Edición Anterior: 26 de Abril de 2020
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La concejal y una historia que le atravesó la niñez y la adolescencia
Inés Creimer le pone nombre y rostro al caso Barreda: el de su amiga Cecilia
El día en que el odontólogo Ricardo Barreda mató a su mujer, su suegra y sus dos hijas en La Plata, también asesinó a una de las mejores amigas de la concejal Inés Creimer (Foro Olavarría). Cecilia y ella crecieron juntas y para la concejal ha sido una historia sin resolución. Que regresó este año, cuando publicó en una red social el recuerdo de la hija mayor de Barreda el día del cumpleaños.
Silvana Melo

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El 15 de noviembre de 1992 Inés Creimer atendió el teléfono. Hacía un año que vivía en Olavarría con su compañero, el músico Eduardo Chino Correa. Habían decidido dejar una vida en La Plata para construirse otra que, sin saberlo, sería definitoria. "Recién pasé por la casa de Cecilia; estaba la policía y me parece que las mataron a todas". En el teléfono sonaba la voz de su hermano Matías. Inexplicablemente, Inés pensó. Debe haber sido el padre. Lo pensó en voz alta. Y no supo por qué. La que había muerto asesinada, con toda su familia, era Cecilia Barreda. Amiga desde sus cinco años. El padre, el odontólogo Ricardo Barreda.

Hoy Inés Creimer es concejal por el Foro Olavarría. Hace 29 años que vive en la ciudad. Tiene dos hijos –Tomás y Male- y en diciembre de 2018 el Chino calló su música para siempre. Todo eso cambió desde que Cecilia, junto a su hermana, su madre y su abuela cayeron bajo la balacera del dentista. Pero fue recién este año cuando Inés publicó en Facebook una foto de aquella amiga sepultada en la historia. La publicó el 19 de abril, el día en que Cecilia cumplía años. Y todavía no sabe bien por qué. O tal vez sí.

"Me llamó la atención, mamá, que postearas algo de Cecilia", le dijo Tomás ese día. Aunque Inés asegura que "siempre me acordé el 19 de abril de su cumpleaños. Había algo con esa fecha; recuerdo que estábamos en la casa festejando y el padre le decía que era su cumpleaños porque era el día del animal cosa que no es así, porque era el 29, pero todos los años lo mismo".

"En estos días de aislamiento, en que uno se pone a ordenar, me encontré con algunas fotos de ella. La foto que publiqué era una foto de adolescencia grande, era de un cumpleaños mío en una quinta. Y en ninguna foto se ve bien ella. Uno tenía que revelar el rollo, no eran muy nítidas y se sacaban pocas porque era caro". Buscando más, "la llamé a mi mamá" que vive en La Plata. "Y ahí se da otro episodio de la vida… cuando yo me voy de la casa de ella la duda es de quién son las fotos… mías o de ella, entonces nunca las saqué de la casa de mi mamá. Y qué pasó… se las llevó la inundación del 2 de abril de 2013".

El nombre del victimario

Quién sabe por cuántas cosas anduvo asomando Cecilia Barreda en este tiempo presente de Inés Creimer. "Cuando vino Mariana Carbajal a dar una charla el año pasado, planteó que el feminismo, cuando se pone en agenda el tema del femicidio, había hecho que los casos tomaran los nombres de las víctimas. Y en ese momento a mí me hizo un click". Y acaso fue comenzar a ponerle el nombre de una de las víctimas al caso. Y no el apellido y el rostro terrible del victimario. "Las caras de ellas no las conoce nadie", dice.

"Yo fui compañera de la escuela de Cecilia desde primer grado, íbamos al Normal 1 al lado de la Catedral. Fuimos amigas siempre. Cuando estábamos en la secundaria Cecilia y sus papás compraron la casa de la calle 48; era un caserón enorme, hermoso, lo acondicionaron un montón de tiempo. Nosotros íbamos; adolescentes sin estos medios de comunicación… yo nunca tuve teléfono fijo, las relaciones eran estar uno con el otro. En aquel entonces te movías de aquí para allá, era estar físicamente". Entonces "mientras acondicionaban la casa nosotros íbamos; había una habitación muy grande, que fue la que ocuparon los papás de Cecilia, que en aquel entonces estaba vacía. Fuimos una tardecita y hasta jugamos al juego de la copa, por ejemplo... Por eso es muy fuerte cuando se metió un canal de televisión y mostraron las imágenes de la casa cómo estaba hoy en día, cuando la abrieron a los medios, yo reconocía todo, no lo podía creer... cuando la abrieron me impactó mucho el deterioro, los techos caídos… pero la reconocí toda". Inés recuerda que "todas las mañanas yo la iba a buscar a Cecilia a la casa –yo vivía a la vuelta- para ir a la escuela. Yo estaba más cerca, pero ella tardaba mucho en salir… y llegábamos tarde".

"Era una familia bastante particular", define Inés a los Barreda. El grupo de amigas suponía que alguna vez la pareja había estado separada porque "él había vivido en otro lado". Recuerdan cuando iban a fiestas y los padres las retiraban a determinada hora. La noche que le tocaba a Barreda, no llegaba. "Buscamos un teléfono público y él se había quedado dormido en el consultorio".

"La abuela materna vivía con ellos, se levantaba muy temprano, a tal punto que cuando iba a buscar a Cecilia para ir a la escuela tenía hecho un strudell…" La forma de relacionarse era "desamorada". Pero "nunca vi una situación de violencia, no presencié discusiones". Sin embargo "tal vez en el inconsciente sí había algo que me llamaba la atención" y vuelve sobre el llamado de su hermano el día de la tragedia. Y su reacción espontánea: "debe haber sido el padre".

Miedos

"No pasaron muchas horas hasta que él dijo que las había matado. Y a mí siempre me quedó una deuda conmigo misma. No entregaban los cuerpos, no se hacía el velorio, ellas no tenían familia cercana y bueno, pasaron unos cuantos días hasta que me llamó una de mis amigas para decirme que iban a hacer una misa y yo decidí no ir. Ese no ir fue no cerrar esta historia. Yo no la enterré", dice.

"Durante años y años soñé con ella. Que me daba un número de teléfono al que yo me podía comunicar con ella. Y a ese número que ella me decía le faltaba uno… y yo se lo decía pero de repente ella desaparecía. Otras veces me encontraba con él y yo lo perseguía preguntándole por qué no se había ido, por qué había tenido la necesidad de matarlas. Por supuesto que no me lo explicaba". A Barreda "yo no le tenía miedo en el sueño, en realidad nunca le tuve miedo".

El día del juicio "si hubiera tenido la posibilidad de acercarme lo hubiera hecho. Quería que me contestara. Pasó un tiempo, empezó el juicio oral y fuimos con una de mis amigas a la audiencia en la que él habló. Fue tremendo porque explicó todo, cómo había sido, cómo habían ido apareciendo, cómo fue matando a cada una, cómo la primera había sido Adriana, que era la hija menor, y la última había sido Cecilia. Cuando le preguntaron si se había arrepentido, él dijo que se había arrepentido un poquito de haberla matado a Adriana. Un poquito".

En los tiempos de la adolescencia, cuando compartían horas en la casa de la familia, "nosotras nunca le tuvimos miedo, aunque algunas cosas de él nos incomodaban. Cuando íbamos a los cumpleaños de Cecilia, éramos adolescentes, él llegaba y hacía algún comentario de si estabas linda o si lo que te habías puesto te quedaba bien. Eran otros tiempos. En aquel momento nos incomodaba, nos daba como vergüenza, porque el resto se reía. Eran comentarios machistas, eran una especie de acoso verbal. Si hubo algo más con alguna de mis amigas no lo sé. Hoy se podría encontrar con alguna adolescente que lo enfrentara. En ese momento nos callábamos".

Revisiones

"Yo hubiera deseado que lo declararan insano", sintió Inés. "Yo pensaba que tal vez esa familia tenía algunos comportamientos que no estaban de acuerdo con los cánones normales. Cecilia creo que era feliz, pero en lo social no era muy aceptada. No muchas se hacían amigas de ella y permanecían. Tal vez porque era caprichosa… pero era muy divertida. Sin embargo el haber llegado a semejante punto me hace dudar de que fuera feliz. No sé qué pasaría adentro". En el medio, la paradoja de que finalmente Cecilia decidiera estudiar odontología.

Después del crimen horroroso, del femicidio múltiple, como puede caratularse simbólicamente hoy, Barreda se convirtió en el ídolo del machismo recargado. "Aparecieron miles de chistes, hay una página de Facebook, un club de fans, yo muchas veces me encontré en espacios de trabajo con comentarios increíbles y terminé explicando que era amiga de Cecilia porque no me reía de los chistes que hacían. Y hasta hace poco me encontré en La Plata con pintadas de apoyo a él en las paredes. Cuando jamás vi una pintada en defensa de ellas".

¿Por qué ahora? El posteo del cumpleaños de Cecilia 28 años después sigue siendo un enigma para la propia Inés Creimer. "No sé si es que la vida en este último tiempo me ha sacudido, tal vez sea el momento de sacar y compartir para que sea menos doloroso, tal vez el transcurso de la enfermedad del Chino, pararse en otro lugar, esto de estar adentro también. Y tal vez se trate de construir a la mujer y construirse como mujer con otros parámetros y por eso deba revisar toda esta historia".

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