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El papel clave de Pakistán en el Mundial de Fútbol

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El papel clave de Pakistán en el Mundial de Fútbol

Ameya Pendse

Cuando la mayoría de la gente piensa en la Copa del Mundo, Pakistán no es probablemente el primer país que se les viene a la mente. Con el foco de atención puesto en Brasil, el país anfitrión, y otros grandes equipos como España, la Argentina e Italia, la fotoperiodista Sara Farid se dispuso a capturar con su cámara por qué, este año, su país juega un papel importantísimo -aunque poco conocido- en la fiesta global del fútbol.

Durante la mayor parte de su vida profesional, Sara fue productora de televisión y radio. Pero después del nacimiento de su primer hijo decidió seguir su pasión por la fotografía a tiempo completo. Y así, un encargo de la agencia Reuters la llevó a la pequeña ciudad de Sialkot, en Pakistán, donde el dueño de una fábrica acababa de aceptar una tarea monumental: producir los balones oficiales para el Mundial de Fútbol 2014 en tiempo récord.

Cuando el proveedor chino de Adidas no pudo seguir el ritmo de la demanda de producción, el paquistaní Khawaja Akhtar decidió poner manos a la obra: renovó sus equipos y ofreció sus servicios para producir las pelotas Brazuca en tan sólo 33 días. Cuando Sara entró en la fábrica para documentar la historia, algo en particular la tomó por sorpresa: estaba lleno de mujeres.

En Pakistán, país musulmán de más de 180 millones de habitantes, la religión deportiva se llama cricket, muy por delante del fútbol, donde el equipo nacional sólo ocupa el puesto 159 del ranking mundial, según la FIFA. Sin embargo el país tiene una larga tradición en la fabricación de balones. Desde mediados de los años 90, la sociedad local Forward Sports fabrica allí para Adidas balones destinados a la Ligue 1 francesa, a la Bundesliga alemana, a la Champions League y ahora para el Mundial 2014.

Por un poco más de 100 dólares por mes, algo más que el salario mínimo de Pakistán, las trabajadoras pegan las seis piezas de poliuretano helicoidales blancas, negras y de colores vivos, características del Brazuca, sobre su membrana de caucho.

"Fue extraño porque en Pakistán son muy pocas las mujeres que trabajan en fábricas", explica Sara. "La mayoría fueron criadas en ambientes muy conservadores. Muchas acababan de terminar la escuela secundaria. Y a causa de los problemas económicos, debían ayudar a ganar dinero para sus familias". (The Weekly Flickr)

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