Inmaculada Concepcion de María

Columna de las Misioneras del Padre Kolbe

Horacio Robirosa (*)

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"Una vez más estamos aquí para rendirte homenaje a los pies de esta columna, desde la cual tú velas con amor sobre Roma y sobre el mundo entero, desde que el beato Pío IX proclamó este dogma como verdad de la fe católica. Eres toda belleza, María. En Ti no hay mancha de pecado. Renueva en nosotros el deseo de ser santos". Así, el papa Francisco elevaba su oración el 8 de diciembre del 2013 cuando hacia el tradicional homenaje floral en la plaza España de Roma reunido con las autoridades y el pueblo mientras los bomberos coronaban la imagen de María Inmaculada

El dogma de la Inmaculada Concepción está en la bula Ineffabilis Deus (1854). El papa Pío IX declaró infalible la doctrina de la Inmaculada Concepción: "...Para honra de la Santísima Trinidad, para la alegría de la Iglesia Católica, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra: definimos, afirmamos y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo-Jesús, Salvador del género humano, ha sido revelada por Dios y por tanto debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles...".

En el año 1857, Pío IX se encontraba en Imola y reveló por solicitud de la Superiora del orfanato que él mismo fundara, las impresiones que sintió en el momento solemne en que pronunció la fórmula dogmática: "Cuando comencé a publicar el decreto dogmático, sentía mi voz impotente para hacerla escuchar por la inmensa multitud (50 mil personas) que se apiñaban en la Basílica Vaticana. Pero cuando llegue a la fórmula de la definición, Dios dio la voz a su Vicario tal fuerza y vigor sobrenatural, que la hizo resonar en toda la Basílica. Y yo me quedé tan impresionado por tal socorro divino que fui obligado a suspender, por un instante, la palabra para dar libre curso a mis lágrimas.

Continuaba diciendo sus impresiones el papa Pío IX: "En cuanto Dios proclamaba el dogma por la boca de su Vicario, él mismo dio a mi espíritu un conocimiento tan claro y tan grande de la incomparable pureza de la santa Virgen que, abismado en la profundidad de ese conocimiento, el cual ningún lenguaje podría describir, mi alma quedó inundada de delicias inenarrables, delicias que no son terrenales, que no se podrían probar sino en el cielo solamente. Ninguna prosperidad, ninguna alegría de este mundo podría dar, a aquellas delicias, la menor comparación".

"...no temo en afirmar que el Vicario de Cristo necesitó de una gracia especial para no morir de dulzura, sobre la impresión de tal conocimiento y de tal sentimiento de la belleza incomparable de María Inmaculada".

Así, el Papa le explicaba a la superiora: "Tú, mi querida hija, fuiste felicísima el día de tu primera comunión y más todavía en el día de tu profesión religiosa. Yo mismo conocí lo que significa ser feliz en el día de mi ordenación sacerdotal. Ahora bien, reúne a todas esas felicidades, con otras más todavía, multiplícalas sin medida para hacer todas juntas una sola felicidad, y tu tendrás, así una pequeña idea de lo que probó el Papa el día 8 de diciembre de 1854".

"Miremos hoy con alegría a la llena de gracia. Pidámosle que nos ayude a permanecer jóvenes, diciendo ‘no’ al pecado, y a vivir una vida bella, diciendo ‘sí’ a Dios" (Papa Francisco). (Fuente: Dogmas Marianos - Fray Clodovis M. Boff, OSM)

(*) Voluntario de la Inmaculada Padre Kolbe - Olavarría.

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