99931

02.09.2017 

Casa Silvia: de aquel pequeño kiosco a tener 13 sucursales

En 1983, Omar Schamberger y su esposa Silvia Bahl comenzaron a trabajar. Pusieron esfuerzo e ingenio para crecer y allí se formó Casa Silvia. De aquel pequeño local frente al Colegio Santa Teresa a este gran edificio de Dorrego y 25 de Mayo, pasando por las sucursales y los sueños de continuar creciendo, siempre con "un personal excelente que se pone la camiseta para caminar juntos".

Una linda historia la de Casa Silvia. Arrancó hace ya muchos años, precisamente en 1983, cuando Silvia Bahl y su esposo Omar Schamberger pusieron un kiosco frente al Colegio Santa Teresa, pero las ganas de crecer, de hacer algo más, de superarse, hicieron que surgiera la idea de vender círculos cerrados. Los electrodomésticos fueron la vedette de esa iniciativa, ya que fue tanta la demanda que ese espacio (donde hoy está la sucursal principal de la empresa, que tiene una aureola diferente por ser la que puso la "piedra fundamental") que hubo que agrandar el local y con el tiempo se trasladó a Olavarría, donde tiene su casa principal en la esquina de Dorrego y 25 de Mayo.

Pero la gran diversificación que tuvo Casa Silvia hizo que fuera casi una obligación agrandar sus espacios. "Arrancamos en 1983 con ese kiosco chiquito en Colonia Hinojo, con mi señora. Estaba libre ese local frente al colegio, que antes era una carnicería, y lo alquilamos. A eso le anexamos algunas cosas y fue polirrubro, se vendía de todo, hasta que tuve la idea de hacer algo novedoso para estar mejor. Y surgió lo de planes de ahorro con artículos de más valor, como televisores y productos del hogar. Se hacía en 33 cuotas, con 3 números a cada persona y se sorteaba por la lotería. Inclusive la gente de Olavarría iba a Colonia y teníamos cualquier cantidad de esos planes, que se iban ajustando al valor del producto, nunca de la inflación. El éxito fue grande, porque funcionó", comenzó diciendo Omar Schamberger (60).

"Después abrimos un local en Sierras Bayas con mi hermano (Sergio, 53), con algunos secretitos, porque había que llenar el local, ya que hasta un central musical y un televisor de él pusimos en el negocio y le pusimos el cartel de vendido. Porque lógicamente era de él y no se podía vender. Pero fuimos creciendo porque pusimos, sobre todo, mucho esfuerzo, dedicación y ganas. Y en la calle Necochea, al 2800, pusimos nuestro primer local en Olavarría en 1991, porque la gente nos pedía que nos viniéramos a la ciudad. Al año siguiente, en 1992, cerró Belton Hogar y quedó libre el local de la calle Dorrego, entre Moreno y Lamadrid, y luego pasamos a la esquina de Dorrego y 25 de Mayo, que es nuestra, y de eso hace alrededor de siete años", siguió diciendo Schamberger.

"Acá estaba un hotel, el Lahargou, que estaba abandonado. Tiene más de 1.000 metros cuadrados el salón, más las oficinas y un depósito de 200 metros cuadrados, así que deben ser alrededor de 1.600 metros cuadrados. Esta esquina es hermosa y una inversión que realmente nos llenó de orgullo en su momento, ya que de no tener nada, de comenzar con un kiosco, llegamos a tener este negocio en esta hermosa esquina. También tenemos sucursales, 13 en total: en Azul (dos, porque en un lugar hay artículos del hogar y en otro mueblería); la central acá, más la mueblería en la calle Rivadavia; en Benito Juárez, Laprida, General La Madrid, Coronel Pringles, Daireaux, Coronel Suárez, General Alvear, más Colonia Hinojo y Sierras Bayas. Y en octubre abrimos una sucursal en Pigüé, que es un local nuevo que también alquilamos, que es muy linda porque tiene una edificación de estilo francés, ya que es una ciudad que tiene una gran comunidad de esa nacionalidad. En octubre, si no en noviembre, tendremos local propio en Benito Juárez, donde ya estamos pero nos trasladamos de lugar", continuó diciendo Omar.

El empresario también resaltó que Casa Silvia también tiene su lugar en el Parque Industrial, con un predio de 8.000 metros cuadrados, "ya que eso nos permite mejorar la distribución de la mercadería, la logística general de las sucursales para una mejor atención a las mismas, y de esa manera no estamos en la ciudad con los vehículos para cargar y descargar, y así no se molesta a los vecinos". Además, "hacemos hincapié en el servicio a domicilio, armando inclusive los muebles en la casa del cliente y agregando el servicio general postventa para marcar diferencia, lo cual hacemos con todos los productos de Casa Silvia, desde muebles hasta electrodomésticos pasando por los productos de electrónica, ya que consideramos que ese servicio es esencial", afirmó acerca del permanente crecimiento de Casa Silvia.

"La idea es llegar a 20 sucursales, que es un número interesante para lo que es compra y tener beneficios de nuestros proveedores, ya que estamos en un grupo de compra que lo integran 90 comerciantes que conforman 450 bocas de expendio, se compra en conjunto. Se llama Red Acero y es la más grande del país, y eso nos permite comprar a mejor precio, y ese beneficio se lo trasladamos al cliente. Por eso tenemos buenos precios para la gente que siempre nos compra, porque además de un buen precio tenemos excelente calidad en todos nuestros productos", terminó diciendo Omar Schamberger, quien de pibe se sacrificó bastante ayudando a su padre, cortando leña y trasladándola en su vieja camioneta Argenta, o arreglando las maquinarias que utilizaba su padre en el campo, pero fue juntando peso por peso y a los 25 años, aproximadamente, ya de novio con Silvia (57) tuvo la visión de encontrar ese camino que lo llevó, sin dejar de esforzarse y sacrificarse, a este éxito que se comparte en familia y con sus 160 empleados, "ya que sin ese personal excelente que tenemos, que se pone la camiseta y labura con todo por la empresa, aunque les brindamos lo mejor, ya que trabajan en grupo. Acá se comparte la ganancia con todos, se vende más y es mejor para todos, y ese es otro de los secretos de cualquier negocio que quiera crecer".