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19.03 | Columnistas 

El motín, Ignacio y el Indio: piezas de un rompecabezas que define a la ciudad

Olavarría quedará para la historia como la ciudad en la que el Indio Solari tocó (casi seguramente) por última vez. Como antes fue el lugar en el que -con complicidades civiles y militares- creció el nieto de Estela Carlotto. Y en la que, 21 años atrás, Sierra Chica protagonizó el motín más morboso y sangriento de la historia. Episodios que marcaron a la ciudad. Pero que, a la vez, la definen en su identidad.Por Claudia Rafael

Claudia Rafael
crafael@elpopular.com.ar

Nada de todo aquello que a lo largo de la historia reciente instaló a Olavarría en el debate nacional excede a su espíritu y a su médula. Ya nada será igual después del recital del Indio Solari de hace una semana atrás. Como no lo fue, desde otras perspectivas, después del motín de los Doce Apóstoles. Y, menos aún, después de la aparición en la ciudad, con un entramado de complicidades que constituían un secreto a voces, del nieto de Estela Carlotto. Pero el tema no es sólo pensar en lo que vino después sino en todo aquello que abonó las piezas para que eso ocurriera.

Basta ingresar las palabras "sangriento motín" para que inmediatamente los buscadores de Internet aporten a continuación "Sierra Chica". Y es hasta extraño. Porque motines hubo infinitos a lo largo de la historia argentina. El de Magdalena tuvo, en 2005, 32 presos masacrados. El de Coronda, Santa Fe, llegó, en el mismo año, a los 13 muertos. El del penal del barrio San Martín, en Córdoba, tuvo 8 muertos entre presos, guardiacárceles y policías. Uno menos que en Sierra Chica. Sin embargo, fue el de la Unidad 2 el que quedó en la memoria colectiva como "EL" motín. Aquel en que tomaron a una jueza en lo Penal como rehén, que jugaron a la pelota con la cabeza de un preso y comieron empanadas con los restos de otros.

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