Pequeña enciclopedia del color

"Los colores primarios", de Alexander Theroux Sólo tres colores le alcanzan a Alexander Theroux para contar la historia de la humanidad. Detalles, impresiones y acontecimientos que demuestren que el universo es una máquina perfecta. "Los colores primarios", publicado por la editorial La Bestia Equilátera.

Rodrigo Fernández

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Especial para EL POPULAR

Si el universo es una máquina perfecta seguro que los pequeños engranajes que la mueven están hechos de tres colores. Azul, amarillo y rojo. O por lo menos así lo plantea Alexander Theroux, quien lleva su obsesión hasta las últimas consecuencias para escribir una pequeña enciclopedia del color. Porque de algo debe estar seguro el lector antes de aventurarse a leer "Los colores primarios" es un libro obsesivo, minucioso, lleno de referencias, citas, hechos históricos, ciencia, religión y arte, que revelan la importancia que el azul, el amarillo y el rojo han tenido en la humanidad. Theroux nos remite directamente a David Markson y su estilo totalmente fuera de género. Básicamente podríamos hablar de ensayo, pero "Los colores primarios" es algo más profundo.

Azul, amarillo y rojo forman una tríada que da origina a otros colores, pero además Theroux les otorga entidad y nos va desgranando la importancia que han tenido en el desarrollo de la historia. Así el azul se le presenta como color paradójico, ya que es "al mismo tiempo esencialmente símbolo de, tanto la oscuridad como la luz, curiosamente negro en la noche y casi blanco en el horizonte diurno". Mientras que el amarillo es "hasta cierto punto un color igualitario. En los años 60 y 70 se convirtió en un color popular y omnipresente, que sugiere juventud, quizá, renovación, esperanza y espontaneidad". "El rojo es el más audaz de todos los colores", señala Theroux. "Representa la caridad y el sacrificio, el infierno, el amor, la juventud, el fervor, la vanagloria, el pecado y la expiación".

Con casi 300 páginas,"Los colores primarios" resume la historia del hombre, desde los días en que los sacerdotes, con el cuerpo pintados de rojos, sacrifican a las víctimas para los dioses, pasando por los muchísimos tonos de amarillo que usaba Vincent Van Gogh y el misterio azul del agua en el océano. Si la misión de Theroux es dejar en claro en que todo está conectado, en este caso no por hilos invisibles, es algo que el lector podrá entrever desde las primeras páginas, luego la máquina del color se pone en marcha y todo comienza a tener un sentido más profundo.

Theroux cita al médico inglés Havelock Ellis, quien sostiene que "cuando hemos establecido la fórmula de color de un escritor y sus colores predilectos, con un solo vistazo podemos decir, de manera simple y fiable, algo sobre su visión del mundo que páginas enteras de descripción sólo podrían decirnos de manera incierta". Valen las palabras para el autor de "Los colores primarios", que usa toda su inteligencia y sus conocimientos para mostrarnos la importancia de aquello que, perdidos en la cotidianidad, dejamos de ver.

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