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09.08 | Carta de Lectores Cartas de Lectores

Contra la energía nuclear

Señor Director:

Hoy en muchas ciudades del país son muchos los ciudadanos que se concentrarán en distintas plazas con el fin de protestar contra el Programa Nuclear Argentino. 

Programa que tomara impulso en el año 2014 cuando se firmara con el estado chino un acuerdo por el cual se instalarían en la Argentina dos nuevas Centrales de Energía Nuclear, una que se denominaría Atucha III de unos 800 MW en la misma zona donde se encuentran Atucha y Atucha II y de tecnología similar y otra a instalarse en la Patagonia, muy posiblemente en Río Negro a orillas del Golfo de San Matías. Esta última con una tecnología "nueva" usaría uranio enriquecido y entregaría unos 1.100 MW. Todo esto con un costo aproximado a los 14.000 millones de dólares, de los cuales el 85 % sería financiado por China.

El gobierno actual ha continuado con este programa y nos llama la atención a quienes nos oponemos a esto, que lo haga cuando la mayoría de los países están desactivando con distinta suerte sus centrales ya instaladas y desactivando nuevos proyectos.

Este tema del cierre de las plantas en funcionamiento se aceleró a partir del desastre sucedido en Fukiyama (Japón), que si bien sucede a partir de un terremoto y posterior maremoto, se suma a desastres anteriores como Chernobil, el más conocido, que no tuvieran relación con accidentes naturales y cuyas consecuencias para el hombre y todos los seres vivos no han podido ser aún controladas. La contaminación radioactiva continua en todas estas zonas pese a los ingentes esfuerzos económicos y humanos puestos a solucionar los desastres. La contaminación por cesio, tritio, estroncio, etc. Se amplía cada día por gran parte del océano Pacífico y amplias zonas de Eurasia.

Muchos pequeños accidentes han sucedido en muchos lugares como Estados Unidos, Francia, España, Alemania, Dinamarca, Inglaterra, Argentina, etc. Con distintas consecuencias, que si bien se lograron controlar, las fugas de material ionizante ha existido y en la mayoría de los casos no se ha comunicado.

La tecnología nuclear es considerada como "segura" y "limpia" ¡mientras no sucedan accidentes! Un aspecto que no es tenido muy en cuenta es el de los desechos del combustible usado que es lo que está complicando a todos los países y científicos del mundo, pues si bien se han ideado distintas maneras de minimizar su impacto con los seres vivos, ninguno de ellos se conoce como seguro puesto que estos "desechos" continuarán siendo contaminantes por la radiación durante miles de años y lo que hoy es relativamente seguro, no sabemos que les deparará a las generaciones futuras. Además, tampoco se habla mucho de los tremendos costos para disponer finalmente estos desechos en algún lugar.

Por esto es que un grupo no pequeño de habitantes nos oponemos a la instalación de nuevas centrales nucleares en cualquier lugar del país. No desconocemos la necesidad de energía para mover las distintas actividades del país. Aun así, y como ejemplo, el total de 1.900 MW se podrían obtener en la Patagonia mediante energía eólica gastando sólo una cuarta parte de lo previsto para energía nuclear, es decir sólo unos 3.000 millones de dólares. Y sin los riesgos que las centrales nucleares representan.

En el caso de la prevista central nuclear en Río Negro, se intenta instalarla en uno de los lugares más ricos en cuanto a fauna y flora marina como es el Golfo de San Matías, designado en su momento como área protegida. Se promete llevar adelante este proyecto la demanda de 4.000 operarios para la construcción de la misma (4 a 6 años) y a posteriori 800 empleados para su funcionamiento. Lo que no se dice es que la demanda será de operarios con una preparación particular, esto en cuanto al funcionamiento. Los estudios muestran que en lo que a energía eólica se refiere, la demanda de mano de obra es de más del doble y no necesariamente con tanta especialización, comparada con la energía nuclear.

La Argentina debe darle un gran impulso a las energías limpias y renovables como lo son la eólica, la fotovoltaica, la mareomotriz, etc., que no tienen posibilidades de contaminar y no representan riesgos insolubles para los seres vivos. Debemos frenar este despropósito de insistir en un camino que el resto del mundo está abandonando y optar por un programa seguro y cuyos riesgos no sólo son mínimos sino que los podremos afrontar. No quiero imaginar si en la Argentina se produjera un gran accidente nuclear, Japón con grandes recursos económicos y amplia tecnología aún no ha logrado ni tan siquiera minimizar los efectos del accidente.

Necesitamos energía, pero que no distraiga recursos en riesgo que otras forma de producirla no los tienen; necesitamos usos racionales de la energía; necesitamos ciudadanos que conozcan lo que los gobiernos proyectan, se informen y, como en este caso, se opongan; necesitamos gobiernos que además de comunicar sus proyectos, escuchen a los ciudadanos, los protejan y obren en consecuencia.

Juan Carlos Ordóñez
DNI 7.577.612