propia y lo resignifica" y menciona como ejemplo el impacto que tuvo la obra en las redes sociales y como se fue compartiendo hasta llegar a otros países. La pintura de Maradona, concluye, "me sirvió para pensarme a mi como argentino".