Al final, fue una cuestión de puntería

COLONIAS Y CERROS. El Torneo "Clausura" se definió en Loma Negra desde el punto del penal Villa Mi Serranía y Estrella de Villa Floresta igualaron 1 a 1 al cabo del tiempo regular y desde los 12 pasos se impusieron los primeros 5-4. Ahora la Villa jugará por el título anual con SF Mariano Moreno.

Villa Mi Serranía venció por penales a Estrella de Villa Floresta y se quedó con el Clausura de CC

Villa Mi Serranía venció por penales a Estrella de Villa Floresta y se quedó con el "Clausura" de C&C.

Y la caravana fue cortita nomás.

Un par de kilómetros por la ruta, desde la salida de Loma Negra hasta la Villa, con los Timpanaro al frente; la Eli olvidándose sólo por ese trayecto de las camisetas, las planillas, los botines y todo lo que necesitan el equipo y los jugadores; "Nacho" Lista gastando sus lágrimas porque su Vieja -que estuvo siempre, en cada cancha- justo ayer que se convirtió en héroe lo habrá seguido desde otro lado; y detrás el resto de las camisetas verdes y blancas.

Pero la celebración no trascenderá de la noche de anoche. Dentro de una semana habrá otro desafío, y por el premio mayor, en una nueva temporada de Colonias y Cerros.

Villa Mi Serranía, en otro partido cerrado, muy parejo, con muy pocas ocasiones, tampoco pudo doblegar en los 90’ a Estrella de Villa Floresta (como había acontecido una semana antes, en el cierre de los playoffs). Igualaron 1-1 y debieron recurrir a los penales.

Fue más certero, ganó 5-4 y ahora definirá el título de 2019 con Mariano Moreno, que espera como ganador del "Apertura".

Jugaron a lo mismo que en la cancha de Ferro.

Más tenencia, más posesión la Villa; juego directo EVF, aunque esta vez con dos tanques arriba (Manuel De la Vega y Diribarne), no tres. Gargaglione privilegió equilibrar los números en el medio (sector donde había perdido claramente 7 días antes) con el retroceso de Roberto Vivas.

Nadie sorprendió a nadie. La Villa no podrá esgrimir eso para las tres primeras llegadas del partido, en apenas 6m, donde EVF logró la apertura del marcador.

Había tenido dos, por defectos en la defensa. El gol fue de su estilo: cambio de "8" a "11" de Cavalieri para Manuel De la Vega, jugada bárbara del "9", centro y anticipo de Iván Diribarne en el primer palo, para cambiar la dirección de la pelota.

Como si le hubiesen puesto "play" al video del segundo tiempo en la cancha de Ferro, la pelota pasó a ser propiedad exclusiva de la Villa.

Copó el medio con Tomy Spitale y Roldán, recostó a Cavalleri en la izquierda, a espaldas de Cavalieri, uno contra uno frente a Morales, y desde ese costado empezó a lastimar a una defensa que tuvo toda la tarde a uno de los leones de la cueva mal herido (Leo Arroyo jugó desgarrado).

En una de las pocas veces que la Villa la encontró desacomodada, buscaron en profundidad a Serrano y empató con un remate cruzado desde la derecha, al segundo palo.

Rodrigo De la Vega (jugó un partido enorme) no daba abasto para tapar tantos agujeros en la mitad de la cancha. Pero la saludable intención de la Villa de progresar por abajo, hacerse ancho, mostró en estos dos partidos un claro déficit: la falta de pegada.

Por eso en el balance de situaciones a lo largo del primer tiempo hasta quedó abajo en el conteo. EVF tuvo dos demasiado claras (no tanto como otra, de la que aún se deben estar lamentando). Un pase vertical de Rodrigo para Manuel y después de zafar de la marca no pudo evitar el cuerpo de Galván; y un remate de Cavalieri que el arquero sacó con esfuerzo.

Las vueltas del segundero y el calor empezaron a jugar su propio partido.

Cuando EVF encontró en Seba Acuña un buen socio para el De la Vega que manda en la mitad de la cancha, amenazó con llevarse el partido. Quizás le faltó algo más de Diribarne en la tarde lomanegrense.

Cavalleri fue perdiendo peso, Serrano quedó aislado, a Spitale nunca le quedó bien para sacar el latigazo de zurda, como consecuencia Arroyo no puso en apuros su isquio comprometido, el juego aéreo de Alonso no fue tan solicitado como en el partido previo y Bruno casi no tocó la pelota. Sólo se asustó con un remate lejano que rozó el travesaño.

Galván tampoco fue que necesitó revolcarse demasiado, pero en el repaso al cuaderno de apuntes aparece una jugada que pudo haber cambiado el curso de esta historia, también el recorrido y los kilómetros de la caravana.

Rodrigo De la Vega metió una pelota parada en el área desde la derecha, Seba Acuña la bajó de cabeza y Manuel De la Vega, picando, chanchita, entregada a sus designios en el punto del penal, pifió el derechazo.

Ahí Gargaglione entendió que la suerte estaba echada. Hizo la "gran Van Gaal" y cambió de arquero porque los penales eran inexorables.

No le salió tan mal, pero no alcanzó para evitar la celebración de Villa Mi Serranía.

Unos kilómetros de fiesta y a pensar en Mariano Moreno.

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