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Historias en el 75 aniversario de la Escuela de Educación Secundaria Nº 6
Héctor Nicolás Amoroso, maestro fundador del Colegio Nacional Coronel Olavarría - (Parte III)
El legado de Héctor Nicolás Amoroso. Fue un educador de muy nobles iniciativas, concretadas algunas en su hacer diario, señaladas con acierto otras, y que hoy son realidad... Con loable entusiasmo juvenil y combativa fe en su ideal, unió a la prédica escrita su maravillosa acción personal. Fue quien quiso "crear ambientes para hacer florecer la vida humana" y sostuvo que "el ideal de educación aún nacido para fines superiores vive en las expresiones más modestas del pensamiento", como dejó escrito.

"Vivid las verdades apartando vuestras horas de todo lo que significa atentado a la moral o a la buena educación social y marcharéis por caminos que se podrán llamar de maestros".

"Mis ideas se identifican con las formas de organizaciones sociales más humanas y más respetuosas de los derechos individuales, por eso proclamo el más absoluto respeto hasta para los errores, porque en el terreno de las libertades nadie puede atribuirse la paternidad de la verdad absoluta. "

"Maestros: que sea nuestro lema: el trabajo; nuestra consigna: luchar; y nuestra gloria: el sacrificio."

"Toda ciencia es insuficiente cuando no exista un alma grande, capaz de los más grandes sacrificios que gobierne la voluntad de todo educador."

Una nota de un alumno, Jorge Siomar Bidé. Con motivo de estos 25 años de la oficialización del Colegio Nacional, en 1971 el diario Tribuna publicó esta emotiva nota escrita por Jorge Siomar Bidé, su alumno en la Escuela Normal (maestro de la promoción 1944):

"A Héctor Nicolás Amoroso.

"Si no te lo digo hoy, ¿cuándo te lo voy a decir...? Para las bodas de oro del Colegio Nacional, tal vez sea tarde para mí. Y acaso vos mismo -perdoná este tuteo- te hayas quedado atrás. Irremediablemente hoy es el día, el día más importante desde tu ausencia carnal.

"Vos sabés bien cuánto te quise. Eras profesor y amigo. Eras consejero y maestro. Los muchachos del Normal, donde vos nos enseñabas cosas en la hora de Trabajo Manual, éramos tus amigos. Nos habíamos ganado el derecho a serlo. Y vos te merecías que tus alumnos así te quisieran.

"Aquél día hicimos el camino, algunos en silencio, otros en el llanto irrefrenable. ¡Eras tan joven!... Pasamos el viejo puente de madera acompañándote, caminando junto a vos, siguiendo ese cortejo olavarriense que no quería creer esa verdad, tu verdad, la última verdad.

"A mí, como a muchos, nos costó aprenderte. Vos tenías eso que no era común en tantos otros. ¡Qué se yo!... Eras el ‘profe’, pero eras el amigo que compartía la mesa sabatina; eras el ‘troesma’, pero charlabas con nosotros en cualquier esquina, donde nos encontráramos. Y lo mismo hablabas de los grandes pedagogos, que de Cherro o de Bernabé Ferreyra, o del paraguayo Erico, ¿te acordás?...

"Y bueno, si no lo hubiera hecho, si no lo hubiera dicho, me hubiera quedado atorado. Me da un poco de bronca decirlo así, tan barato; pero vos me entendés, querido Héctor. Vos que me miraste alguna vez cuando jugaba a la bolita en pantalones cortos y medias largas, marrones, feas, con ‘papas’ en cualquier parte…..Y entonces, ¿cómo querés que te lo diga en difícil?

"¡No!... Lo único que no corresponde es este tuteo. Siempre te traté con mucho respeto, ‘de usted’. Pero hagamos de cuenta que no ha pasado nada, y entonces seguramente nos tutearíamos... porque estos años le pasan papel de lija al tiempo, y entonces -como le dijo Barraque a Caldironi- ‘ahora resulta que vos sos usted’, pero al revés.

"Te lo tenía que decir hoy, en el día del Nacional, aunque los normalistas y los que vos fundaste, hayamos dejado las venas en la tierra del deporte. Resulta que vos no eras de los nuestros en aquellas jornadas setembrinas, pero te queríamos, te respetábamos, y te acompañamos cuando diste el ‘chau’ definitivo.

"Y esto que firmo yo, te lo decimos muchos del Normal, con cariño, con respeto y con pena, por supuesto. ¡Si fuiste tan de nosotros como de ‘ellos’!...Y no nos fundaste a nosotros porque ya estábamos fundados... Por otros grandes que veían las cosas como las veías vos en aquellos días del Incorporado, como la vieron Mario Ruiz, José Mele, las hermanas Lhouerrou y algunos más...

"Mi piba, la que hoy transita por el segundo año del Colegio que vos quisiste, quizá no sepa de vos, querido Héctor, ni de tus desvelos, ni de lo mucho que vos hiciste por ella y por todas esas chicas y muchachos que a la una de la tarde comienzan el asunto, de lunes a viernes... Lo más probable es que ella, mi piba, me pregunte cosas, y también otras pibas y otros muchachos al leer esto, hagan preguntas a sus padres. Preguntarán sobre vos, cómo eras, qué querías, adónde querías llegar... Y todos los que ahora somos padres responderemos en coro: ‘Héctor Nicolás Amoroso era un MAESTRO, y además era un tipo macanudo’.

"Si no te lo digo hoy, ¿cuándo te o voy a decir?... ¡Tiene que ser hoy, cuando el Nacional cumple 25 años!....Vení un momentito… ¡mirá lo que hiciste!".

El recuerdo. "Don Héctor no ha muerto. Sigue viviendo en el corazón de los docentes y alumnos del Instituto ‘Mariano Moreno’, del Instituto Coronel Olavarría y sección anexa Comercial, del Colegio Nacional, de la Escuela de Educación Secundaria N° 6; y de los que pasaron por las aulas de la ex Escuela Nacional de Comercio ‘Álvaro Barros’, actual Escuela de Educación Secundaria Nº 8".

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