"Viento en contra", la cooperativa que logró consolidarse y busca ser escuchada

Mejorar las condiciones laborales de las personas pertenecientes al sector de la recuperación de residuos y reciclado y lograr que se los reconozca como trabajadores y trabajadoras son sus principales objetivos. Actualmente, participan alrededor de cincuenta personas en la cooperativa (aproximadamente el 30% del sector) pero aspiran a que sean más.

Viento en contra la cooperativa que logroacute consolidarse y busca ser escuchada

"Viento en contra", la cooperativa que logró consolidarse y busca ser escuchada

Santiago Garralda / Agencia Comunica

"Inventando un trabajo donde no lo hay…", reza una canción de Attaque 77. El trabajo de cartonero (o recuperador informal de residuos) alcanzó su auge hacia fines de los 90’, en un contexto de crisis socio –económica que dejó sin trabajo a miles de personas, y tuvieron que rebuscárselas para sobrevivir. Veinte años después, todavía no es reconocido por el Estado, ni se le da una remuneración por lo que hacen. En este marco, Juan Pablo Pérez, Evita Méndez y Emiliano Llorente (los tres pertenecientes al Movimiento de Trabajadores Excluidos) idearon en 2018 la Cooperativa Viento en Contra.

Sentían la necesidad de aportar a la mejora de las condiciones laborales de las personas que trabajan de manera informal y vieron que se podía fortalecer el sector de la Economía Popular, "de que sean vistos como laburantes como todos los trabajos que están reconocidos a nivel sindical", que puedan pensarse en términos colectivos. Para lograrlo, encararon un trabajo en el territorio preguntando por las calles si era posible generar la cooperativa, entendiendo todas las condiciones que se necesitaban para establecer un trabajo de forma colectiva.

A pulmón y con mucho esfuerzo, se puso en marcha en Abril de 2019. Su trabajo consiste en aplicar lo que ya se venía haciendo pero ahora incorporando una pauta colectiva. En este sentido, Juan sostuvo que "los compañeros se dedican a recolectar en la calle lo que encuentran, y además ya tienen algunos lugares que les guardan los materiales para que ellos los retiren". Por otra parte, cuentan con un galpón en el que se hace un trabajo muy similar al que se venía desarrollando en el basural de la Virgen de la Loma. Allí, varios trabajadores realizaban una clasificación con las cosas que encontraban, pero en condiciones inhumanas. Ahora, tienen la posibilidad de hacer el mismo trabajo dentro de un predio, y sobre todo, bajo un techo que los cobija. Además, un camión perteneciente a la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores, una vez por mes carga los materiales y los lleva a otra cooperativa de gran tamaño en Buenos Aires, en la que se encargan de acopiarlos y sub-dividirlos.

El objetivo de la cooperativa no es solamente mejorar las condiciones laborales de los trabajadores informales, sino también luchar y elevar su voz para que el Municipio reconozca como trabajadores a "las personas involucradas en el sector de la recuperación de residuos y en el reciclado". Además, tienen otro pedido que necesita ser escuchado: "si nosotros estamos ofreciendo un servicio público a la comunidad y al municipio, creemos que el sector debe recibir algún tipo de ingreso económico por la misma tarea –que realiza la empresa Transportes Malvinas SRL- pero con mayor conciencia social y ambiental, y que se pague por ese trabajo".

Asimismo, tienen dos anhelos a futuro que les quita el sueño. Por un lado, buscan que "la cooperativa sea ejemplo y vaya progresando, generar valor agregado, poder fabricar, transformar los residuos en materia prima". Por otro lado, lo más importante para ellos es tratar de fomentar "que haya una construcción de referentes organizada y colectiva que pueda visualizar las necesidades, que puedan expresarse en términos de lucha, y en términos de conquista de derechos laborales. Que puedan visualizarse como trabajadores con derechos, y si no los tienen, exigirlos".

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