Hierros González permitió el nacimiento de Techar y ahora las dos crecen juntas

Daniel González contó cómo fue el comienzo, el desarrollo de sus empresas y su presente

Después de más de cuatro décadas, Daniel González decidió delegar muchas tareas que tenía anteriormente como empresario sumamente dedicado y ahora -pandemia mediante- se dedica a monitorear las dos empresas, Hierros González y Techar.

Desde los 14 años que Daniel González (57) sabe lo que es trabajar en la fábrica que había levantado su papá Oscar ("Cachi" para todos, fallecido). Era 1978, hace 43 años. Allí empezó junto con su hermano Oscar (fallecido). "De ahí no paré más, hasta que empezó la pandemia" dice respecto de cómo fueron sus comienzos de Hierros González.

"Hubo obstáculos y momentos duros, porque falleció mi papá, mi vieja, mi hermano. Quedé solo. La empresa estaba en crecimiento y luego vinieron crisis, por lo que hubo que remarla como se podía. Pero siempre fuimos dando pasos muy lentos, aunque bien firmes. Siempre en crecimiento, eso sí, hasta el día de hoy. Hace cuatro años ya despegamos Techar de Hierros González, por lo que es otra empresa que trabaja en forma independiente y está instalada en el Parque Industrial, con su administración. Eran dos empresas en una, pero desde hace dos años lo hacen por separado. Techar, en sí, la marca tiene como treinta años, pero se independizó hace cuatro. Siempre fue nuestra, por supuesto, que estaban juntas: era Hierros González con una división que hacía galpones y estructuras metálicas, aunque la administración era de HG. Pero desde acá se monitorea todo, las cotizaciones se hacen allá (en el PIO)" afirmó Daniel, instalado cómodamente en su domicilio, junto con su computadora, a sólo una cuadra de Hierros González, sobre la calle Celestino Muñoz.

"Hoy la cara visible de Hierros González es mi hija Florencia, pero tengo un equipo de empleados espectaculares que ya llevan muchos años conmigo en la empresa. Más de 30 años algunos de ellos. Así que las empresas se manejan casi solas diría, aunque está la conducción de Flor. Yo trabajo desde mi casa en realidad, con la computadora controlo el stock y estoy al tanto de todo. Así que trabajar en mi casa es algo excelente, porque además disfruto de mis cuatro nietos" señaló González, reconocido por su fanatismo por los "fierros" (corrió en karting inclusive) y por Boca Juniors (era un asiduo espectador en la Bombonera).

"Mi norte es controlar el stock que debemos tener, siempre, en la empresa. Tenemos que tener el mismo o más. Si baja, ahí se enciende la alarma y hay que ver qué está pasando, pero gracias a Dios eso nunca me ha pasado. El hierro aumenta permanentemente y está difícil la entrega. Tenemos dos problemas: uno es el aumento mensual, eso es constante desde que empezó la pandemia, y por otro lado hay que ver la disponibilidad, porque nuestros proveedores -que son muy pocos, porque es un monopolio- a veces nos mandan los pedidos después de varios meses, inclusive han tardado un año y más también. Hay ciertos materiales que demoran eso en llegar, otros al mes y otros a los 15 días. Entonces estamos trabajando bien porque tenemos un muy buen stock de todo; lo urgente lo cubrimos, pero a veces hay que ir regulando ya que si entra material, vendemos. Sino, hay que regular la venta. Hay empresas con las que tenemos un compromiso y no podemos dejarlas con una obra a medio terminar, así que con ellas les cumplimos y hay que tener una reserva, así como en algún momento hay que frenar la venta de determinado material hasta que tengamos un ingreso, para poder dar respuesta a todos", siguió contando Daniel.

"En Hierros González tenemos todo lo que es perfilería, tenemos todo lo que es hierro para la construcción y para la industria. Así que para la construcción tenemos perfiles, clavos, mallas, alambres, columnas prearmadas, mientras que lo que es plegado y cortes a medidas con el pantógrafo lo hacemos en el PIO. Tenemos todo tipo de perfiles para la industria, hierros doble T, ángulos, planchuelas, hierros para tornería, absolutamente de todo. Y Techar también tiene su propio stock, fabrica fundamentalmente galpones y en Area 225 hicimos entre quince y veinte, hemos trabajado muchísimo en Olavarría y también en la zona. Nos va muy bien. También dentro de las fábricas, especialmente en Cementos Avellaneda, haciendo montajes, algunos de ellos en altura porque contamos con equipo para ello y gente capacitada para trabajar en altura, con soldadores calificados, estamos bien armados para ir a trabajar a cualquier lado a trabajar. Techar creció muchísimo", señaló.

"Arranqué con Techar porque a mi me gustaba todo eso, es decir todo lo relacionado con montaje de obra. El negocio, como Hierros González, es muy rutinario porque la gente viene, pide, compra, se entrega y listo, mientras que Techar es distinto, porque te llaman de una fábrica, estamos cotizando un trabajo a 30 metros de altura, ver cómo y con qué se hace, tiene otra adrenalina, sin dudas. También hay que ver los tiempos, conseguir la gente que es difícil, armar un grupo de trabajo, es algo que te llaman de un momento a otro para hacer un trabajo. Cuento con tres ingenieros y Rodrigo Alonso -juega al básquetbol en Pueblo Nuevo- es quien me maneja casi todo en Techar, desde la cotización hasta el trabajo", explicó.

"Yo en cada lugar tengo gente que trabaja bien, de confianza. Es que yo delegué absolutamente todo. Sólo controlo el stock y monitoreo cada día, pero a las 17 horas se cierra la empresa y no van a ver ningún empleado de Hierros González o de Techar trabajando después de esa hora. Y a mi me gusta negociar con los proveedores, por ejemplo, disfruto de esa parte del trabajo. Lo que no me gustaba, lo delegué; les enseñé cómo hacía mi trabajo, les expliqué, y ahora siguen ellos. Ya sea mi hija Flor o mi nuera Yesica Schenk, que está en Techar, y todo el equipo de empleados de total confianza. Descanso en ellos, así puedo disfrutar de la vida con más tranquilidad junto con mi esposa (Analía Grasso), de mis hijos (Flor, Franco y Emanuel) y de mis cuatro nietos (Iker, Amarú, Juana y Bruna), que todos los días vienen a verme a casa y se quedan a dormir, así que estoy feliz de la vida" terminó contando Daniel González.

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