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"Soy parte del inventario del Gato"

RALLY DAKAR. Alfredo Sacher, jefe de equipo de Juan José Barbery Profesor de educación física, montañista, instructor de esquí y amante del béisbol, hoy es el responsable de la logística del piloto de Olavarría. Los 32 años viviendo en Suiza lo hicieron una persona por demás organizada.

Javier Torres

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El éxito de Juan José Barbery en el Rally Dakar 2013 está rodeado de algunos personajes, anónimos y otros no tanto. Tal vez el más peculiar sea Alfredo Sacher (60), profesor de educación física que supo ser montañista siendo su mayor logro ascender al Aconcagua, además instructor de esquí y manager del béisbol profesional en Suiza, pasando por el rubro de la platería y la creación de diseños únicos en cuchillos."Después de vivir 32 años en Suiza, considero que estamos lejos de lo que considero algo organizado. Pero el haber movido tres vehículos, con cinco personas que trabajaron a destajo y que supimos resolver el 95 por ciento de los problemas, habla que estamos en un proceso de maduración".

Para Sacher hay un requisito imprescindible para quien desee ser parte del plantel: "A mí no me importa si tiene o no dinero, sí que tenga pasión y corazón. Alguien puede tener mucho dinero, pero si no se banca el calor, dormir tres horas por día, comer mal, manejar 800 kilómetros por día, bañarse dos veces por semana y estar permanentemente lleno de arena, es inútil que haga una actividad como el Dakar".

Después llegó una confesión con un altísimo grado de afecto por Barbery: "Soy parte del inventario del Gato. Cuando él enumera los elementos para el Dakar, anota dos pares de botas, dos camperas, dos cascos y una moto, además pone un Gordo Sacher, un preparador (Fermín Urdampilleta) y una camioneta. Ahí ya están todos los elementos", dijo después de largar una larga carcajada.

El plantel se armó de a poco. Por su desbordante colaboración Maximiliano Lenzetti fue el primero en ingresar, con Paolo Splendore y una camioneta disponible. "El número ya era de cinco personas, pero cuando empezamos a anotar los elementos nos damos cuenta de que en mi camioneta iba la moto de carrera y otra pequeña para moverse en el vivac, la de Maxi ya estaba completa pero no era suficiente, entonces teníamos la imperiosa la necesidad de contar con un tercer vehículo".

Ahí aparece la figura de Daniel "Cacho" Béttiga, que se encargó de llevar toda la logística de la cocina, el kit de emergencia donde estaban las lingas, los ganchos, el segundo compresor, todo lo que hace a los primeros auxilios de la camioneta en el desierto, más las palas. "El Gato consiguió de una agencia Volkswagen local la cesión de una Amarok, pero no hubo quien lo acompañara a Daniel, entonces hizo todo el recorrido solo", contó.

La salida desde Olavarría ocurrió el 26 de diciembre y la llegada a Lima, Perú, cinco días después. Del 2 al 4 de enero la revisión técnica, para dejar a la "Dama de Hierro" (la moto del Gato) preparada para su largada el sábado 5. Luego siguieron dos semanas apasionantes con un desenlace esperado: la tan esperada medalla de Juan José Barbery por terminar 121 en la general de motos, que ya tiene un lugar designado: el museo de Jorge Martínez Boero (h) en Bolívar.

Confesiones dakarianas

Una frase por etapa. "Era el incentivo para recargar las pilas. En el momento de la despedida, en la primera etapa le dije al Gato: ''ahora andá y desatales el infierno ahí adentro''. De ahí en más todos los días era una frase para matizar la carga moral y de optimismo".

El momento de jugar. La etapa Calama - Salta fue maratónica, durmiendo en el desierto. Ahí le dije al Gato: ''cuando el juego se pone duro, los duros empiezan a jugar''. Lo mismo que otra frase que se usa mucho en el béisbol: ''no te desesperes, es a una a la que se le da (por la pelota) y se le da en la cara''. Siempre focalizamos en ir a buscar el objetivo que era llegar. Estaba prohibido pensar en pasado mañana, era el ahora".

A lo que vinimos. "En 2012, en Santa Rosa, cuando el Gato se enteró de lo ocurrido con Jorgito (su fallecimiento), al momento de largar le pedí que tratara de estar sereno y que el mejor homenaje a su amigo era seguir en carrera. Ahí apareció la frase ''a lo que vinimos...'', que era a cumplir y a no distraerse. Esa frase se repitió durante todo el año y quedó como el hilo conductor. En este Dakar 2013 más que nunca.

"Después de la noche de Copiapó, el Gato me dice que se le puede escapar (el Dakar), a lo que le respondo: ''es imposible, no hay lugar para los fantasmas, sacátelos de la cabeza''. Y ahí apareció ''a lo que vinimos...'', porque siempre el objetivo fue llegar".

La piel del oso. "Se trató de no vender jamás la piel del oso. Ahora podemos hablar, antes no. El último martes, en el emotivo recibimiento, tuve la oportunidad de ver muchísimas caras: estaban los que habían ayudado al Gato, pero también estaban los que se subieron al carro de los triunfadores, pero que fueron los primeros detractores, los que me dijeron ''si se quiere ir de vacaciones, que se las pague él''. Al encontrarlos en la Municipalidad, a algunos les pude decir en la cara lo falsos que habían sido".

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