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"A veces se pierde la discusión sobre la posibilidad de ampliar o que la tradición crezca"

"¿No soy de aquí?" se llama la primera muestra en solitario de Valentín Demarco. La misma está en exhibición hasta el 20 de noviembre en el espacio del Museo Dámaso Arce.

Rodrigo Fernández

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Valentín Demarco dice que se emociona cuando ve el cartel que anuncia "¿No soy de aquí?", la muestra que inauguró la semana pasada en el Museo Dámaso Arce. Por el feriado, la sala permanece cerrada, pero igual hacemos la entrevista sentado en un banco. Detrás nuestro, a pocos metros, los obras creadas por el artista parecen mirarnos desde los ventanales. Mientras que en la calle son pocos los autos y la gente que pasa por la calle. El artista olavarriense, que llegó a la Escuela de Orfebrería gracias por insistencia de su madre que lo observaba dibujar, está muy contento con su primera muestra individual en donde se puede ver su trabajo en un conjunto de obras. Además, el museo abrió sus puertas tras 18 meses cerrado, así que la alegría es doble.

"Fue una inauguración hermosa, fue una alegría enorme encontrarme con mucha gente que no veía hacia mucho. Incluso profesoras de la Escuela de Orfebrería que vinieron a ver la muestra", cuenta, y dice que poder ver a la gente conectándose con las obras "y tomándose el tiempo de disfrutarlas" lo puso muy feliz.

Valentín explica luego que el nombre de la muestra "tiene que ver con los lugares de pertenencia, como que define de dónde uno es o lo que hace dónde está inscripto. O sea, no sólo tiene que ver con un lugar geográfico como Olavarría, también tiene que ver con un lugar como puede 'la platería', 'la platería olavarriense' o 'el arte contemporáneo', que son todos espacios de pertenencia", y agrega: "Tiene que ver con preguntarse qué hace que determinada imagen, objeto o idea esté inscripta en un lugar y no en otro o que venga a hablar a ese lugar o venga a interpelar a la gente de ese lugar. Un poco también como la reafirmación de la pertenencia a ese lugar. Qué cosas me marcaron o en dónde me formé, en qué pienso cuando estoy haciendo las obras o a qué lugares vuelvo", sostiene.

Obras seleccionadas para la muestra

"'Mi puñado de esplin' está compuesta por mucho dijes de bronce que refieren a la tradición de los ex votos. Es una obra que comencé a hacer en el 2016 y un poco sentía que, mientras la hacía, en la multiplicidad de imágenes y en la pretensión de expansión que tiene la obra, un poco pensaba en Dámaso Arce y en cómo él construye el universo de sus obras a partir de un montón de imágenes. Pensaba, sin intención de compararme, en esa voluntad de poder representar un sinfín de imágenes, como sucede en el Jarrón 'Evolución de la vida' ", dice, y señala que "la obra tiene un poco una pretensión enciclopédica de cubrir una espectro enorme de imágenes y de mundo, me pareció que era una obra que tenia que estar en el museo"

"Esa obra tenía que estar y después obviamente los anteojos que hice inspirados en la campaña 'Descubra Olavarría' y la foto que hice con Ana Mendía, la modelo de esa campaña y de mi foto, porque claramente era un obra pensada para Olavarría y desde acá", explica. Y en cuanto a la última obra "es una escultura que incluye una Olavarría cincelada en bronce con el ornato característico que hacemos acá y que está inserta en la provincia de Buenos Aires, hecha de brea que es material donde cincelamos. Es una especie de como si los plateros hubiésemos construidos la ciudad con el hornato", describe, y comenta que "está inspirada en una piedra que hay en el cementerio que la hicieron la gente del Servicio Penitenciario. Es un picapedrero que pica Olavarría sobre la provincia de Buenos Aires. Me gustó mucho esa imagen de que el picapedrero, el artesano o la persona que trabaja con las manos es el que forja la ciudad sobre la provincia, que con sus manos la crea".

A la muestra "se le suma un cartel que instalé en la ruta 226, que incluye la imagen que hice con Ana Mendía, pero a la manera de un cartel de promoción turístico. O sea, incluye datos de la exposición pero a golpe de cuando uno va en el auto ve la imagen y descubre a Olavarría tal cual fue la campaña original, pero en esta nueva propuesta de descubrir Olavarría a través de la platería".

Escuela y maestros

Cuando era chico su madre lo veía dibujar. Hasta que un día decidió llevarlo a la Escuela de Orfebrería. Valentín cuenta que ya "conocía el trabajo de Ferreira y de Arce de venir al museo. Pero si no fuera por ese ofrecimiento, quizás no hubiera empezado y tampoco tenía aspiraciones, al no conocer tanto. Simplemente fue adentrarme en el oficio sin ideas previas, conectarme con el trabajo manual y de a poco me fui enganchando", manifiesta. Luego de pasar por la escuela secundaria se fue a Buenos Aires para estudiar Diseño Industrial, pero al poco tiempo se cambió a la carrera de Artes Visuales.

"Siempre me quedaron esas ganas de retomar el oficio, pero no tenía el taller armado y por diferentes cuestiones no lo hacía". Además dedicarse a la carrera le llevaba mucho tiempo, "pero de a poco fui encontrando con que me interesaba mucho investigar cuestiones ligadas a la cultura criolla, al imaginario de lo argentino. Un poco también en diálogo con el arte contemporáneo internacional, que lo veía muy desligada de cuestiones locales. En ese momento vi que había un lenguaje del arte contemporáneo que borraba la particularidades de cada lugar. Un poco es esa la preocupación que tengo desde siempre como que uno no puede desligarse de los lugares donde está o donde se crío o se formó. Entonces de a poco empecé a intentar mezclar ese mundo del arte contemporáneo deslocalizado con elementos particulares de la cultura criolla. De ahí quedé en las puertas de la platería, de lo que había aprendido" afirma.

"Mi maestro, que es Ferreira, se entusiasmo muchísimo. Realmente le interesó que aunque no hiciese cosas más tradicionales seguía pensando en la platería de Olavarría, seguía investigando y estudiándola. Así que su parte sólo tuve apoyo y estoy muy agradecido por su generosidad y su apertura. Creo que en eso va el amor por la platería o por la tradición de la platería olavarriense", asegura.

Para Valentín Demarco, más allá de la polémica, los modos de que la platería siga existiendo son diversos y dice que "a muchos plateros de acá les interesó mi trabajo y me apoyaron. Son personas con las que converso. Obviamente que a otros plateros se molestaron o no estaban de acuerdo". "Siempre surgen esas discusiones sobre los límites de la tradición, pero tienen más que ver con una discusión sobre la autoridad. Sobre quién puede decir qué es la tradición o quién tiene el derecho de decir hasta acá o la tradición la hago yo, o esto sí y esto no. Son discusiones sobre la autoridad y muchas veces sobre prejuicios" explica, y reconoce "que a veces se pierde la discusión sobre la posibilidad de ampliar o que la tradición crezca".

Por lo pronto, el artista olavarriense se prepara para una muestra en los Estados Unidos y comenta que una de las obras que se pueden ver en el museo participará de la feria Art Basel como parte de la exhibición de la galería que lo representa. Eso será en el mes de diciembre y luego volverá al taller "para seguir trabajando en cosas nuevas".

Una obra y una polémica

En noviembre del año pasado, durante la edición virtual del Encuentro de Plateros, una de sus obras se vio envuelta en cierta polémica. La foto de una cola masculina con una tanga trabajada en plata y un cuchillo completando la obra logró hacer visibilizar otras cuestiones.

"En primer lugar me sorprendió", dice el artista sobre las repercusiones, y señala que "la foto la había hecho hacia un tiempo. Obviamente en el ámbito del arte contemporáneo hay una suerte de letargo, que todo puede ser interesante y en definitiva nada produce ninguno efecto. Pero trasladada esa imagen a otro contexto, como el de la platería, no presté atención a lo que podía generar", reconoce.

Aunque primero se sorprendió, luego se alegró de todo lo que generó. "Sobre todo por las muestras de apoyo y de interés que recibí de un montón de plateros, no sólo que conocía sino de otras personas con las que no había hablado nunca y que quizás no van a hacer una tanga de plata pero sin embargo entendieron que habilitaba una discusión que hacia falta en la platería y que es posible encarar la platería y la tradición de diferentes manera", afirma.

Ante la pregunta de si todo hubiese sido distinto si la cola hubiera sido femenina, manifiesta que "sí, claro que hubiese sido distinto, porque había también un sesgo homofóbico, un prejuicio. En un principio creo que quisieron evitar hacer alusión a ese tema, pero claramente ése era una preocupación. En realidad el problema no era la platería ni la manera de mostrarla, sino que tenía que ver con la autoridad, con yo puedo hacer platería y vos no. Son prejuicios"

"Es un ambiente bastante machista, hay poco espacio para mujeres plateras aunque hay muy buenas. Pero hay poco lugar para que sean la voz autorizada para hablar", afirma, y explica que llegó a la obra "después de mucho trabajo y no sólo en el taller, sino de investigar la platería, la tradición. A mí me llama mucho la atención de cómo los oficios o las expresiones tienen una vida que tiene que ver con su uso o con su participación en lo cotidiano"

Demarco sostiene que "si uno sigue pensando que la platería tiene que estar siendo preservada y aislada, uno la está cerrando y le está restando posibilidades de participar de otros mundos en los que pueda ampliarse ese lugar de consumo y exhibición". Por eso siente que su obra "abrió una discusión y me encantaría pensar que le abrió las puertas a la curiosidad de muchas personas, que hacen platería o que podrían interesarse".