Si un trabajador logra estabilidad y seguridad en el empleo, intentará adquirir o construir su vivienda

La industria argentina, por Marcelo Gorini, Contador Público Nacional.

Como cada 2 de septiembre se conmemora el Día de la Industria, motor de la economía para el desarrollo de nuestro país y actor preponderante en relación a la creación de empleo.

De hecho, podemos aseverar que en períodos en los que se incrementa la producción de bienes y servicios, disminuye la tasa de desempleo a nivel general ya que este índice no es únicamente afectado por el sector contratante, sino también por otros sectores que asisten a estos contratados.

Ante aumentos en el nivel de producción se necesita adquirir mayor cantidad de materias primas, de combustible, ya sea para traslados de personas o transporte de bienes, así como de energía, en general.

Del mismo modo, dinamiza la industria de alimentos y bebidas, de indumentaria, esparcimiento, turismo y entretenimiento.

Si un trabajador logra estabilidad y seguridad en el empleo, intentará adquirir o construir su vivienda. En ambos casos, pero en mayor medida en el segundo, requerirá de una gran cantidad de cuentapropistas como plomeros, gasistas, electricistas, entre otros, además de productos de madera, cerámica, hierro, etc.

Un sector industrial fortalecido, disminuye considerablemente el nivel de importaciones, lo que se traduce en excedente de moneda extranjera. Los dólares son necesarios para incorporar maquinaria que aumente la producción, mejorando la productividad, así como también para abonar la deuda externa.

A pesar de lo mencionado, durante los últimos años, ha disminuido de manera considerable la utilización de la capacidad instalada en nuestro país, aumentando de ese modo la capacidad ociosa.

La capacidad instalada de una planta es, en unidades, el nivel máximo de producción que puede realizarse durante un período de tiempo, optimizando sus recursos. De ahí que se conoce como capacidad ociosa a la diferencia entre la capacidad instalada y la efectivamente producida o utilizada.

Según datos del INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos), la utilización de la capacidad operativa de Mayo de 2021 comparado con mismo mes de 2011, descendió alrededor de 17 puntos porcentuales. En 2011 había sido del 78,3% y este año registró un 61,5%. Si se analizan períodos intermedios, se podrá observar el decrecimiento ininterrumpido.

Es importante aclarar que en todos los casos se trata del promedio de los datos, denominado nivel general; si ampliamos el espectro de análisis, podremos encontrar niveles inferiores al 50% de la utilización de esa capacidad en algún sector.

Dado que la presente situación tensiona el mercado laboral, debe ser revertida a la brevedad posible. Para ello el gobierno nacional tiene herramientas suficientes a las que puede acudir para lograr una solución definitiva.

A nivel local la realidad de la industria es similar a la nacional o aún peor, ya que teniendo en cuenta que se trata de una zona agrícola ganadera por excelencia, los recursos son direccionados hacia dicha actividad.

En diálogo con los actores de la economía real, se llega a un denominador común: los costos.

Las onerosas facturas que liquidan las empresas de servicios públicos, conspiran contra el crecimiento de la producción, al igual que lo hace el valor de los combustibles. En este contexto, decrece o desaparece la rentabilidad empresaria.

Las empresas que utilizan electricidad, gas o derivados del petróleo como insumos básicos, hoy se encuentran en una situación más que delicada, logrando apenas la subsistencia.

Lejos queda la idea de renovar maquinarias obsoletas no solamente por su valor, sino además, por la falta de financiamiento. Asimismo, en caso de que alguna empresa contara con el dinero, difícilmente lo invierta dado que ese aumento en la producción no tiene garantizada su ubicación en el mercado.

Esta situación se agrava cuando se trata de cooperativas de trabajo, para lo cual se consultó al presidente de Coopecer Ltda (Azul), dedicada a la producción de cerámica para pisos y revestimientos.

Tanto en ese rubro, como en otros, el mercado interno parece ser un factor clave en el desarrollo de la industria del país. La necesidad de una recomposición salarial, así como de jubilaciones y pensiones para ampliar la demanda, debe ser impulsada junto a la reducción de los costos señalados.

La esperanza es lo último que se pierde.

Nuestro país se debe un modelo de desarrollo económico permanente y sustentable con orientación a la producción.

No alcanza a esta altura con impulsar solamente el mercado interno, sino que además, se debe procurar la sustitución de importaciones y la promoción de las exportaciones, a fin de generar los excedentes en moneda extranjera para renovar maquinarias, adquirir materias primas e insumos y afrontar los pagos de la deuda contraída ante los organismos internacionales de crédito.

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