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07.08 | Carta de Lectores Cartas de Lectores

Nuestra herencia (V)

Sr. Director:

El anca de la vaca señalaba los límites de la posesión terrestre; las leguas que se le habían arrebatado a los pampas. Advertía que nadie se estableciera allí.  

El ganado era libre hasta que alguien se atreviera a quitárselo al indio; era una fuente inagotable de dinero, la mina que no existía por aquí. Pero el predador tuvo en contra las leyes que le impedían el tráfico del cuero, de la cerda, de la carne. Y tuvo que aprender a romper esa barrera, la Ley.

En 1809 aparece "La Representación de los Hacendados", de Mariano Moreno, que le solicitaba al Virrey la posibilidad de comerciar con Inglaterra, ya que era una situación insostenible el monopolio de España, con su Rey preso.

¡Cuidado! Aquel liberalismo era revolucionario; nada que ver con el neoliberalismo de hoy. Aquel de Moreno, Belgrano y San Martín luchaba contra la monarquía y el despotismo. El de hoy quiere la esclavitud del pueblo por el capital.

Las posteriores guerras civiles no tuvieron otro motivo que la posesión legal del ganado. Rosas aseguraba la soberanía política. El Acuerdo de San Nicolás fue, según Sarmiento, un Congreso de caciques o, como él también dice, un pacto de defensa de las vacas...

El español se apegó a la tierra y trató de reconstruir aquí lo abandonado en Europa. El gaucho se levantó contra él y tomó el partido del ganado contra el partido de la tierra. El godo declinaría hacia el unitario, basados en la posesión fiscal de la tierra, sin responsabilidad, sólo pagando un impuesto (enfiteusis). El criollo y el gaucho, con su programa federal, con su ejército, la montonera, tomó parte por la riqueza ganaderil contra la de la tierra. Hasta el potro se alzó contra la ley, porque ella era sumisión, trabajo y sacrificio. No se unía al ganado para unirlo a la civilización de la ciudad, sino para asegurarse su propia libertad, en el lomo de su caballo. Gaucho y caballo constituyeron una unidad.

Para el godo, las enormes extensiones no tenían que ver con la familia. Tenía que cultivar en grandes superficies y sólo la cantidad compensaba la distancia y el aislamiento. Se convirtió en estadística, valiendo sólo por las hectáreas o el número de cabezas de ganado. Tuvo que renunciar a la familia, al amor, y entregarse al odio, norma de la distancia y la soledad. Frente a él estaba el que nada poseía, alzado contra la ley. Era el señor sin feudo, errante, hijo de la pampa y hermano del potro. El caudillo, el gaucho y las montoneras.

Esta serie, "Nuestra Herencia", está basada en "Radiografía de la Pampa" de Ezequiel Martínez Estrada. Dicha obra, según mi modesta apreciación, configura una unidad con "Las Venas Abiertas de América Latina" de Eduardo Galeano y son los trabajos que más influenciaron en mi formación y comprensión de este rincón del mundo. Los recomiendo a quienes les interese el tema y esa visión del mismo, por parte de dos escritores y poetas nuestros, auténticamente pampeanos.

Néstor Mineo
DNI 5.498.259