Edición Anterior: 10 de Julio de 2020
Edición impresa // La Ciudad
Venta de locro, pasteles y empanadas en instalaciones de la Sociedad de Fomento Mariano Moreno
Un respiro en plena pandemia para Talleres Protegidos
Como la mayoría de las instituciones, atraviesa un momento económico crítico, aliviado por la recaudación de este 9 de julio. El panorama y las expectativas, en palabras de Rosita y Alberto Muia.
Talleres Protegidos de Olavarría recibió ayer una importante inyección de recursos para sus necesitadas arcas, gracias a la excelente respuesta comunitaria que tuvo la venta de locro, pasteles y empanadas en instalaciones de la Sociedad de Fomento Mariano Moreno.

Su directora Rosita Muia y el presidente de la comisión directiva Alberto Muia coincidieron que los números superaron las mejores proyecciones: salieron por caja más de 500 porciones de locro, unas 250 docenas de pasteles y 130 docenas de empanadas.

La entidad da trabajo a 70 personas con capacidades diferentes, y ultima los detalles para la puesta en funcionamiento de un hogar en Ituzaingó Sur, que albergará a una veintena de jóvenes.

Culminada la jornada, Rosita Muia celebró la recaudación de ayer: "Gracias a Dios, nos fue maravillosamente bien. Se vendió todo lo que pusimos en venta, la organización fue impecable y no tenemos más que agradecimiento para tantas muestras de solidaridad".

Tres filas de tablones a lo largo del amplio salón de la Sociedad de Fomento, con sus respectivos "tupers" identificados, cosa que los vecinos no tenían más que ingresar, retirar su pedido y abandonar el recinto.

"Pienso que a partir de la experiencia vamos a adoptar esta organización, porque cuando lo hacíamos en el taller se amontonaba mucha gente" adelantó Rosita.

Talleres Protegidos recibe la ayuda del Gobierno Nacional para pagar la mitad de los sueldos de sus 4 empleados con los ATP, pero del resto debe hacerse cargo.

Talleres Protegidos no puede trabajar, ni sus chicos están autorizados a llevarse trabajo a sus casas.

"Nosotros, el personal, nos encargamos de hacer las bolsas y tratamos de cumplir con las necesidades de clientes que vienen de muchos años. No les cobramos, porque si facturamos nos quitan la ayuda para los sueldos, pero confiamos en ellos y sabemos que cuando se pueda nos van a pagar" analizó.

Optimista empecinada, Rosita anticipó que "ni soñando pensamos en cerrar el taller", pero advirtió que le "preocupa el futuro del taller como empresa y también tenemos el hogar pendiente de abrir".

"Vamos a seguir adelante como sea y la jornada avivó nuestras fuerzas. Esta vez no teníamos a los chicos para encargarles las cosas, como todos los años, entonces publicamos en redes sociales, mandamos cartas pidiendo ayuda y es inimaginable la gente que donó dinero. Y no sólo personas con recursos, sino gente trabajadora, jubilados" resaltó.

"En algún sentido esta pandemia nos ha ayudado, porque nos hemos unido los talleres de todo el país, generamos un grupo de whatsapp, que nos permite conocer realidades mucho mejores que las nuestras y también otras en situaciones más complejas".

"Entre todos nos damos una mano, y hemos sabido que hay una ayuda, que cuando pase todo vamos a avanzar, porque ahora con esta pandemia sería imposible" reconoció.

La cuarentena también interrumpió una propuesta para aliviar la situación económica de Talleres Protegidos.

"Habíamos pensado, y lo habíamos hablado con Ezequiel (Galli) de conseguir empresarios de la Ciudad que apadrinen a los chicos hasta fin de año para poder mantener el hogar, pero bueno… convengamos que el Municipio no está atravesando el mejor momento" apuntó.

A su turno, Alberto Muia (el presidente de la comisión directiva de TP), expresó sobre la jornada de ayer: "Vivimos un día espectacular, que superó nuestras expectativas. Era un desafío para nosotros, pero había una necesidad tan grande que el grupo se fortaleció e hizo un laburo extraordinario".

"Todo donado. Antes algunos aportaban más, y entre la gente del taller y todos nosotros sumábamos nuestra parte, y esto se hizo todo con aportes de amigos, empresas, proveedores, clientes e incluso desconocidos" destacó.

Alberto dio como ejemplo un abuelo de Colonia Hinojo que mandó un sobre con dinero a través de su hijo.

Hoy se conoce el saldo positivo, pero la jornada de ayer había adquirido ribetes de imprescindible.

"No pudimos el 25 de mayo, no nos animamos el 20 de junio y cuando lo llamé a José Luis (Veyrand) me dijo ‘vení a buscar la llave, que el 8 y el 9 el salón es de ustedes’. Eso fue importantísimo, porque el lugar nos facilitó todo, inclusive las medidas sanitarias y de distanciamiento que nos exigían" reveló.

"Esto que hemos recaudado calculo que nos va a dar para tirar un mes y medio, y en estas circunstancias es mucho decir. Nos fue bien gracias al trabajo de nuestro contador Adelqui, que nos permitió calificar para los ATP, y esta suma nos da una mano para cumplir con la parte que nos corresponde" admitió.

Talleres Protegidos también calificó para recibir un subsidio a través de lo recaudado por la Ley de Cheques. "Cuando venga, esa plata será bien recibida" dijo.

El presente complejo no es obstáculo para la ambición de concretar un hogar que albergue a unos 20 chicos.

"En febrero pedimos una audiencia con la Municipalidad para que nos ayude a contactarnos con las empresas y explicarles qué es el hogar, cuánto necesitaríamos para funcionar y estudiar la ingeniería legal o impositiva como para conseguir recursos. El tema es cómo vamos ahora con esta idea frente a semejante crisis, y con la incertidumbre que tenemos todos para cuando pase la pandemia" reflexionó Alberto Muia.

El hogar planteó desafíos antes de su inauguración: "De acuerdo con la resolución del Ministerio de Salud podemos recibir a 16 personas, pero no nos cierran los números. Ya estamos pensando para cuando lo pongamos en marcha que deberemos salir a buscar huéspedes. Además, son 650 metros cuadrados para 16 personas, cuando en Necochea hay uno de 550 que alberga a 30 personas".

Ituzaingó 250 es la dirección de la casa donde está el futuro de Talleres Protegidos; mientras tanto para el presente recibió ayer un importante alivio gracias a la solidaridad de los olavarrienses.






Los chicos de Rosita




La mayor preocupación para Rosita Muia es la salud de sus chicos.

"Estamos hablando de 70 personas que están en sus casas y están mal. A varios los papás han debido llevarlos al psicólogo, al psiquiatra, familias a las que debemos asistir, pero en este sentido no podemos decir nada; ni del Municipio que nos ha ayudado, ni de la gente de Valicenti que nos ha conseguido un aporte muy valioso", subrayó.

"A mí lo que más me inquieta, porque los quiero como si fueran mis hijos, es la parte social de ellos. Mandan mensajes, nos hacen videos, nos dicen que están tristes, que extrañan el taller, que quieren volver. Nos preocupa la salud mental de los chicos y de algunos padres, porque no todos están preparados para convivir con ellos, aunque son buenísimos, no se los cambio a nadie" bromeó la directora de Talleres Protegidos.

"Ellos llegaban al Taller en horas de la mañana; desayunaban en el taller, almorzaban en el taller y hasta se iban a tomar mate a la tarde. Iban a los talleres de integración por el arte, tenían violín, tenían educación física, jugaban al fútbol. Todo eso lo extrañan y nos preocupa su deterioro emocional" precisó.

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