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Incertidumbre en el mercado inmobiliario

Según martilleros locales, caen las operaciones de compra-venta En las inmobiliarias hay una nueva tendencia: los vendedores que retiran sus propiedades esperando para "ver qué pasa" en las próximas semanas. La incidencia del cepo cambiario y la falta de relación entre los créditos y los valores reales de la propiedad.

El mercado inmobiliario local profundizó en los tres primeros meses del nuevo año la caída iniciada a fines de 2011, en un escenario marcado por la incertidumbre de los inversores a causa del condicionamiento que supone el cepo cambiario impuesto por el gobierno nacional.

Aunque mucho se habla de la pesificación de las transacciones inmobiliarias, lo cierto es que la profunda brecha existente entre los dos tipos de moneda extranjera que de hecho conviven en el país -el dólar oficial y el blue- impone temores más que nada entre quienes poseen una propiedad y buscan venderla, a partir de la dificultad de encontrar el valor justo para su posesión. Otro dato -no menor- lo constituye la imposibilidad de muchos de acceder a una vivienda, ya que los montos ofrecidos desde las instituciones bancarias bajo la modalidad de préstamo hipotecario no se condicen ni de lejos con los valores reales de los inmuebles ofrecidos a la venta.

Lo cierto es que la desaceleración del mercado es un hecho. Mario Di Salvo, el martillero a cargo de la inmobiliaria homónima, va un paso adelante al asegurar que "no sólo han caído las operaciones: hay muchos casos en los que los propietarios retiran las propiedades de la venta", aludiendo a que "vamos a esperar que aclare", "aguardemos a ver qué pasa" o "no estoy seguro de si estoy vendiendo bien", tal vez temiendo que los rumores acerca de una eventual devaluación terminen siendo una realidad palpable tras el feriado larguísimo que en el país comienza con la Semana Santa para finalizar con la recordación de la gesta de Malvinas.

Aunque sin despreciar los niveles inflacionarios, todos los análisis terminan confluyendo en el billete verde, que en los últimos días provocó reuniones urgentes en Olivos y más que una exigencia del controvertido secretario de Comercio, Guillermo Moreno. Es que mientras que a nivel oficial el dólar se mantiene apenas unos centavos por encima de los 5 pesos, en el sector informal redondea los 8.30 pesos -luego de haber tocado los 8,75 y haber sido moderado a costa de las reservas del Banco Central-, lo que supone una brecha cercana al 62%. Para las operaciones inmobiliarias, se suele tomar un dólar intermedio, que muchos reconocen con la denominación de "ladrillo", pero que, en definitiva, termina surgiendo de un entendimiento entre las partes.

Ahora bien, en un escenario como el actual, atesorar dinero de denominación nacional puede resultar un verdadero dolor de cabeza. "Ese es el que tiene problemas", admitirá Di Salvo, desde la experiencia de un mercado que parece cerrarse cada vez más. Es que a pesar de que el dólar no constituya un negocio financiero excelente -los economistas insisten en que hay otras posibilidades de inversión mucho más ventajosas, que han redituado mayores ganancias en los últimos tiempos- "el tipo que los tiene duerme tranquilo, ni por casualidad los larga; sólo lo hace ante un negocio muy favorable para sus intereses".

Hoy por hoy, entonces, los únicos movimientos de compra-venta están dados por propiedades económicas, de muy bajo valor, "que tal vez salen por algún crédito", aventuró Di Salvo. Sin embargo, desde la inmobiliaria Horizonte, Zulma Bonetti advirtió que los créditos hipotecarios que se ofrecen a través de entidades bancarias en muchos casos no alcanzan para cubrir el verdadero valor de una propiedad, que hoy por hoy arranca, con generosidad, desde los 500 mil pesos.

"Esos préstamos rondan los 250 mil pesos y la verdad es que si el interesado no tiene unos pesitos ahorrados, no le sirven para nada. Así, vemos gente que da vueltas por todas las inmobiliarias, desesperada porque se le vencen los plazos. Y lo cierto es que la mayoría no puede comprar, y termina devolviendo el crédito", graficó sobre la imposibilidad de concretar operaciones inmobiliarias razonables.

Bonetti -quien advirtió que hoy, el fuerte de las inmobiliarias lo constituyen los alquileres y ya no las operaciones de compra-venta- admitió que "la gente se muestra muy dudosa ante la posibilidad de vender: lo hacen sin temores aquellos que ya tienen decidida una operación simultánea; de lo contrario, esperan para ver qué pasa".

"El vendedor -asegurará después Di Salvo- está tranquilo con su propiedad; no lo seducís con nada porque te dicen que alquilan ahora y ven lo que sucede para adelante. Sucede que nadie sabe a qué precio va a reponer, precisamente por el tema del cepo cambiario".

En este sentido, admitió que "algunos inversores que tienen departamentos para vender, me pidieron que dejara todo en suspenso" hasta después de estas mini-vacaciones de Semana Santa. "Al volver, van a decidir qué coeficiente aplicarle al dólar oficial", dijo, revelando que algunas transacciones se cotizan a partir del dólar comercializado por el Banco Santander Río (a 5,15 pesos la unidad), más un porcentual que en algún momento fue del 10% y hoy estaba en 17, pero que seguramente va a ser modificado la semana próxima, en el marco de un escenario financiero ciertamente complicado para todo el mundo.

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