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19.03 | Columnistas 

Los laberintos del Intendente: las órdenes "de arriba", los "destituyentes" y la soledad

Los días en que gobernaron otros. Los choris y la cerveza, los puestos y los volcadores. La soledad de Ezequiel Galli: sin Larreche y con los delegados de la Provincia enviados por De la Torre. Los dilemas de la oposición. Un capital político construido en un par de años y devorado en un par de días.Por Silvana Melo

Silvana Melo

smelo@elpopular.com.ar

La estructura política de Olavarría está sufriendo las esquirlas de la desaparición del Estado durante el fin de semana pasado. Mientras la oposición teme cargar con el sambenito de "destituyente" en sus espaldas, Ezequiel Galli inicia su virtual reconstrucción en absoluta soledad (sin sus aliados y factotums cerca del despacho y en una distancia enorme de sus referencias provinciales y nacionales). El colapso del Estado y todas sus formas durante el alud místico que volcó 500 mil personas en un concierto único, tuvo efectos sísmicos: Olavarría no tolera la ausencia de autoridad. Menos aun la tolera un votante de Cambiemos: el voto a Galli fue el voto al orden. En busca de un Eseverri Helios más joven y estético. Pero con la misma mano firme. La salida de Jorge Larreche termina de quitar del gabinete todos los algodones en los que se dejó envolver el Intendente a partir de su inexperiencia política. La soledad ahora lo dejará demostrar quién es en realidad. Sin un padre político que le tenga que decir al oído que se levante y se vaya de una conferencia de prensa transmitida a todo el país.

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