28.11.2015 EL UMBRAL Nº 107

Columnas

Y llegamos al final... por este año. Les dejamos las últimas pero jugosas columnas de este 2015.

¿Aprendiste a cocinar?
Después de pasar un año entero de convivencia sin pausa con un chef y de varios meses de escribir sobre los hábitos compartidos alrededor de la comida, la pregunta omnipresente vuelve a formularse: ¿aprendiste a cocinar? En este momento, como en cada ocasión, respondo lo mismo: no. Y retruco: si vivieras con un mecánico, ¿aprenderías a arreglar tu auto? La respuesta se reitera: no. Bueno, es la misma lógica.

Decir que sabés cocinar está directamente relacionado con conocer los ingredientes y procedimientos para preparar platos que normalmente se ingerirían durante el horario del almuerzo o la cena. Aunque, alguna que otra vez nos levantamos a las cuatro tarde, encontramos el tupper con guiso frío en la heladera y lo cuchareamos igual, ¿o no? Se podría decir que es "socialmente falso" afirmar que sabés cocinar cuando lo que hacés son postres o tortas. Eso no sería específicamente cocinar. Es como otra cosa... Pero para las habilidades culinarias que tenía antes de conocer a Leo y las que adquirí con el transcurso de los días, podría decir que aprendí a cocinar. Pero si digo eso, también sería mentir, porque hay millones de cosas que muchos mortales normales saben hacer que yo no tengo ni idea y tampoco me preocupa demasiado aprender, justamente porque hay alguien que ya se ocupa de realizar la tarea. Entonces niego la presencia de todo tipo de conocimiento.

Al momento de reunirme con amigos y proponer encargarme del postre, suelen mirarme con desconfianza esperando que aparezca con un pote de helado y vasitos de pasta. Pero, cuando ven que empiezo a batir por acá, prender el horno por allá y, finalmente, desmoldar un volcán de chocolate que cuando clavan la cuchara se inunda el plato, ¡ya está! Mi cuota de "saber gastronómico" está saldada, ya que, incluso para un chef experimentado es trabajoso encontrarle el punto justo de cocción.

En resumen: Para mí, creo que aprendí a cocinar, pero un solo plato que satisface mi necesidad vital diaria de un postre luego de cada comida. Aunque si me limito a las normas sociales que establecen "en qué consiste saber cocinar", no aprendí, pero hago unos volcanes espectaculares. Suficiente.

Paula Siracusa
vivimosparacomer.wordpress.com


Diciembre otra vez

Nos encontramos a tan solo unos días para que comience el último mes del año,  ese mes que algunos esperan con ansias y que otros desean que se termine de una vez. Dentro de sus particularidades, diciembre está atravesado por un "espíritu especial", el espíritu navideño que junto al marketing y la publicidad logran que de un día para el otro todo se vuelva verde, rojo, dorado y reine en el aire una aparente paz y felicidad, que por momentos se esconde pero vuelve aflorar.

Lo cierto es que llega un nuevo fin de año y a todos nos produce una extraña sensación en donde afloran las reflexiones. Si hay un mes destinado para los balances, ése es diciembre, momento en el que se pone en la balanza todo el año, algunos con nostalgia, otros con ansiedad, nadie escapa de la revisión y la autocrítica, esa misma que llena de expectativas y preguntas la llegada de un nuevo año.

Más allá de las reflexiones, otra de las grandes razones por las cuales diciembre es distinto a todo el resto,  y confieso ésta es mi favorita, son las juntadas para despedir el año, así todos los fines de semana y llegando a la última semana del mes, todos los días, tenemos la excusa perfecta para organizar una cena con quien sea, amigos, pareja, familia.

Definitivamente diciembre es especial, aprovechémoslo para reencontrarnos, para hacer  aquello que aun no hicimos, para relajar y llenarnos de ganas para encarar el 2016, y por supuesto festejar, como esta noche lo hará todo el equipo de El Umbral que cierra el año con esta última publicación.
Rocío Pereyra


¡La máquina del tiempo!
Un dia como hoy pero de... 1971

La máquina del tiempo va disminuyendo su marcha. Va terminando noviembre y con él, este último suplemento de "El Umbral". Poniendo la lupa en lo que fueron todas estas columnas, es preciso decir que este 2015 fue un año de grandes viajes hacia el pasado en busca de historias cada día más interesantes, atrapantes y misteriosas.

En este último artículo de "El Umbral" versión 2015, quise remontarme a un día justo igual a hoy... pero de 1971, donde el orbitador soviético "Mars 2" (también conocido como "Marte 2" o "Marsnik 2") llegó a la superficie del planeta Marte pero sin lograr descender.

Este hecho, si bien fue histórico y mundialmente famoso, no logró completarse del todo ya que su principal objetivo no fue alcanzado: luego de intentarlo en varias oportunidades el orbitador se estrelló antes de poder desembarcar satisfactoriamente en el "planeta rojo".

La meta primordial y sobre todo científica de la misión era realizar un aterrizaje lento y sin complicaciones, pero el descenso no tuvo éxito y la nave colisionó en la superficie de Marte. Este experimento de la U.R.S.S., no debe considerarse como un fracaso, ya que si bien no se logró hacer pie en dicho planeta, la nave resistió y fue capaz de sobrellevar todo el viaje, permitiendo avanzar muchísimo en la materia a los científicos soviéticos, quienes nunca se rindieron y aportaron sus teorías al desarrollo de la astronomía de la época.

Luego de un regreso a salvo, nuestra querida máquina ha concluido su último viaje del año. Ahora es tiempo de descansar, reponer energías y empezar a planificar futuras travesías... ¡Nos vemos el próximo año!

Santiago Agustín Wiggenhauser

EL UMBRAL
Los contenidos de El Umbral son producidos por estudiantes de la carrera de Comunicación Social de la Facultad de Ciencias Sociales de Olavarría, a través de un convenio con Diario EL POPULAR.