90542

18.03 | Columnistas Melancólico final para las Policías Locales

La Bonaerense va ganando otra batalla

El gobierno bonaerense decidió poner fin a la experiencia de las Policías Locales que creara por decreto Daniel Scioli con lo que al mismo tiempo termina con la policía de proximidad y le preserva a la Bonaerense el control absoluto de la calle. Por Daniel Puertas

Daniel Puertas
dpuertas@elpopular.com.ar

Así la fuerza de seguridad provincial se impone en otra batalla por mantener su hegemonía y, por ende, conserva las cajas de recaudación ilegal sobre las que cimenta buena parte de su poder. Esto prueba una vez más el completo desconocimiento de la dirigencia política en materia de políticas de seguridad pública, ya que el modelo de policía tradicional se ha mostrado incapaz de dar respuesta a las demandas sociales de seguridad y a combatir con eficiencia el delito.

No es que las Policías Locales hubieran funcionado bien en todas partes, ya que precisamente esa ignorancia sobre lo que es la seguridad pública llevó a que se cometieran gruesos errores en su implementación y que se distorsionara de distintas maneras el concepto de policía de proximidad o de resolución de problemas.

Pero la solución era, simplemente, abocarse a solucionar esas fallas y no terminar de cuajo con los nuevos cuerpos policiales, sumándolos directamente a la Bonaerense.

La otra heramienta planeada tanto para mejorar la investigación criminal como para quitarle a la Bonaerense el manejo de las causas penales sigue demorándose y ya lleva tres años de atraso respecto de lo marcado por la ley. Es el Cuerpo de Investigadores Judiciales, un organismo cuya función sería investigar los delitos graves con una concepción científica, algo que sería de inapreciable ayuda para los fiscales, que hoy dependen de la Bonaerense para la instrucción de las causas.

En 29 distritos las Policías Locales ya fusionaron con la Bonaerense con acuerdo de los intendentes y el Ministerio de Seguridad espera que lo mismo ocurra con los otros 18 municipios que cuentan con Policías Locales, incluyendo Olavarría.

Que nuestra ciudad siga ese camino se descuenta, ya que está gobernada por Ezequiel Galli, intendente del mismo signo político que la gobernadora María Eugenia Vidal.

El subsecretario de Planificación, Gestión y Evaluación del Ministerio de Seguridad, Vicente Ventura Barreiro, dijo a la revista platense La Tecla que "la idea es mantener al personal en su lugar de origen y también eliminar el doble comando, porque al funcionar las dos policías al mismo tiempo, había dos jefes para las tropas".

Porque es malo que haya dos jefes tratándose de organismos distintos, que deben trabajar de distinta manera y cumplen funciones diferentes aunque el objetivo final sea el mismo Ventura Barreiro no parece tenerlo demasiado en claro.

Las Policías Locales deben depender de los intendentes, quienes así se convierten en los responsables de la seguridad pública en sus distritos. En la ley que se elaboró tres años atrás en la Legislatura los intendentes pasaban a tener legalmente esa facultad y debían diseñar las políticas de seguridad y comandar la fuerza.

Cuando parecía que se encaminaba a convertirse en ley después de ser aprobada en la Cámara de Diputados, el Frente Renovador la trabó en el Senado, con argumentos tan triviales como erróneos. Por ejemplo, como el estado policial duraba solamente durante el tiempo que el efectivo estaba de servicio y no podía llevarse el arma a su casa se argumentó que entonces eran prácticamente "guardaparques".

Desde hace décadas se discute en la Argentina y en muchos países del mundo si el policía mantiene las 24 horas el estado policial, algo que lo obliga a intervenir ante cualquier delito con el que se tope. Esa es la razón por la cual mueren decenas de policías anualmente en el mundo, ya que muchas veces se encuentran en situaciones en las que están en desventaja, pero están obligados a intervenir.

En el proyecto elaborado por los legisladores -y con el que estaba en desacuerdo el ministro de Seguridad de entonces, Alejandro Granados- se optó por el modelo que más preservaba la vida de los efectivos, uno de los puntos que más atacó el Frente Renovador.

Algunos meses atrás el gobierno bonaerense insinuó intenciones de crear policías municipales e incluso circuló entre legisladores oficialistas y opositores un borrador del proyecto de ley que se estaba elaborando, el que era idéntico en parte al que quedó entrampado en la Cámara alta, aunque sin los artículos a los que se había opuesto la gente de Sergio Massa.

Evidentemente se impuso la línea proclive a acordar con la Bonaerense, tal como antes ocurrió en otras administraciones. Así habrá que esperar algunos años más hasta que las cosas vuelvan a tornarse insostenibles para poner en práctica otras ideas tendientes a convertir a la Bonaerense en una fuerza eficiente y honesta.

Por ahora, conserva el control de la calle y el manejo de las causas judiciales con la misma competencia y profesionalidad de siempre. Y eso es lo peor.