30.09 | Policiales 

Condenaron a 22 años al líder de la banda narco "Los Monos"

Ariel Máximo "Guille" Cantero fue sentenciado por una serie de ataques a tiros contra domicilios de magistrados y edificios judiciales en Rosario. Acumula más de 84 años de condena, con siete sentencias desde abril 2018.

Ariel Máximo Cantero, alias Guille, fue condenado a la pena única de 28 años y ocho meses de prisión. Recibió una pena de 22 años por haber ordenado desde la cárcel siete ataques a tiros contra jueces y edificios judiciales. Y se le sumaron los seis años y ocho meses que había recibido en 2016 por otra intimidación al Poder Judicial: las amenazas contra el magistrado Edgardo Fertita. Ahora, el líder de la banda de Los Monos suma más de 84 años, con siete sentencias desde abril 2018.

A la par del líder de Los Monos recibieron penas elevadas otros seis miembros de la organización criminal, entre ellos, Lucía Uberti, que era quien realizaba la logística e inteligencia para que los sicarios llevaran adelante los ataques que buscaban generar conmoción en el poder judicial de Santa Fe. En los alegatos, el fiscal Miguel Moreno, quien formó parte del equipo acusador junto a Matías Edery y Gastón Ávila, consideró que, con estos ataques, esta banda "disputó al Estado su autoridad al mantener en vilo a una ciudad entera".

Cantero escuchó el veredicto que desplegó el tribunal encabezado por la magistrada Hebe Marcogliese desde el penal de Marcos Paz, donde desde que se inició este juicio le secuestraron dos teléfonos fijos dentro de su calabozo. Después del escándalo que provocaron estos hallazgos en el Servicio Penitenciario Federal (SPF), Guille habría dejado de gozar de esos privilegios y enfrenta las consecuencias de esos desafíos, según señalaron fuentes de su entorno que lo visitan al penal bonaerense.

La banda de Los Monos fue una de los protagonistas principales de la llamada guerra narco que estalló tras el crimen del líder del clan, Claudio Cantero, alias Pájaro, en mayo de 2013. Desde ese momento, Guille exacerbó los métodos violentos de este clan criminal desde la cárcel, tras entregarse el 20 de junio de ese año. Fue condenado a 21 años de cárcel, por asociación ilícita y por el homicidio de Diego Demarre, el dueño del boliche donde mataron a su hermano, en abril de 2018.

A partir de ese momento enfrentó otras cinco causas, por narcotráfico, secuestro extorsivo, amenazas y ataques a balazos y homicidios. Está siendo juzgado en otro caso por el atentado al Casino de Rosario, donde fue asesinado Enrique Encino, y por los atentados contra dirigentes del sindicato de Peones de Taxis. Este año podría sumar otras dos condenas.

La vida tras las rejas

Cantero pasará mucho tiempo en la cárcel. Los fallos aún no fueron unificados, algo que deberá hacer, cuando las sentencias queden firmes, el tribunal que lo condenó por asociación ilícita y homicidio a 21 años de cárcel en abril de 2018. El tope máximo de unificación de las condenas es de 50 años, y como Cantero es reincidente no le corresponde la libertad condicional.

Este hombre de 32 años, oriundo del barrio La Granada, en el sur de Rosario, que nunca terminó la escuela secundaria y que vivió más tiempo en la cárcel que en libertad desde que es mayor de edad, sigue al frente de una banda que nunca perdió el poder de fuego a pesar de que reconfiguró su negocio criminal, hoy sustentado en emprendimientos mafiosos más que en el gerenciamiento de la geografía narco de Rosario.

El estado de conmoción que provocaron los atentados a partir del 29 de mayo de 2018 volvió a hacerse palpable en un día antes del inicio de este juicio, cuando el 19 de agosto pasado dos hombres en moto pasaron y balearon el edificio donde este jueves se leyó el veredicto contra Cantero.

Un día después, Cantero ensayó otra provocación. "¿Cuál es su oficio?", preguntó como una formalidad la jueza Hebe Marcogliese en la apertura del debate oral. Desde la cárcel de Marcos Paz, donde está actualmente detenido, Cantero respondió por videoconferencia, con una sonrisa: "Contrato sicarios para tirar tiros a jueces".

Fuente: La Nación