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16.07 CINE

El tiempo pasa nos vamos poniendo tecnos

A todos los deportistas les llega el momento del retiro, incluso a Rayo "el Campeón" MacQueen, quien fuera el líder indiscutido en este mundo imaginario donde los autos hablan y tienen sentimientos.  

Sebastián Lindner
@sebaslindner
Especial para El Popular

(La crítica no contiene spoilers)

Si en algo podemos coincidir todos los que venimos siguiendo los productos de Pixar es que "Cars" no es una de sus mejores producciones, especialmente después de una segunda parte en el 2011 que fue prácticamente olvidada por los espectadores a los 10 minutos de haber salido del cine. Y es justo a ese olvido es a lo que la empresa de la lamparita saltadora apuesta a la hora de largar nuevamente a Rayo McQueen a las pistas.

Olvidensé de esa flojísima aventura a lo James Bond que representó la segunda parte y preparensé para un regreso con gloria al verdadero espíritu de la saga en esta tercera: las carreras de autos. Esta vez Rayo se está poniendo viejo y una nueva generación de corredores, encabezados por un tal Jackson Storm, no sólo está pisándole los talones, sino que lo está superando en más de una oportunidad. Luego de sufrir un tremendo accidente que lo dejará fuera de las pistas, Rayo tendrá que volver a entrenarse cual Rocky Balboa para terminar su carrera deportiva en sus propios términos y no en los que la industria le quiere imponer: más como un recuerdo que vende merchandising.

Haciendo uso de la misma tecnología que su oponente, Rayo será asistido por una especialista en entrenar vehículos deportivos llamada Cruz Ramírez que tiene muchas ganas de convertirse ella misma en una corredora y juntos pasarán por muchas aventuras que incluirán desde entrenamientos en la playa hasta una peligrosa carrera de "demolición".

Si bien el guión es totalmente predecible y bastante poco imaginativo, el problema mayor de "Cars 3" recae en que a pesar de ser una película pensada para niños, es probable que esta tercera parte sea más disfrutada por los mayores que acompañan a los más pequeños. Esto se debe a que el dramatismo es mucho mayor y queda demostrado en que por primera vez en la historia de la saga de estos autos con ojos se alude a la muerte cuando se ve al viejo Hudson (en la voz original de Paul Newman, fallecido en el 2008) y McQueen comprende que su lugar ya no es en las pistas de carreras sino en los boxes, asistiendo a los corredores más jóvenes.

Con una calidad impresionante en la generación de los elementos relacionados con la naturaleza, tan bien logrados que parecieran insertados de una imagen real y no generados por computadora, "Cars 3" tiene las dosis justas de emoción y aventuras y cierra perfectamente si es que estamos hablando de la última película. Aunque el final genera la posibilidad de una continuación, aunque esta vez con el protagonismo de un muy divertido, latino y femenino auto amarillo. Peliculómetro: 83%