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Constelaciones, un método terapéutico que ha ido ganando terreno en el mundo

Una teoría polémica empleada para problemas familiares o empresariales Un psicoterapeuta alemán desarrolló una teoría cuestionada desde el ángulo científico, pero cuya aplicación práctica ha ido creciendo enormemente en todo el mundo. Nació para terapias individuales o familiares y se amplió a todo tipo de organizaciones, incluyendo las empresarias.

Daniel Puertas

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Rubén Tartaglia, psicólogo social, master en trauma y constelador, viaja periódicamente a Olavarría desde hace tres años para aplicar un método terapéutico para individuos, familias y organizaciones que despierta no pocas polémicas en el mundo, pero que tiene millones de seguidores convencidos de su eficacia.

"Es un método que permite descubrir en breve tiempo la dinámica que sostiene los problemas" y tiene "una mirada sistémica", sintetiza Tartaglia sobre la terapia que desarrolló el psicoterapeuta alemán y ex sacerdote Bert Hellinger y que hoy aplican, con distintas variaciones, miles de profesionales en todo el planeta y que últimamente se ha incorporado a las herramientas utilizadas por los expertos en organización de empresas.

Tartaglia explica que "si hay una persona que tiene un problema, no se mira sólo a la persona involucrada sino a todo el sistema familiar. Siempre que hay un problema es porque algo se desordenó en el pasado. Y eso puede ser reciente o muy lejano".

Agrega que, por ejemplo, ese desorden "puede venir, por ejemplo, de seis generaciones atrás", para sorpresa del cronista, que gracias a artículos de divulgación científica y experiencia de vida en el país que más psicólogos tiene en el mundo en relación a la cantidad de habitantes creía, honradamente, que tales desórdenes se remontaban a lo sumo a la primera infancia o tal vez incluso a la estadía en el vientre materno.

"Es el único método que permite descubrir, indagar, con eficacia qué se desordenó en el pasado y que está afectando el presente. El problema no es más que un síntoma", se entusiasma Tartaglia.

En una sesión grupal "las personas que participan son utilizadas como representantes" adelanta el psicólogo social antes de describir cómo es uno de esos encuentros.

Ejemplifica con el caso de una mujer que concurre porque tiene problemas en su matrimonio por razones que no alcanza a explicarse. Entonces una de las personas del grupo, que no conoce a la mujer ni la esencia de su drama, pasa a representar a la esposa y otra adopta el rol del esposo.

Hay preguntas breves, quizá como empujones suaves para que aflore el problema y los representantes del matrimonio adoptan un lugar en el espacio que marca la paciente.

De esa ubicación espacial "surge ya una primera lectura", puntualiza Rubén Tartaglia para añadir enseguida que por alguna razón carente de explicación científica después quienes tomaron para la sesión los roles del matrimonio "comienzan a sentir".

En función de los sentimientos que afloran y de las posiciones que toman en el espacio "se van agregando cosas a partir de esas frases concisas".

En el caso que eligió Tartaglia para ilustrar sobre la eficacia del método, "la esposa miraba a lo lejos y el marido la miraba a ella".

Entonces se le preguntó a la mujer cuál era su origen. La respuesta fue que ella había nacido en la Argentina, pero la madre había llegado desde Italia. Cuando la esposa advirtió que su representante "la miraba como la miraba su mamá todo quedó muy claro", dijo Tartaglia.

En resumen, "esta mujer no se podía contactar con su marido porque todavía seguía mirando a su madre, la que a su vez no se había podido conectar nunca bien con su hija porque seguía mirando a Italia, a donde "siempre quiso volver, nunca estuvo realmente acá y por eso no pudo conectarse afectivamente con su hija. El problema estaba en su familia de origen".

Entonces, "una vez descubierto el desorden, al reconocer ese dolor" la situación de la pareja comenzó a mejorar porque "la mujer ya podía decirle a su marido ''ahora te veo''".

Según Tartaglia, "la mujer no tiene que ir a contarle eso a su marido, pero el vínculo comienza a cambiar. Primero es el orden, después el amor", sentencia.

Leyes

Rubén Tartaglia indicó que en todo sistema hay leyes que no pueden ser infringidas, ya que cuando eso ocurre se altera el equilibrio.

La primera ley es que "nadie puede ser excluido" de la constelación familiar, ya que "en las familias todos tienen derecho a pertenecer, incluso los hijos abortados".

Sobre este último y sorprendente punto, el constelador indicó que "supongamos que un matrimonio tiene un hijo y el segundo es abortado. Un aborto es un dolor muy profundo. Si nace un tercer hijo, será una persona triste o angustiada. Los padres pueden hacer como que no ha ocurrido nada, pero el sistema está alterado" y "eso recae en el tercer hijo", que cargará con el rol del no nacido.

También sostiene que si en una familia se excluye a uno de sus miembros por ser un alcohólico, muy probablemente en una segunda o tercera generación aparezca otro alcohólico "porque el sistema busca su equilibrio" y vuelve a reproducir la figura de aquel al que se excluyó.

La segunda ley es la "del orden de llegada", por lo que los primeros en llegar al grupo tienen preeminencia.

La tercera ley establece que "el equilibrio está en el dar y el recibir", es decir, que todos tienen que dar en la medida en que reciben.

Ejemplifica con el reiterado caso de "una mujer que le paga sus estudios a su pareja y éste se va después de recibirse. Esto ocurre porque el que recibió siente que no puede devolver todo lo que le han dado. Si uno sólo es el que da, el equilibrio se rompe. Siempre el que se va es el que ha recibido" y no puede compensar.

Pertenencia, prevalencia y equilibrio son las tres reglas básicas de una constelación familiar, según el método de Bert Hellinger.

Un ejemplo claro de alteración del orden de llegada sería, según Tartaglia, "cuando los hijos quieren ser padres de sus padres", lo que genera un desorden en el sistema "se rompe el orden y aparece el sufrimiento. Esto se ve mucho en las constelaciones".

Empresas

El método de las constelaciones se utiliza también, señala Tartaglia, para trabajar en organizaciones empresarias.

Da el ejemplo de un colegio privado que de pronto comenzó a perder matrícula después de muchos años de funcionamiento. Trabajando con esta teoría, "se detectó que se habían olvidado las premisas del fundador, cuya figura no estaba. El colegio se había creado con el espíritu de permitir a muchos chicos humildes estudiar en un colegio bilingüe con becas. Eso se había dejado de hacer. Habían olvidado al fundador".

Detectado el desorden y reivindicada la figura del fundador, "un tiempo después me vieron y me dijeron que no sabían por qué había ocurrido, pero habían comenzado a recuperar la matrícula".

Para Tartaglia, además de mantener el espíritu original de una empresa, hay otras reglas que deben ser respetadas para corregir los desórdenes, como, por ejemplo, "que cada miembro de la organización reciba un reconocimiento según el aporte que realice al sistema".

Lo cierto es que más allá de las polémicas y dudas que despierta el método, su uso se está generalizando y se toman desde decisiones individuales hasta empresariales en función de las cuestiones reveladas a través de los mecanismos propuestos por Hellinger.

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