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03.09.2017 

Tres generaciones en Tornería Tin

Una empresa olavarriense netamente familiar. Don Virgilio Tin llegó desde Verona con su esposa y tres hijos. A los 6 años, en 1957, armó la tornería.

Don Virgilio Tin llegó desde Verona con su esposa y tres hijos. A los 6 años, en 1957, armó la tornería. Luego fue su hijo Fausto, con su gran amigo Mario Minici, los que continuaron ese sueño italiano que se levantó a puro sacrificio.

Y ahora son los dos hermanos Tin (Juan Pablo y Bruno) y los dos Minici (Gabriela y Marcos) los que continúan con ese legado que recibieron de sus padres. Abastecen a cementeras y canteras de rodillos y tambores para cintas transportadoras, y afirman que hace un par de meses que el trabajo se ha reactivado y ven el futuro con mayor optimismo.

Desde 1957, es decir hace sesenta años, que funciona la tornería Tin SA, siempre en Pelegrino 3970. "Comenzó con mi abuelo, Virgilio Tin, y después continuó con mi papá Fausto y se hizo posteriormente la sociedad con Mario Minici", comentaron Juan Pablo y Bruno Tin, hijos del "famoso" de la familia, Fausto, quien muchos los deben tener registrado como un excelente deportista, laureado en innumerables ocasiones en la fiesta de los Olimpo, por sus destacadas actuaciones en tiro.

"Mi papá ya está jubilado pero continúa supervisando, siempre está cerca y anda permanentemente en la tornería porque es algo que le gusta, y si no viene creo que se aburriría. Debe estar siempre haciendo algo" contó Juan Pablo, quien también siguió los pasos de su padre ya que también fue un asiduo concurrente al polígono del Tiro Federal y también ha estado ternado en esta disciplina.

"En la tornería, actualmente, estamos reactivando el trabajo. Hubo un parate importante, como le ha pasado a la mayoría de las industrias. Desde hace un par de meses viene mejorando el trabajo, y creo que es porque ha mejorado la construcción lo que lleva a las cementeras y a las canteras de trituración de piedras a estar en mayor movimiento, con más trabajo, y entonces y eso hace que mueva nuestro rubro, en lo que es fabricación de rodillos y tambores para cintas transportadoras, así como accesorios vinculados a la tornería en general" comentaron.

"Nuestra tornería siempre se destacó por hacer esos trabajos, es decir los especializados en el tema de los rodillos, lo que nos ha llevado a tener una trayectoria y también cierta innovación, ya que siempre buscamos cómo mejorar el producto. Hemos trabajado casi siempre con Loma Negra -somos el segundo proveedor más antiguo que tiene esta cementera-, con Cementos Avellaneda, Cerro Negro, Losa, y canteras como Guerrico y Piatti, también con empresas dedicadas a la producción de sal y con empresas en la zona portuaria. Con estas últimas también hacemos trabajos de rodillos, es decir donde van las cintas, ya que éstas son utilizadas para granos o para cualquier embarque" contaron los hermanos Juan Pablo y Bruno, mientras que Fausto -como se lo espera cada día a mitad de mañana- se sumó a la charla.

"Somos siete en la tornería y el próximo mes se sumará otro empleado, ya que la reactivación del trabajo es importante. Lo que hacemos es lo siguiente: compramos la materia prima, es decir caños, tubos metálicos, ejes de acero, rodamientos, cubrepolvos y goma, para hacer la fabricación de los rodillos y los tambores. A partir de ahí empieza el trabajo de cortado en una sierra, el mecanizado en tornos, soldadura y armado, así como el pintado en general ya sea de los rodillos como de los tambores. En cuanto a los rodillos hay de distintas medidas, tanto en diámetro como en largo. Se trabaja de acuerdo con la especificación que exige el comprador, ya sea con planos o asesoramiento personalizado de nuestra empresa. Algunos piden que uno les aconseje cuando arman una determinada cinta y nos preguntan qué conviene colocar, por lo que los guiamos" siguieron explicando.

"Siempre se busca mejorar el producto y competir con precio, fundamentalmente en base a la relación precio-calidad, lo cual es difícil. Nos ha pasado que tuvimos que competir con otras empresas que también proveen rodillos, pero a veces cuesta hacerles entender a las empresas grandes un determinado precio. Pero a la larga lo entienden y finalmente vienen a nuestra tornería" agregó Fausto, líder de esta empresa que tiene seis décadas, que se iniciara en el verano de 1957 y que ya lleva tres generaciones.

Para conocer un poco más de la historia de esta tornería de la calle Pelegrino, hay que contar que el abuelo Virgilio llegó desde Italia, desde Verona -la tierra de Romeo y Julieta- junto con su esposa Emma y sus hijos Rosana, Marta y Fausto. Primero había venido un hermano de Virgilio, Santiago, y él fue el que hizo de nexo para que viniera la familia. Con una carta pidió que se trasladaran desde Italia, y esa carta los habilitó para poder entrar en la Argentina. Fue después de la Segunda Guerra Mundial, en 1951. Virgilio vino con su padre inclusive (Oreste) y ancló, durante un corto tiempo, en Gonzales Chaves, donde Santiago estaba trabajando con máquinas agrícolas. Pero luego Virgilio se radicó en Olavarría para trabajar en el Molino Viejo, también pasó por Cerro Negro, en La Providencia (donde fue capataz de taller).

A los seis años de su llegada armó e instaló la tornería. Con un torno pequeño, en un garaje y estando en Loma Negra -donde ya tenía un buen contacto- comenzó a reparar rodillos de granito. Así que se desarmaban y se arreglaban, y "comenzamos a aprender lo esencial del armado y la estructura del rodillo, para ponerle nuestra capacidad para ir modificándolos y haciéndolos más duraderos, ya que hubo que hacer cambios en la estructura original de esos rodillos", explicó Fausto.

Después de nacer gracias a Virgilio, la tornería Tin pasó a manos de Fausto. "Y en 2006 comenzamos la sociedad con Mario Alberto Minici, con quien ya veníamos trabajando desde chicos, viviendo una historia de hermanos de la vida, con una profunda amistad. Nos conocíamos desde los doce años y en 2016 lamentablemente tuvimos que sufrir su pérdida, por lo que dejó un vacío muy grande en esta familia" dice Fausto, ya con lágrimas en los ojos, "así que quedarán los hijos nuestros en este emprendimiento que tiene ya tantos años", agregó.

"Yo hago la parte administrativa -aclara Gabriela Minici-, Juan Pablo que hace de todo un poco, como cotizaciones y compra y venta junto con Bruno, organizando el taller y preparando los trabajos que van entrando, mientras que mi hermano Marcos está en el torno y en las fábricas, ya que él hace los contactos y las visitas" explicó la única dama de esta tercera generación que hoy lleva adelante la tornería Tin, pero que en sus entrañas tiene la historia, la esencia y el corazón de don Virgilio, y fundamentalmente de dos hermanos de la vida como Fausto y Mario.