Olavarría booked.net
+16...+17° C
CLASIFICADOS

Las bienaventuranzas, don liberador de Dios

Comentario del Evangelio

P. Fredy Peña Tobar, ssp

Las Bienaventuranzas nos abren dos caminos contrapuestos: el de la pobreza, como la de las personas que están en la indigencia, marginación y sufrimiento; o el de la indiferencia, propio de aquellos que se sienten "satisfechos".

La felicidad anunciada por Jesús era para el pueblo la voz en la que lo reconocía como al Mesías. Él proponía el camino de la felicidad, pero para alcanzarla es necesario un cambio de mentalidad.

Las Bienaventuranzas están dirigidas a una comunidad donde hay grandes diferencias entre pobres y ricos, lo que lleva a una situación de injusticia social. Esa injusticia se presenta en este binomio de contrastes: los pobres y los ricos que gozan del consuelo, los que pasan hambre y los que están saciados, los que lloran y los que ríen, los que son perseguidos y los alabados por todos.

Jesús explica porqué son felices los que lloran y pasan hambre, porque el reino que él vino a instaurar pertenece a los que no tienen nada y son sus predilectos. Para Jesús, la injusticia social se produce a causa de la corrupción y la decadencia de las relaciones sociales. Es decir, los que tienen más están saciados porque solo atesoran para acumular más y no quieren compartir.

Las Bienaventuranzas no tienen nada que ver con un espiritualismo desencarnado o con una resignación fatalista.

Jesús no las proclamó para consolarse ante las injusticias o para alimentar una esperanza después de la muerte. Las Bienaventuranzas poseen una dimensión ética que lleva a las personas a salir de su apatía y comodidad. Pero también manifiestan la alegría del espíritu; por lo tanto, no aportan cualquier dicha, sino la plena y definitiva, que es participación de la vida misma con Dios.

Ultimas Noticias
Otras Noticias