Edición Anterior: 15 de Mayo de 2021
Edición impresa // La Ciudad
Remates de hacienda
Una consignataria con mucho rating
La firma Alfredo S. Mondino vendió bajo martillo 42.191 cabezas en 31 días, la mayoría en cuatro grandes remates televisados en las provincias de Buenos Aires y La Pampa. Fundada en Del Campillo, Córdoba, en 1982, la empresa familiar viene manteniendo un crecimiento sostenido en los últimos años en la Pampa Húmeda.
Por Juan Berretta

Un martillo que no para de crecer. La firma Alfredo S. Mondino sumó un nuevo hito a su trayectoria: en este primer cuatrimestre fueron vendidas 62.568 cabezas bajo martillo en remates feria y fundamentalmente televisados, con la marca de 42.191 animales comercializados en apenas un mes. Así, la consignataria parida en la pequeña localidad cordobesa de Del Campillo, consolidó su liderazgo en la Pampa Húmeda.

Con este furioso arranque de 2021, la empresa familiar que tiene sucursales en las provincias de Buenos Aires, La Pampa, Córdoba, San Luis, Mendoza, Santa Fe y muchos clientes dispersos por otros puntos del país, superó el volumen vendido en los primeros cuatro meses de 2019, en el que había sido hasta ahora su mejor año. Después vino la pandemia, un período de incertidumbre, hasta que se acomodó el engranaje y Mondino volvió a pisar fuerte.

Olavarría

El 27 de marzo de 2015, la consignataria realizó su primer remate en Olavarría. Era la excursión inicial fuera de la zona de confort de la firma, que hasta ese momento pisaba fuerte en un sector de su Córdoba de origen y de San Luis.

"Vinimos para quedarnos, vamos a hacer un mercado en el centro de la provincia de Buenos Aires", le dijo Alfredo Mondino a su hijo Roberto ni bien finalizó aquella primera subasta, pese a que tenía muy claro que el objetivo era muy ambicioso. El tiempo le daría la razón al Negro.

El pasado viernes 23 de abril, a seis años de aquella primera experiencia, la firma parida en Del Campillo vendió desde Benito Juárez por la pantalla de Canal Rural 9.953 cabezas para completar en un mes exacto la comercialización de 42.191 animales bajo martillo. Todo un récord para la consignataria y una muestra de su poderío, que se potencia año tras año.

El raid de remates de esos 31 días había comenzado justamente en Olavarría: el 23 de marzo, la consignataria vendió 12.033 cabezas por Canal Rural. Le siguió una subasta en Villa Huidobro (705 animales); otra en La Pampa (Santa Rosa), también por la pantalla chica y con nada menos que de 11.066 cabezas; apenas 48 horas después se realizó el Especial del Destete de Rústicos en Tres Arroyos, y por Canal Rural, con 6.287 teneros y terneras; luego fue el turno otra vez de Olavarría (706 cabezas); le siguió Buena Esperanza en San Luis (1.441); para cerrar en Benito Juárez.

Al revisar las estadísticas de la siempre útil página Entre Surcos y Corrales surge otro dato que ratifica que este 2021 es un año consagratorio para Mondino. Con los 62.568 animales vendidos hasta el 30 de abril este 2021, se transformó en el mejor primer cuatrimestre de la consignataria (la marca hasta ahora la tenía 2019 con 57.717). Si la comparación se realiza sobre el arranque de 2015, cuando comenzó a operar en suelo bonaerense, arroja que comercializó 44.216 cabezas más.

Haciendo historia

"Hemos tenido 30 días muy importantes, con más de 42.000 cabezas vendidas bajo martillo, un récord para nuestra empresa. Así que es necesario agradecer toda la confianza que nos dan los productores que nos permiten rematar libremente. Nosotros tratamos de defender la hacienda, pero somos muy respetuosos de nuestras convicciones, y creemos que el remate tiene que ser libre, hay que abrirlo", dice Roberto Mondino, el principal martillo de la consignataria y el responsable de la pata ganadera de la firma fundada por su padre en 1982 y en la que su hermano Marcos ocupa la gerencia general y maneja los granos.

"Estos resultados nos ponen muy contentos, por el apoyo y el trabajo de nuestra gente, y también el de nuestras familias. Porque acá hay un gran equipo de trabajo. Y por nuestros padres que son los que nos marcan el camino", agrega. "Son muchas las patas que tienen que funcionar para organizar los remates y que salga todo bien, y que por ahí son cosas que no se ven desde afuera", completa.

A seis años de aquella primera subasta en Olavarría, que fue la puerta de entrada a la provincia de Buenos Aires, Roberto analiza: "El mérito es de mi padre, el Negro. Cuando decidimos ir a Olavarría, lo habíamos analizado y sabíamos que era un lugar duro. Pero el vino a hacer un mercado en el centro de la provincia de Buenos Aires y creo que lo logramos, estamos trabajando muy bien".

Entonces surgen los nombres de Ezequiel Hourcade y Nacho Urruti, representantes en Olavarría; de Agustín Oxacelay y Julián Bicondoa, quienes trabajan en Tandil; de Ignacio Añez en Benito Juárez; y de Sergio Amuchástegui, la cara de la firma en Tres Arroyos. En definitiva, el equipo de trabajo bonaerense que impulsó a la firma en estos campos. En el caso de Amuchástegui, también significó la alianza entre Mondino y Rústicos, una sociedad que ha dado muy buenos frutos.

A partir del trabajo en conjunto, el colectivo ganadero integrado por criadores tresarroyenses tuvo vuelo nacional, y a la consignataria cordobesa le permitió posicionarse también como oferente de genética de excelencia.

Paso a paso

"Fuimos creciendo paso a paso, no nos desesperamos. Hemos ido dando los remates que creíamos que podíamos dar, sin obligarnos. Siempre tratando de respetar a quienes nos confían sus haciendas, que es nuestro ‘leitmotiv’ ", dice el martillero sobre este presente de la consignataria. Roberto repite hasta el cansancio que "la semilla de Mondino son mis viejos. Ellos nos inculcaron los valores, la seriedad, el compromiso de la palabra, y fueron los que nos permitieron con muchísimo esfuerzo crecer", indica.

"En la época que los frigoríficos se caían como moscas, o cuando el Hogar Obrero lo clavó con 55 jaulas de novillos, época que un novillo valía casi una hectárea de campo... Nunca mi viejo dejó de pagar, de honrar su palabra. Porque sacaba guita de donde fuera y pagaba. Nunca nos devolvieron un cheque...", dice con orgullo.

Tener esa base sólida, la de sus viejos, les permitió a los hermanos Mondino (la familia la completan tres hermanas que no participan de la firma) empezar a planificar el crecimiento. "Justo agarramos además la salida de la crisis de 2001, el campo empezó a traccionar y de a poco fuimos abriendo sucursales. En Huidobro, en Huinca Renancó, en Buena Esperanza… Sucursales que nos fueron cambiando el movimiento. Fueron lugares muy estratégicos que generaron cambios en nuestra empresa", cuenta. Afincados en una zona invernadora fuerte, muy demandante de terneros, la expansión fue hacia lugares de cría: a San Luis, Mendoza, La Pampa y hace seis años, a Olavarría.

La historia reciente es conocida. Roberto cuenta que en Alfredo S. Mondino "no tenemos ningún Messi, pero si muchos Mascheranos que andan por toda la cancha. Acá todos corren y meten", sintetiza para describir el ADN se la empresa, usando al fútbol como referencia.

Pero también es fundamental el buen ambiente que se vive, y la cercanía que hay. Yo soy muy exigente, es cierto, pero también muy cercano. Para mí todos los que trabajan en la empresa son familia", dice.

Ahora con el auge de las subastas televisadas, también tiene una veedora puertas adentro. Silvina, su compañera en la vida desde hace dos décadas, y madre de sus tres hijas, está al tanto de precios, compradores y todos los detalles de los remates. Por todo lo escrito, Roberto le da "gracias a Dios de poder vivir de mi profesión. Amo lo que hago. Esto para mí no es un trabajo. Es mi vida".

Fundidos

Roberto tenía 19 años, hacía algunos meses se había consagrado campeón mundial juvenil de rugby y el capitán de los Pumitas, Tati Phelan, insistía que se fuera con él a Punta del Este. "‘No puedo, estamos secos, mi viejo está fundido’, le decía yo. Pero él me decía que me pagaba todo... ‘No es eso -le decía yo-, tengo que estar al lado de mi viejo’ ".

El martillero se acuerda de ese tramo de 1993 como si fuera hoy. La insistencia de Phelan, lo golpeado que estaba su papá… Era la segunda gran crisis económica que soportaba la firma fundada por Alfredo 11 años antes. Su mamá Lidia ya había dejado la docencia para apuntalar a su marido y tratar de enderezar el barco.

De todos modos, aún en ese momento, Roberto nunca dejó de soñar en grande. Siempre quiso ser consignatario de hacienda, como su viejo, y asegura que siempre supo que la buena iba a llegar. Y tenía razón.

"Habernos fundido nos ayudó muchísimo, nos formó, nos forjó la personalidad. Yo lo único que podía hacer era ayudar a mi vejo, iba con una camioneta destruida a comprar vacas… La vivimos muy de abajo y creo que nos hizo bien para la actualidad. Y somos muy agradecidos de la gente", se despide Roberto, hoy la cara visible y el martillo de una de las consignatarias de más peso a nivel país.

MÁS TÍTULOS

La Provincia entregó ayer equipamiento al Hospital Municipal
Las voces de olavarrienses que tuvieron experiencias en torno al Covid-19
Fue un empresario visionario, comprometido con el periodismo y su comunidad
Para tratar temas sobre la actual problemática provocada por la pandemia
KARTING. La cuarta fecha de APPK Olavarría pasó para el 30 de mayo
BASQUETBOL. En el último punto de la final de la LNB
TURISMO NACIONAL. A bordo del Toyota Etios del equipo GR Competición
Así quedó el campeonato del TC después de Paraná
AUTOMOVILISMO. Por decreto del intendente debido a los casos de Covid-19
CANOTAJE. En la jornada inaugural de Hungría