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16.07 | Información General Suplemento FINDE

Mirar el cielo para saber qué nos espera

Desde hace casi 30 años, la Estación Meteorológica de Olavarría analiza las variables del clima y sus fenómenos. Pero poco sabemos del esfuerzo cotidiano que llevan a cabo sólo tres personas para que el Servicio Meteorológico Nacional cuente con la información necesaria para elaborar pronósticos para Olavarría y toda la zona.

Rodrigo Fernández
rfernandez@elpopular.com.ar
@rodrigofernand

Para llegar al Aeropuerto de Olavarría hay que salir de la ruta nacional 226 a la altura del kilómetro 292 y entrar en un camino que parece el capricho de alguien. Un largo trecho de tierra y piedras que asoman puntiagudas por las lluvias recientes, donde a la vera uno puede cruzarse con animales que pastan tranquilos al cuidado de hombres montados a caballos, que se alarga por varios metros hasta que el auto muerde el cemento casi nuevo y por algunos kilómetros se hace más cómodo nuestro viaje. Pero todo acaba un trecho después cuando el camino vuelve a tornarse hosco al paso del vehículo que me traslada junto con el fotógrafo Claudio Martínez hacia la Estación Meteorológica de Olavarría. Poco después, y por unos pocos metros, el pavimento vuelve a surgir entre la piedra y la tierra cerca del ingreso al aeropuerto local.

El capricho del camino se contradice con el orden y la limpieza del predio al que llegamos. El pasto cortado y perfectamente delineado, no hay a simple vista ni un papel que desentone con el paisaje. El cielo está nublado y hay una leve brisa que a veces impone su fuerza. El auto va despacio y mientras giramos en el último recodo vemos la mole de una obra inconclusa. Los restos de un proyecto que no fue y que iba a convertir al Aeropuerto de Olavarría en el más importante de la zona.

Apenas bajamos se siente el frío y la humedad ambiente. El viento se esfuerza por soplar y se nos mete entre la ropa. Alicia Pucciarelli y Damián Arouxet salen del edificio para recibirnos. Hemos venido hasta aquí para saber qué se esconde detrás de los pronósticos meteorológicos, los fenómenos climáticos y la nueva vedette de los canales de noticias: el clima.

Más de 30 años

El edificio del Aeropuerto está inmaculado. A la izquierda de la entrada hay un pequeño living para los que deben esperar un vuelo y más allá hay dos puertas. En una se encuentra la oficina de la Estación Meteorológica, y en la otra está uno de los dos empleados del Aeródromo; el otro se encuentra en la torre de control.

En la oficina se pueden ver algunos de los instrumentos que se utilizan para registrar los cambios climáticos. Hay un televisor encendido en un rincón, varias sillas, un escritorio sobre el que descansa una de las computadoras. Un gran ventanal detrás completa el panorama de un espacio acogedor. Que debe ser así porque las jornadas de trabajo alcanzan más de 16 horas, desde las 5.30 hasta las 21.


"Ufff, hace tanto...", dice Alicia Pucciarelli con respecto al tiempo que se desempeña en la Estación Meteorológica local, que en septiembre cumple 30 años.

"En el año 1986 vine a la Estación y todavía no estaba", plantea, y cuenta que meses después la nombraron observadora. Era marzo de 1987 y para la Estación faltaban algunos meses todavía.

El amor por la meteorología le llegó por vía paterna. "Mi papá fue pionero en Olavarría. Cuando no había Estación ni nada, él tenía un observatorio privado que se llamaba Alfa" .

El día continúa nublado, así se puede ver por el enorme ventanal y parece que continuará durante toda la jornada. Alicia, que a los 8 años ya hacía observaciones meteorológicas, dice que no puede definirse por una de las cosas que la enamoran de la profesión. "Todo: el tiempo, el estar en contacto con la naturaleza. A mí me gusta todo...", cuenta.

En estas tres décadas ha visto cómo ha cambiado la observación y explica que "fue variando más que nada en cuanto a instrumental y también en algunos parámetros", y agrega que "antiguamente había parámetros que no se tomaban. También cambió el tema de la nubosidad, si bien las nubes han sido siempre iguales".

Pero el trabajo concreto sigue siendo el mismo: "Hacemos observaciones horarias y diarias de 6 a 21", luego se pasan los informes al Servicio Meteorológico Nacional "y ellos lo suben a la web oficial". Por las dudas aclara: "La observación es nuestra, ellos procesan los datos y realizan un pronóstico", y agrega que "los pronósticos no se hacen en Olavarría ni en ninguna estación del país, solamente los hace el Servicio Meteorológico Nacional para cada estación".

Referentes, vedettes y comunicadoras

"Nadia sigue siendo mi referente", responde refiriéndose a Nadia Zyncenko, la presentadora del tiempo más famosa de nuestro país. También señala a las mellizas Serantes, conocidas como "Nu y Eve", pero al consultarla sobre las "chicas del clima" de hoy en día, que se hicieron más famosas por su silueta que por los conocimientos climáticos que poseen, afirma que le "impacta un poco que no tengan conocimiento de la meteorología. Transmiten, pero si vas a fondo, no saben qué es lo que están diciendo".

Aunque marca una excepción entre "los chicos que están en TN, en El Trece, en Telefé o C5N. Esos chicos tiene idea, no así otras que son sólo comunicadoras".

Y aunque insisto sobre las nuevas vedettes, asegura que "no me parece mal, solamente que por ahí si vas a fondo no saben de qué están hablando, deberían tener un poco más de idea, pero no me disgustan. Me parece bárbaro que estén, siempre es lindo ver una cara bonita que te esté diciendo el tiempo".

El observador meteorológico

Alicia define claramente el trabajo en el Estación Meteorológica de Olavarría y señala que son "observadores meteorológicos de superficie, porque pienso que el meteorólogo tiene muchos más estudios que nosotros", y explica que "nosotros nos dedicamos a observar y el meteorólogo hace pronósticos". Aunque los nombren como meteorólogos, "yo soy observadora meteorológica", enfatiza.

En la Estación local hay actualmente tres observadores que comienzan la jornada a las 5.30 con la elaboración de la primera observación. Después "preparamos mate" y se acomodan en la oficina donde se mide la presión atmosférica. Mientras que afuera se registran los parámetros como la temperatura, viento, visibilidad o nubosidad. Luego se pasa el informe al Servicio Meteorológico Nacional (SMN).

Trabajo único

Damián Arouxet comenzó a trabajar en la Estación en el 2010, pero siempre estuvo cerca. Tanto que se crío frente al predio del Aeródromo local. "Me empecé a apasionar con la meteorología cuando comencé a trabajar acá", sentado frente a la computadora que le va acercando los datos necesarios para elaborar el informe que eleva por hora.

Damián llegó a la Estación Meteorológica formalmente cuando surgió una vacante hace siete años. "Me enteré que había un puesto libre, me anoté y quedé seleccionado", cuenta y explica que es trabajador municipal, pero "el resto de mis compañeros son empleados del Servicio Meteorológico". El primer año hizo el curso de observador con Alicia y poco después comenzó a trabajar solo. Ahora afirma que la pasión por la meteorología fue naciendo "turno a turno, con el trabajo mismo".

Ahora dice que "todavía me llama mucho la atención cómo se realizan los pronósticos", además de "los fenómenos que vamos teniendo día a día", y describe que "en que cada turno el trabajo es diferente" por la cantidad de fenómenos que se pueden presentar.

Y señala, mientras Alicia escucha atentamente, que "de cada cosa vas aprendiendo algo" porque "es un trabajo único", aunque trabajar en la Estación Meteorológica es como estar en su propia casa.

Pero poco antes de culminar al entrevista, repetirá aquello que como una mantra he sabido escuchar durante todo el rato. "Y aclaramos que el pronóstico no lo damos nosotros", sentencia y todos reímos...