Viernes, 22 de Febrero de 2019
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01.07 Rusia 2018

Mbappé, la gacela y la pantera

El delantero del PSG, la última gran joya de la cantera francesa, rompe arquetipos por su potencia y habilidad

Los esquemas sirven para distinguir la complejidad del mundo y los analistas de los principales clubes de Europa se expresan con una jerga esquemática cuando se internan en el mayor de los yacimientos del fútbol europeo: el laberinto de la cantera francesa.

Allí identifican argelinos y subsaharianos según principios culturales que determinen los dos perfiles futbolísticos básicos, asociativos con buen pie e individualistas atléticos; panteras y gacelas, según sean potentes o ligeros; y disciplinados o raperos para señalar con un rótulo alarmante a aquellos jóvenes franceses con inclinación a postergar el rendimiento para dejarse arrastrar por la inercia del gueto.

La aparición de Kylian Mbappé ha roto el esquema y los arquetipos. El joven parisino, de apenas 18 años, tiene al mundillo de los analistas completamente alborotado desde hace meses. ¿Es argelino? Sí. ¿Es subsahariano? Sí. ¿Es pantera? Sí. ¿Es gacela? También.

Mbappé es un maravilloso híbrido. Reúne cosas buenas de tipologías que normalmente se contraponen por razones sociales, étnicas y físicas. Es la perla en el cofre más rico en talento del fútbol europeo. Su explosión con el Mónaco en la Champions, donde eliminó al City con dos goles, ha sido estruendosa.

François Blaquart, director nacional de la Federación Francesa de Fútbol (FFF) y responsable de la coordinación de las canteras durante la pasada década, no se reprime. "Puede que Mbappé se parezca a Samuel Eto'o", dice, "solo que Mbappé es más completo técnicamente".

La comparación es pertinente. Su madre es de Argelia, origen de los futbolistas con más sensibilidad en los pies y más imaginación en toda África; y su padre es camerunés, como Eto'o.

Genética y culturalmente Mbappé incorpora dos alternativas que lo elevan. El don de la comprensión del juego de los argelinos con la velocidad y la agilidad para el cambio de dirección repentino, típica cualidad de los futbolistas de Camerún.

Existe un patrón antropométrico que sirve de referencia a la hora de determinar el valor de un jugador. Dicen los cazatalentos que lo ideal es un 55% de la cadera a los pies y un 45% de la cadera a los hombros. Por norma general, cuando la proporción de piernas baja del 55% la coordinación aumenta, y, por contra, los individuos con piernas de más del 55% suelen ser desgarbados y técnicamente limitados.

Eto'o y Henry eran casos raros. A pesar de tener las piernas desproporcionadamente largas poseían buena coordinación. Mbappé, en la senda de lo anormal, los supera. No se recuerda un futbolista con piernas más desproporcionadamente largas y más control de carrera y balón. Es más habilidoso con el balón y mucho más capaz de cambiar el centro de gravedad en carrera que sus predecesores.

Nota aparecida en el diario El País de España en marzo de 2017