17.11 | Información General Albín Materiales

Dos secretos para un éxito comercial

Enrique Albín montó el corralón dispuesto a trabajar duro y sin desmayos, algo que seguramente se prometió a sí mismo y cumplió, transmitiendo al mismo tiempo a sus hijos una enseñanza basada en el ejemplo y que va más allá de lo puramente material. "Nikito" contó con la ayuda fundamental de su padre y ahora, cuando se debe ausentar, es su hija Guadalupe la que está al frente del negocio que ya lleva treinta años de trayectoria.

Obligada por las circunstancias a reemplazar a su padre Enrique como vocero de la empresa, Guadalupe Albín no puede disimular el orgullo que le aletea en el alma cuando sintetiza escuetamente la historia de la firma. Con Enrique "Nikito" Albín de viaje, su hija define como pilares del éxito que ha tenido la firma en más de treinta años de vida en las virtudes que ella encuentra en su padre: responsabilidad y honestidad.

Para Guadalupe eso es lo que ha permitido ganar la confianza de los clientes, algunos de los cuales lo son desde aquellos lejanos años en que Albín Materiales abrió sus puertas, en el mismo lugar en que está ahora, en la intersección de las avenidas Pellegrini y Pueyrredón.

Con la ayuda inestimable de su padre, Enrique Albín montó el corralón dispuesto a trabajar duro y sin desmayos, algo que seguramente se prometió a sí mismo y cumplió, transmitiendo al mismo tiempo a sus hijos una enseñanza basada en el ejemplo y que va más allá de lo puramente material.

Uno de sus tres hijos, Rodrigo, se incorporó al negocio apenas concluyó sus estudios secundarios. Otro también trabajó en el corralón, pero luego se radicó en Mar del Plata.

Guadalupe, en cambio, parecía decidida a seguir caminos diferentes al del resto de la familia. Se recibió de chef y de técnica superior de turismo, por lo que su futuro parecía estar en la administración de un hotel ubicado en un lugar paradisíaco o algo así.

Sin embargo, cuando terminó los estudios que había elegido comenzó a trabajar en el negocio familiar, quizá imaginando que era algo transitorio.

Pero el tiempo fue pasando y Guadalupe continuó bregando diariamente codo a codo con su padre y hermano y hoy seguramente se le hace difícil imaginarse un destino diferente al que está viviendo.

En algo más de treinta años Albín Materiales atravesó por unas cuantas crisis originadas en las condiciones económicas imperantes en el país.

Guadalupe cree que la más dura fue la del 2001-2202, cuando saltó en pedazos la convertibilidad y el país se sumió en un de la pesadillas más siniestras de su historia.

A esa emergencia, como a todas las demás, "las superamos con trabajo duro, estando todos los días al pie del cañón. Siempre con la misma responsabilidad, siempre manteniendo la confianza de los clientes".

Ese capital inapreciable, la confianza, fue fundamental para dejar atrás lo que Guadalupe cree que quizá fue el peor de los momentos, "cuando a mi papá lo engañaron. Fue él quien confió esa vez y lo estafaron. Pero trabajando como siempre, sin tener problemas en vender el auto cuando había que venderlo, poniendo todo en el negocio, papá salió adelante una vez más".

La pandemia que se inició el año pasado y hoy parece estar cerca de concluir al principio pareció que iba a ser muy dura para el negocio: "cundo empezó todo estuvimos cerrados toda una semana. Cuando después el Municipio habilitó los corralones pudimos abrir de nuevo, después de pasar por la reunión donde nos instruyeron sobre todas la precauciones que debíamos tomar, los protocolos a seguir".

Pero, en contra de lo que se temía, a medida que pasaban las semanas y el aislamiento continuaba "la gente comenzó a mirar más la casa donde estaba encerrada todo el día. Y se fue dando cuenta que hacía falta un arreglo acá y otro allá. Entonces a nosotros las cosas nos empezaron a ir mejor".

Así, mientras algunos sectores atravesaban momentos muy dificiles otros se encontraron inesperadamente con un súbito amengo de la demanda.

Aunque el tiempo fue pasando, la tendencia más o menos se mantuvo y el negocio familiar continuó manteniendo niveles de actividad envidiables en un contexto signado por las dificultades.

Albín Materiales estuvo siempre "adaptándose a los tiempos, siguiendo las tendencias, las demandas de la gente, tratando de estar al día en lo tecnológico".

En esa labor de mantenerse al día en las tendencias, de no dejarse superar por los tiempos el rol de los hijos tal vez haya sido más importante de lo que marca Guadalupe, aunque es evidente que la familia a conseguido conformar un equipo eficiente.

Sin embargo, aunque por ahora parezcan soplar vientos favorables, Guadalupe es consciente de que el contexto continúa signado por las dificultades, pero está segura de que "las crisis se superan trabajando" y "nosotros por ahora tenemos trabajo" algo que, indudablemente, da fundamento a la esperanza.

Sin embargo, Guadalupe es consciente de que las acechanzas de la época son muchas, aunque no sean insuperables. La firma decidió sacrificar rentabilidad congelando precios para mantener sus productos al alcance de los clientes. Además pueden comprar materiales e ir retirando a medida que lo necesiten para la obra.

No es difícil comprender las razones por las cuales Albín ha logrado conservar la fidelidad de clientes durante más de treinta años.

Guadalupe, madre de una niña de once años, muestra confianza en el futuro de la firma en la que trabaja codo a codo con su padre Enrique, su hermano Rodrigo y cinco empleados. Y los hechos, hasta ahora, le van dando la razón.