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Cansada de los robos, una familia piensa en mudarse del barrio Coronel Dorrego

Ante la falta de respuestas y de medidas concretas En los últimos días sufrieron un robo en la despensa que tienen desde hace unos meses. Los casos se multiplican con el correr de los meses, en contrapartida de las acciones en contra de los delincuentes, que en todos los casos se trataría de integrantes de una misma banda de ese sector de la ciudad.

"Siempre son los mismos y no pasa nada", se queja mientras aún exhibe en su cuerpo las marcas del robo que sufrió el último fin de semana. Todo sucedió cuando retornaba a su comercio, al que sólo dejó por diez minutos. Ese breve lapso alcanzó para que al menos dos jóvenes irrumpieran en el lugar y se apoderaran de distintos elementos. Uno de ellos alcanzó a escapar en el momento justo, con el restante se topó a la entrada y se trenzó en una pelea cuando intentaba retenerlo en ese sitio hasta el arribo de la policía, pero finalmente el delincuente logró huir de ese sitio. Ahora la preocupación es doble, ya no se trata solamente de sufrir un nuevo robo, algo que no reviste para nada una novedad, sino que ahora teme por algún tipo de represalia contra él o los suyos por haber agredido al ladrón. A ese punto ha llegado el reinado de un grupo de jóvenes sobre el barrio Coronel Dorrego, que genera que los propios vecinos les tengan miedo a defenderse o a oponerles resistencia. A la Policía y hasta el propio Intendente elevan el pedido de ayuda y respuestas concretas. "Estamos horas y horas trabajando para poder subsistir, mantener la familia, y vienen y en un ratito te roban todo lo que hiciste en un año", reprochó.

El caso se registró sobre una pequeña despensa que se encuentra ubicada sobre Alvaro Barros al 500, propiedad de Alfredo Norres. Ese mismo sitio, pero hace ya unos meses, cuando el comercio aún no estaba, varios vecinos se habían reunido ante EL POPULAR Medios para reclamar seguridad. Ayer la situación volvió a repetirse, aunque sólo el comerciante fue quien quiso dar la cara. La falta de convocatoria no responde a una mejora en la situación del barrio, sino todo lo contrario. El hombre aseguró que el resto de los habitantes no se acercaron "porque tienen miedo".

"Ya no tienen horario", reprochó mientras daba cuenta que el robo lo sufrió pocos minutos antes de las 12. Un cámara y alrededor de 200 pesos en efectivo fue lo que alcanzó a enumerar como robado. No obstante, lo que más lamenta es la pérdida de la sensación de seguridad y, más aún, del acompañamiento, sea de sus vecinos o autoridades.

Norres habló puntualmente de una "ola de robos" que en los últimos días ha afectado "a casi todos los vecinos de la cuadra". Situación de similares características había generado durante el transcurso del 2014 que integrantes de la cúpula policial local asistan a la convocatoria y escuchen cara a cara los reclamos, situación que luego tendría su eco en diversos operativos y tareas preventivas. Sin embargo, con el correr del tiempo algunas de las mismas habrían perdido de vigencia, situación que estaría siendo aprovechada por los delincuentes.

"Hoy (por ayer) hace un año que me robaron, que cambié la puerta y ahora de vuelta a arreglar las cosas". Cada frase que emite se convierte directamente en una queja, en un reclamo, en una situación en la claramente no se le puede hallar aunque sea un aspecto positivo. A tal punto ha llegado ese desconcierto y no ver una salida, que se encuentran analizando seriamente la posibilidad de abandonar el barrio en búsqueda de seguridad. "Ahora tenemos miedo que pasen cosas peores, que tomen venganza por algo, tenemos miedo a eso", reconoció.

"Con mi señora estamos pensando alquilar en otro lado, irnos de acá. Es una cosa que ya no se puede parar, sigue, sigue y sigue... Uno hace las denuncias y no vemos a nadie preso, no le hecho las culpas a la Policía, sino al sistema, que está todo mal. Uno se tiene que cuidar para no tener problemas y ya no sabemos qué hacer", enfatizó el hombre, que es padre de dos pequeños niños.

"Todos los vecinos tienen miedo, no quieren salir, están todo el día atrás de la cortina mirando, encerrados... Tenemos rejas por todos lados, ya no tenés donde más poner una reja y ellos siguen pasando, pasan por cualquier lado", agregó segundos después. El asedio de los delincuentes no se limita al hecho del fin de semana, sino que en los días continuaron provocándolo y amenazando a su familia, primordialmente en horas de la noche y de la madrugada.

Por último, Norres realizó un pedido de ayuda que alcanzó tanto a la Policía como al propio Intendente municipal para la aplicación de medidas concretas. Tiempos atrás se había hablado de ver la posibilidad de solicitar cámaras de seguridad, a la par de más patrullajes y controles. Segundos después incluiría a la Justicia para que tome cartas en el asunto, todos mancomunados tanto para tranquilizar al barrio como para avanzar contra los delincuentes y, si se puede, recuperar parte de lo robado. "Ya no sabemos cómo pararlo", finalizó.

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