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16.07 | Carta de Lectores Carta de Lectores

Viajando en el Delorean Macrista

Sr. Director:

Las luchas y las conquistas de los derechos básicos para la supervivencia de los trabajadores son tan antiguas como la misma existencia del hombre.

Siempre quienes detentan el poder, intentan sojuzgar a los que menos tienen, sin importarles las consecuencias de sus acciones. Algunos lo hacen por cuestiones ideológicas, de clase, por intereses económicos, otros solo por el poder mismo.

La historia nos cuenta que en las luchas de clases hay ciclos de triunfos y derrotas, avances y retrocesos, pero en este año y medio de gobierno neoliberal hemos retrocedido más de 100 años.

No estaríamos exagerando si dijéramos que nos han llevado un par de milenios atrás, en cuanto al resguardo de nuestros ciudadanos más desprotegidos. Porque el hecho de quitar las pensiones a las personas con capacidades diferentes, puede ser un equivalente moderno de abandono y muerte como practicaban los Espartanos, que en el Monte Taigeto arrojaban a un barranco a quienes no cumplían con los cánones que les permitieran ser productivos a su pueblo.

Creo que tampoco estaríamos alejados de la verdad si aseveráramos que el proyecto ya adelantado de elevar la edad jubilatoria a 70 años para los hombres, nos trasladaría más de 200 años atrás, cuando en la Asamblea del Año 1813 se abolía la esclavitud. Y hago referencia a esto porque considerando que

1) la expectativa de vida de un hombre que nace hoy en nuestro país es de 72 años,

2) que en los segmentos más humildes de nuestra población, donde los condicionantes sociales son más desfavorables, esta edad es aún menor,

3) que en estos sectores los ingresos son habitualmente menores a los Salarios Mínimos y a las Canastas Básicas, y que además la mayoría no cuenta con los aportes previsionales y cobertura social,

4) que deben trabajar desde tempranas edades, por sueldo misérrimos, y que es muy probable que la mayoría no llegue a jubilarse porque fallecerá antes o llegará con un desgaste tan grande que no podrá disfrutarlo,

5) que si esta gente se queja seguramente usarán métodos represivos masivos mediante las fuerzas de seguridad como ya estamos viendo.

¿Hay algo más parecido a una moderna versión de esclavitud?

Jenner, Sabin y Salk llorarían amargamente en un rincón, si escucharan tan solo la intención de no vacunar a los niños. Sería volver más allá de 1796 momento en que el ilustre británico inoculaba por primera vez al niño James, logrando evitar a partir de ese momento epidemias que anteriormente devastaban poblaciones enteras. Tal vez les resultaría más "conveniente negociar", luego, con alguna multinacional la compra de cara tecnología para atender a los enfermos que aparezcan por no evitar estas patologías inmunoprevenibles. La vacunación es seguramente el accionar comunitario más responsable al determinar el efecto rebaño que produce, la protección de todos sus integrantes en forma igualitaria. Sin embargo esta postura individualista de que cada uno hace lo que quiere, inicia el camino que después vendrá y que determinara que se vacunará el que pueda y el que no, deberá enfermar y morir.

Podremos regresar a 1824, cuando Bernardino Rivadavia tomó el Empréstito de la Baring Brothers, que se terminó de pagar en 1947, 123 años después; para tener alguna equivalencia en el usurero e interesado Bono de Deuda que este gobierno dio a 100 años a una tasa de 8% anual. Este bono que no es por necesidad de nuestro país, sino por el interés de los financistas internacionales y por las comisiones que seguramente dejará a los CEOs que manejan sus negocios desde el gobierno, lo único que logra es endeudar varias generaciones, limitando la capacidad de desarrollo de nuestra Nación.

Este viaje al pasado en el Delorean (el auto de la película "Volver al Futuro") Macrista es un gran retroceso para nuestra sociedad. La historia ¿los juzgará?, porque ni nosotros los ciudadanos mediante elecciones, ni la justicia inexistente que hoy tenemos tendrá éxito en esta tarea. Solo, quizás, una Justicia Divina podrá hacerles alguna mella. Por lo menos que así sea.

Héctor Rodríguez Bay - DNI 13.359.505