14.11.2015 EL UMBRAL Nº 104

Salir de la Zona de Confort

Puede ser tu cama o la rutina que haces al levantarte. Puede ser tu barrio o tu novio o novia. Puede ser lo que estudiás o el laburo que tenés hace más de 10 años. ¿Qué pasa cuando decidís cambiar alguna de estas cosas? Por ejemplo, te vas a estudiar a una ciudad lejana, te separás después de muchos años, decidís bajar de peso, te dan un puré de papa que no lo hizo tu mamá: desde lo más pequeño a lo más grande, salir de estas cosas de las cuales estamos acostumbrados genera angustia y ansiedad, porque significa salir de tu "Zona de Confort"... Es, ni más ni menos, que un estado mental en el cual nos encontramos cómodos, "seguros" y tenemos todo bajo nuestro control.

Por Elizabet Kenny

Hace unos años, Ezequiel decidió "salir" de su zona de confort y asumir su homosexualidad. Según me cuenta, el hecho de respetar las estructuras de la sociedad conservadora de aquel momento, es decir, el 'deber ser', no lo dejaba ser... "hasta que decidí quitarme esa careta, lo que en consecuencia me llevó a romper todas las estructuras de mi entorno por los mandatos sociales y familiares. Y, por ende, tenía dos opciones: desaparecer o enfrentar a mi entorno y demostrar que lo impuesto por la sociedad y los medios era una falacia. Así fue que hice mi propia revolución humana y aquí estoy, feliz, creciendo en todos los aspectos, sigo con los amigos que quiero y deseo tener".

Mucho se habla últimamente de la famosa y renombrada "Zona de Confort". Diferentes personas han estudiado esta idea de las zonas donde nos movemos mental y emocionalmente durante toda nuestra vida. Y, básicamente, luego de mucho buscar, se puede resumir en 4 zonas en las cuales nos movemos constantemente:

Primero, la famosa "Zona de Confort", esta zona mental de "seguridad", donde principalmente tenemos todo bajo control. Por ejemplo, una pareja estable, un trabajo fijo o cualquier otra situación que nos genere la seguridad necesaria para sentirnos relajados, estemos felices o infelices.

Después, le sigue la "Zona de Aprendizaje". A este lugar cruzamos constantemente cuando aprendemos cosas nuevas, hacemos un curso, viajamos, conocemos costumbres nuevas, es decir, salir pero sabiendo que volvemos a la zona de confort. Cuando avanzás sobre esto (decidiendo cambios radicales en tu vida) ingresás a la "Zona del Miedo" que, como ya sabemos, es una zona mental que paraliza, determinada por nuestras creencias basadas en lo desconocido, generando ansiedad y, por lo tanto, angustia. Está muy definida por nuestras creencias y las opiniones de los demás, sobre todo del "qué dirán" o del "deber", establecido por nuestros propios valores.

Finalmente, cuando superás esta etapa o zona, llegás a la llamada "Zona Mágica", es decir, concretás los objetivos por los cuales cambiaste: adelgazás, te acomodás con tu negocio o trabajo nuevo, tenés nuevos amigos y amigas en la ciudad a la que te mudaste para estudiar (que encima también te gusta)... te sentís "cómodo" nuevamente.

Como teoría, surge en el ámbito de la administración y fue popularizado por el coaching (método para conseguir el máximo desarrollo profesional y personal de las personas, un proceso que ayuda a aprender más que enseñar) para, ni más ni menos, motivar a los empleados para que rindan más y mejor para el empleador. Sin embargo, también representa el aprendizaje y crecimiento personal que nos puede servir para superar muchos momentos de nuestra vida.


Santiago Tahuil, estudiante de la carrera de Relaciones Laborales (Facultad de Ciencias Sociales) me explica desde su área de estudios que, "se le llama Zona de Confort al ámbito laboral donde el trabajador se siente cómodo. Es aquel donde conoce exactamente qué debe hacer, cómo hacerlo, y las responsabilidades y obligaciones que debe asumir; el que controla a gusto y sin posibilidades de que se pase por alto ningún detalle".

Desde el área de las Relaciones Laborales, a través del proceso de coaching, "se intenta brindar herramientas al trabajador para que pueda expandir ese espacio de comodidad, y así evitar que se produzca un estancamiento", destaca Santiago. Y agrega: "El objetivo de esta intervención es lograr que el trabajador acepte afrontar nuevos desafíos y plantearse nuevas expectativas, lo que llevará a experimentar diferentes perspectivas y conocimientos, desarrollar otras habilidades y vivir nuevas experiencias. Esto será enriquecer al trabajador en relación a su desarrollo, tanto en lo laboral como en lo personal".

Como si fuera arreglado para el ballotage, la palabra cambio es buena, vende. Pero el cambio conlleva un tiempo de sufrimiento, angustia y tristeza, hasta que te volvés a acostumbrar a tu nueva "zona". Estás al horno en tu zona de confort si, por ejemplo, estás de novio/a pero infeliz hace un montón, y te da pena separarte porque, básicamente, te acostumbraste a ese estado, a estar mal, a pelear, pero bueno... tenés miedo también de lo que conlleva separarte (estar solo). La pregunta es ¿Qué estás dispuesto a sacrificar para estar mejor?

Pero todos somos distintos. Hay algunos que quieren esa a zona de confort y no sienten necesario salir. Sin embargo, el solo hecho de "aprender" (como hacer un viaje, por ejemplo), es salir de la zona de confort. Se trata, en definitiva, de ponerle un nombre (que ahora está de moda) a algo que nos vienen diciendo desde chicos: "el conformismo no es bueno". Claramente, si nos quedamos, nunca vamos a lograr eso que tenemos ganas, como hacer realidad nuestros sueños o concretar nuestros proyectos.

EL UMBRAL
Los contenidos de El Umbral son producidos por estudiantes de la carrera de Comunicación Social de la Facultad de Ciencias Sociales de Olavarría, a través de un convenio con Diario EL POPULAR.