03.10 | Información General 

Comunicado de la Lista Verde Nueva Energía: Sábado negro para la sociedad olavarriense

Este dos de octubre debería haber sido un día de festejo de la sociedad olavarriense, orgullosa de su participación en las elecciones en una de las instituciones que lo tienen como socio propietario: Coopelectric.

Día en que como cooperativa que reúne a la gran mayoría de los vecinos de la ciudad, debería haber dado ejemplo de democracia interna. Pero por el contrario, este dos de octubre, fue un sábado negro para el ejercicio de la libertad y el derecho de elegir, para la participación comunitaria y la confianza en las instituciones de la sociedad olavarriense.

Un grupo que impuso todos los medios a su alcance para que solo hubiera dos elecciones entre dos listas en veinte años, cuando debiera haber todos los años; enquistado hace treinta años en los cargos y usando la cooperativa como su propia empresa privada, para sus beneficios personales, está impidiendo este año de manera ilegal que se cumpla el principio central del cooperativismo que es la democracia interna.

Elecciones que se necesitan imperiosamente porque es un grave momento de la cooperativa que exige cambios drásticos de conducción para evitar que siga su creciente deterioro económico y que no parecen reconocer sus directivos con su tradicional soberbia, a pesar de la evidencia objetiva del balance.

En otra acción irregular el Consejo de Administración de Coopelectric declara ganadora mediante conferencia de prensa a la Lista Amarilla, sin elecciones, que son ellos mismos. Con lo cual, es un dos de octubre de luto para la gente de bien que quiere participación ciudadana en sus propias instituciones. ¿Qué valores éticos tienen los que se sienten orgullos de ganar por la fuerza? ¿Cómo se puede confiar en aquellos que no les importa el deshonor y el oprobio de mantenerse por cualquier medio si consiguen el fin de permanencia perseguido? Siguen en sus cargos sin estar legitimados en elecciones.

Esta lamentable circunstancia nos obligó a recurrir a la acción amparo ante el Poder Judicial, que sigue su curso y está pendiente de resolución, para sortear el descontrol, la ilegalidad y el abuso de poder. Situación jurídico-institucional que hace más precaria la legalidad del Consejo de Administración de la que ya tienen.

Confiamos en que al final de este camino tortuoso al que nos someten, prevalecerá la razón y la justicia, y los asociados podrán expresarse con información veraz y completa.

Hoy o mañana se sabrá cuál es la voluntad real de la mayoría de los asociados. Todo llega.

¿Qué se pierde por no haber elecciones?

No solo lo indignante de la arbitrariedad, el abuso de poder y el carácter antidemocrático contrario a los principios del cooperativismo que se evidenciaron en las acciones que están impidiendo las elecciones. Se pierde la oportunidad de un cambio de rumbo para evitar seguir en este camino que está destruyendo nuestra cooperativa. Lo demuestran las evidencias objetivas que surgen del balance.

La decadencia económica de Coopelectric viene de hace años, pero estaban ocultas, escondidas, por la falta de transparencia e información al asociado y a la comunidad. Este año, el balance presentado es poco claro, donde puede verse que hay dinero que le adeuda infracom a la Cooperativa, las deudas no las discriminan, retaceando información esencial. Lo que sí se pone en claro que existe una deuda en dólares, y cuya garantía es que sea pagada por los usuarios, que en la factura figura como "Acuerdo ENHOSA" que obliga a los asociados a pagar en cada factura estos dólares durante 12 años más. Y clara y concretamente que la pérdida del año fue de 407 millones de pesos. Muy grave.

Según el balance 2020, la reducción total de los activos fue del 4 %, el incremento de los pasivos fue del 18 %. Todo lo cual implica una reducción del patrimonio neto del 14 %. Según explica el Contador Alcides Goñi, si cada año se pierde el 14 % del patrimonio en 7 años Coopelectric no existe más. Y por lo que se visualiza el balance de este año va a ser igual o peor.

Sin elecciones sigue el ocultamiento y el secreto que da lugar a sospechas en Coopelectric

La transparencia en los actos institucionales es una exigencia que tarde o temprano les va a llegar. La opacidad y el secreto característicos que dominaron el proceder de la actual conducción de Coopelectric está sucumbiendo frente a la intención democrática surgida desde la sociedad misma. La transparencia es uno de los nuevos principios que rigen tanto en el accionar administrativo, como la vida política del Estado y de las instituciones. En nuestro caso, más importante debería ser la transparencia, porque es una cooperativa, cuyos directivos administran miles de millones de pesos que son ajenos. Los socios cooperativos en estas tres últimas décadas no han podido conocer el balance, que marca la realidad económico-financiera de la cooperativa. Sin acceso a la información y conocimiento pleno e integral del accionar de la cooperativa no hay posibilidad de participación y decisión de los asociados. Todo fomentado desde la conducción para que así sea y reine la indiferencia la apatía y el conformismo. Recién este año, luego de que tuvimos que realizar acciones prejudiciales para conseguir un balance y forzar a que se hiciera público, pudo verse la grave situación económica en su resultado final: 407 millones de pesos en pérdidas.

Pérdida enorme a la que se llegó por malas decisiones tomadas, por encarar proyectos que fracasaron y que lo hicieron con el capital de los asociados. La empresa multiprop ósito es hoy la empresa multifracaso. A este serio deterioro económico se llegó, a pesar de que hicieron recaer por años sobre los asociados las consecuencias negativas de sus malas decisiones y que han impactado en el bolsillo del socio cooperativo, por el solo hecho de ser asociado y obligado sin participar en las decisiones que lo perjudicaron. Años tuvimos que pagar una "contribución accionaria transitoria" o "contribución renovación de medidor", que duplicaba el valor de la factura de agua y cloacas. Todo decidido arbitrariamente, de muy dudosa legalidad y sin control de organismo regulador alguno.

La realidad mundial y nacional que impone la transparencia, donde un ejemplo claro es la publicación del balance en internet que ya hacen las empresas privadas serias y responsables, va a terminar necesariamente con el ocultamiento y el secreto que solo da lugar a las suspicacias sobre el manejo de dineros ajenos y al beneficio personal en desmedro del perjuicio de la cooperativa. Transparencia, participación real del asociado, eficacia, eficiencia, economía, centro de gestión en la atención al asociado, cercanía con los socios cooperativos, son exigencias del Siglo XXI que no le llegó aún a los que conducen Coopelectric.