La balada del escritor subversivo

Novedad de La Bestia Equilátera Un libro conformado por destellos. Un compendio de muertes de artistas. Una novela o no. Todo eso o nada pero siempre la sensación de estar leyendo un libro que cambia las reglas y las subvierte. "Esto no es una novela" de David Markson, La Bestia Equilátera 2013.

David Markson el escritor que subvierte los géneros

David Markson, el escritor que subvierte los géneros.

Rodrigo Fernández

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Especial para EL POPULAR

Algunos libros son como la letra de una canción popular. Simple. Con un principio, un desarrollo y un final. Y una melodía que se nos queda pegada en la cabeza por mucho tiempo hasta que la olvidamos o simplemente dejamos de tararearla. Hasta que otro día la volvemos a recordar. Otros, por esas cosas que tiene la lectura y la vida, se convierten en canciones clásicas. Llegan y se quedan en nuestras bibliotecas para que tengamos el gusto de leerlos cada tanto. Pero también están aquellos libros que lo cambian todo y como una canción de culto, sólo están disponibles para un número de lectores mínimo. Iniciados en el arte de buscarle sentido a las palabras escritas, que se adentran en lo simbólico, en las señales que el autor va dejando página tras página. Y allí donde las partes del todo se unen se encuentra "Esto no es una novela" de David Markson.

"Madame, todas las historias, si se continúan lo suficiente, terminan en muerte" dijo Ernest Hemingway y la frase puede ser tomada tranquilamente como el leit movit que da sentido al libro, ya en él se recopilan enfermedades, causas, padecimientos y muertes de pintores, poetas, músicos, escultores, filósofos y escritores. Un compendio de vida y muerte célebres. Pero el libro de Markson, que ya había usado el mismo sistema de escritura en "La soledad del lector", también publicado por La Bestia Equilátera, tiene otros significados que el lector puede ir encontrando con el correr de las páginas. Detalles que van desde subtramas, historias correlativas y la relación existente entre casi todas las vidas que se describen. Quizás haciendo literatura con la consigna de los 6 grados de separación Markson juega y sorprende con un género que lo destruye todo. Reglas, sistemas, tramas, personajes, estructura narrativa. Todo queda dado vuelta en un torbellino de datos biográficos y anécdotas, que dan sentido a un libro que aunque el escritor asegure no estar escribiendo ahí está para los lectores que sabrán disfrutarlo.

Con "Esto no es una novela", ya desde la portada Markson nos mueve a pensar con qué nos vamos a encontrar, los lectores podremos estar de acuerdo más que nunca con Thoreau, quien se pregunta:"¿Cuántos hombres han comenzado una nueva era en su vida a partir de la lectura de un libro". Lo cierto es que la educación literaria de cualquier lector no estaría completa sin la lectura de los experimentales libros de Markson que demuestren que las palabras, se encuentren donde se encuentren, con trama o no, con o sin personajes, escenarios o descripciones, lo importante es el sentido que se le otorgan y el criterio con que el escritor las hace confluir para subvertir las reglas de la literatura.

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