28.09 | Información General Las huellas del coronavirus

Volviendo al movimiento en medio de la pandemia

Profesionales de la ciudad evaluaron las derivaciones del retorno a la actividad física controlada, sistemática y continuada luego del confinamiento estricto y de meses de sedentarismo obligado o auto impuesto.

Daniel Lovano - [email protected]

El encierro, la cuarentena, el aislamiento, el confinamiento o cualquier definición de su tipo vinculada con la pandemia han sido a lo largo de este tiempo parientes cercanos del sedentarismo, con las consecuencias negativas que ello trae para la salud física y mental del ser humano.

Según un informe publicado por la Sociedad Argentina de Patología de Urgencia y Emergentología, en plena pandemia las declaraciones de consenso debatían sobre cómo y cuándo debían volver a la actividad los deportistas después de la COVID-19. "Sin embargo, la actividad física (cualquier movimiento del cuerpo donde la energía es gastada) abarca mucho más que el deporte y es, o debería ser, parte de la vida cotidiana" enfatiza el dossier.

Hoy que lo peor de la pesadilla parece haber transcurrido, con la vacunación empieza a tener visos de realidad la esperanza de regresar a esa vieja normalidad que ofrecía condiciones de vida que parecían intocables, inviolables e inalterables. Hasta que irrumpió el coronavirus. 

Ahora, ¿cuáles han sido los efectos observados en Olavarría por los profesionales de la educación física ante el retorno de la actividad física controlada, sistemática y continuada después de las restricciones impuestas por este coronavirus? "Las distintas actividades, con sus características, han presentado diversas adaptaciones" aclaró el profesor Enzo Jarié, titular del gimnasio ONE, y resaltó que "en su inmensa mayoría la vuelta a la actividad física fue en presencia de salud".

"En las salas de musculación, o en un gimnasio donde las rutinas son de forma individual, obviamente la dosificación está en mano de los profesores a cargo, se trabaja en forma progresiva y con un período de readecuación estructural, que involucre a tendones, ligamentos y demás. Al ser personal la carga el margen de error es menor y también son menores los problemas" indicó.

Su balance tuvo matices para actividades grupales y de mayor impacto. "Quizás en estos casos es donde se vieron las consecuencias producto de la inactividad por la pandemia. Donde el trabajo es para todos a la misma intensidad, hubo personas que, al estar desadaptadas, en un primer momento han sufrido el regreso a la actividad, con dolores o sobrecargas musculares" comentó el profesor Jarié.

En clases de spinning o pilates "que son de bajo impacto, más apuntadas a un carácter aeróbico, y la carga no está tan enfocada en el entrenamiento de la fuerza, debería haber menos problemas por la baja incidencia lesiva de la propia actividad, como puede ser también en el caso de la natación".

"En actividades como el crossfit, el entrenamiento funcional de alta intensidad obviamente en primer lugar la pérdida de fuerza hace que las personas que volvieron a trabajar con la misma intensidad puedan llegar a tener algunas lesiones de índole articular, alguna tendinitis en hombros, muñecas, alguna lumbalgia producto de ese debilitamiento de la zona media, del core, y de un mal ajuste al efectuar las técnicas" indicó.

No obstante, Jarie destacó la responsabilidad de los profesores de crossfit y descartó un trabajo generalizado con cargas paulatinas y sobrecargas adaptativas para que las personas reanuden el proceso siempre "en presencia de salud".

"Las actividades por sí solas no son lesivas, sino que tienen mucho que ver los profesionales que están a cargo y la correcta dosificación. Hoy en día una contractura o cualquier otra dolencia dependen de un montón de factores y no de la propia actividad, sino que talla la calidad de sueño, una óptima nutrición y muchos hábitos de higiene postural, de saber movernos en forma eficiente" recomendó el profesor Jarié.

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