11.10 | Información General Día del Martillero y Corredor Público

"Las propiedades están sobrevaluadas por el dólar"

Susana Capuano, segunda generación de la tradicional inmobiliaria que nació como Eseverri-Capuano, contó el inicio de dicha sociedad y habló de los remates en la actualidad.

Hace 51 años, cuando nació como inmobiliaria Eseverri-Capuano, se fue formando la historia que comenzaron aquellos dos grandes amigos como fueron Helios y Pedro. Amigos, socios y que también compartieron la política dentro del radicalismo. Luego los vaivenes de la política, precisamente, hicieron que don Helios se alejara de la oficina de Vicente López casi Bolívar para trasladarse a otra con distintas responsabilidades, ubicada en Rivadavia y San Martín, y también tuviera que irse lejos, a Tierrra del Fuego. Pero la amistad siempre se mantuvo firme.

Pero aquellos primeros años de esa historia es mejor que la cuenta Susana, la hija de Pedro Capuano, quien siguió sus pasos y pese a que también fue docente, haber conocido la profesión desde muy chica hizo que le tomara el gustito, comenzara a quererla y hoy, con matrícula profesional, está al frente de la Inmobiliaria Capuano, formando equipo con su esposo Fernando Azzato y con su hija. Sí, María de la Paz -Pachu para todos en realidad- también hizo el mismo recorrido que su mamá, ya que es docente (profesora de educación física) y ahora se incorporó a la inmobiliaria.

"Fue una sociedad que se formó entre papá y don Helios y tiraron muy parejos los dos, donde primó siempre la honestidad. La vida hizo que después de dedicarme a la docencia durante 25 años -de la que ya me jubilé-, me incorporé a la firma. Toda la vida mi proyecto fue formar una familia, lograr una familia unida, con libertades pero siempre juntos. Pero paralelamente trabajé con mucha responsabilidad. Así que fue primero la docencia y luego la inmobiliaria, y a partir del fallecimiento de papá seguí. Fernando se incorporó cuando cerró Banco Mayo, en el ´98" comenzó contando Susana, quien fue profesora de ciencias naturales en colegios privados y estatales. "Pero en 2010 decidí jubilarme y me dediqué de lleno a la profesión de martillera. Este es un proyecto familiar a partir que Eseverri se desvinculó por la política", agregó.

"En un período la oficina estuvo cerrada cuando Helios fue intendente y papá estuvo como diputado nacional, pero volvió y nos pidió que le diéramos una mano. Así que se reabrió. Cuando Eseverri perdió la intendencia y se fue a Tierra del Fuego, volvió también y se reincorporó, pero cuando recuperó el cargo de intendente ya se alejó definitivamente. Y papá le compró la propiedad" siguió recordando Susana Capuano.

Para establecer alguna diferencia entre aquella época y la actual, Susana comentó que "ahora ya no hay tantos remates. Antes, en la época de ellos, los remates de los domingos eran habituales. Hablo con gente mayor, que es clienta, y me cuenta que era común ir a los remates de lotes porque mucha gente compró terrenos de esa manera y luego hizo sus casas, pagando en muchas cuotas inclusive. Eso ya no existe, desapareció totalmente", explicó.

Y ya entrando en la actualidad respecto de cómo está el mercado inmobiliario, Susana señaló que "en este momento hay un sobre stock de propiedades. Para alquilar, la demanda de casas es importantísima y no hay ofertas. En cuanto a las ventas, hay un sobre stock y se puede ver que en toda Olavarría hay carteles de ventas de viviendas, pero las ventas han bajado muchísimo. En tanto el dólar siga subiendo, va a ir bajando el precios de las propiedades, obviamente, ya que estaban sobrevaluadas en un 25 o 30 por ciento. ¿Por qué?, porque el dólar fue subiendo. Además, estaban cotizadas de antes con un dólar que estaba en 45 pesos en 2018 o 2019, y los cien mil dólares de esa época significan un dinero muy importante en este momento".

"Obviamente, estaban sobrevaluadas y si el dólar sigue subiendo, entonces tendrán que bajar los precios porque no queda otra alternativa. No hay demandas de compras", afirmó. "El que tiene un ahorro quizá accede a comprar un departamento de un dormitorio para que en el día de mañana pueda alquilarlo, aunque lo amortiza a largo tiempo. En este momento no es negocio para el propietario alquilar una propiedad; en otro momento era un reaseguro, porque primero que sigue siendo un capital; segundo, si a ese capital se le puede sacar un dinero para ayudar a su saldo o jubilación, es mucho mejor. Pero si bien hay una demanda importantísima de alquileres, tampoco es fácil. En este momento son muy buscados los departamentos de dos dormitorios y también los de un dormitorio, porque volvieron los estudiantes que los habían dejado en la pandemia", continuó diciendo.

"Y la nueva ley de alquileres hizo lo suyo, porque en un principio se pensó en ayudar al inquilino pero el aumento que se está dando anualmente en realidad no es el que se pensaba. Porque obviamente se calculaba que al año había un aumento que dependía del índice del precio al consumidor y de lo que les aumentaban a los trabajadores estables, pero ese índice informado por el Banco Central fue altísimo, dio un 47/48 por ciento. Es muchísimo, y a un trabajador no le suben el salario en ese porcentaje. Se pensó que iba a ser un índice fijo y que lo reglamentaba el gobierno, pero en realidad seguimos haciendo los acuerdos entre partes. Porque el propietario piensa que si tiene un buen inquilino, prefiere mantenerlo y tener la propiedad ocupada, y en lugar de un 48 se arregla en un 35%. Otros no quieren, como todo. Pero los índices se fueron arriba, demasiado. También hay mucha demanda por casas de dos dormitorios con garage y patio, que es la figurita del mercado. Todos quieren eso, pero no hay", contó Susana.

"Pachu se incorporó para trabajar a esta empresa familiar, aunque en forma conjunta con sus actividades en el gimnasio. La parte deportiva siempre le gustó. Aunque en esta decisión colaboró mucho la pandemia, porque los gimnasios sufrieron mucho en la parte laboral y lograron abrir con un aforo del 30%, la gente con miedos para vencer, así que la decisión de sumarse nació allí. Por supuesto, hizo la carrera, se recibió de martillera y tiene el título, aunque no está matriculada pero colabora en todas las actividades de una inmobiliaria. Es una incorporación muy importante, por la parte administrativa, por las redes, los cobros de alquileres, y los clientes siempre nos siguen respondiendo porque nos manejamos con la misma ética que yo aprendí cuando era chica y venia todos los días a la oficina de Eseverri-Capuano, cuando tenía 9 o 10 años. De a poco fue aprendiendo y me gustó, y así fui creciendo en un clima de respeto, de honestidad, de responsabilidad, que son valores que se incorporan de la familia, de lo que enseñan los padres. Y todo eso se traslada a esta empresa familiar, en la que nos manejamos de la misma manera y con mucha dedicación, respondiéndoles a los clientes en todo. Creo que papá debe estar contento de que esto sigue en marcha, en pie, sigue bien, y que una de sus nietas se ha incorporado a la firma" terminó diciendo Susana Capuano.