Hima Gestión Ambiental SA, una empresa de Olavarría en constante crecimiento y expansión

Hilda Bauer contó cuáles son los secretos para trabajar con los residuos patogénicos.

"La pandemia no nos cambió mucho en cuanto a modalidad de trabajo porque nuestra actividad se rige por protocolos que son de estricto cumplimiento independientemente de la pandemia, sí nos adecuamos a los protocolos de los generadores y la demanda aumentó considerablemente. En realidad, la seguridad que tenemos para hacer la recolección y la manipulación de los residuos patogénicos es la misma que los cuidados que debemos tener por el Covid. La exigencia fue igual, por ello digo que no nos modificó en absolutamente nada" comenzó diciendo Hilda Bauer, quien es una de las socias propietarias de la empresa Hima junto con María Elvira Gainza, en tanto que su esposo Matías Aisaguer también forma parte de HGA.

Respecto de los cambios tecnológicos inducidos por la pandemia en esta actividad, la empresaria sierrabayense señaló que "con los residuos patogénicos hacemos la recolección, el transporte y los llevamos a las plantas de tratamiento -tenemos contrato con ellas- y allí se hace la disposición final. Nosotros tenemos que tener los vehículos adecuados, de acuerdo con lo que nos pide por ley OPDS (Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible), que es el organismo que nos habilita, no hubo modificaciones en lo que es residuo patogénico; hay que cumplir con la ley vigente".

¿Desde cuándo y en qué ciudades están trabajando?

Desde hace cinco años estamos trabajando en el servicio de residuos patogénicos y la ciudad de Azul fue una de las primeras que confió en nosotros, así como las entidades de profesionales privadas de Olavarría. Luego se sumaron profesionales de distintos puntos de la provincia como municipios de la costa: Pinamar, Villa Gesell, Coronel Vidal -con las nueve localidades que la componen-, también profesionales de Mar del Plata, Tandil; estamos además en la zona sudoeste con profesionales de Bahía Blanca y casi todo el cordón que nos lleva desde Olavarría a Bahía, atendiendo a gente de General La Madrid, Coronel Suárez, Coronel Pringles, Coronel Dorrego, Pigüé, Tres Arroyos, Benito Juárez, Monte Hermoso y Barker, que es partido de Benito Juárez.

Se nota que Hima ha tenido un crecimiento exponencial en poco tiempo...

Sí, hemos tenido un crecimiento muy importante. Estamos muy orgullosos por el posicionamiento que hemos logrado en el mercado; trabajamos al 100 por ciento de nuestra capacidad y no podemos aún cubrir la demanda. Estamos convencidos de que para realizar este servicio hay que hacerlo de manera profesional y brindarlo con calidad. Y eso es lo que nos ha llevado al lugar donde hoy estamos en la provincia de Buenos Aires.

Es fundamental hacerlo con calidad y profesionalidad porque es un trabajo que no permite fallas...

Exactamente. No permite fallas y conlleva un riesgo que es de salud pública. En estos momentos, que estamos en plena pandemia, es mayor aún la responsabilidad que tomamos respecto de ese tema. Si el residuo no es manipulado y tratado como corresponde, estamos poniendo en peligro al otro, que lo generó, que lo tiene o que lo manipula.

¿La gente, a nivel general, desconoce de qué se trata este trabajo?

Sí, es así. Hay mucho desconocimiento del tema, de la legislación vigente, de los estrictos protocolos con los cuales trabajamos. Cuando hablamos de residuos patogénicos hay que decir que es todo aquel residuo que genera un profesional de la salud por la atención médica que les da a sus pacientes. Todos esos residuos se deben almacenar primeramente de una manera que está legislada, y tanto ese almacenamiento así como la recolección, el transporte y el tratamiento son específicos para ese tipo de residuo. ¿Por qué la importancia y el riesgo?, porque nosotros no sabemos a quién trató el médico ni qué enfermedad tenía ese paciente ni cuáles pueden ser los riesgos para la salud que puede haber. Nosotros hacemos la recolección en cada lugar donde están los profesionales de la salud y los transportamos a las plantas de tratamiento que están habilitadas para hacer la disposición final. En todo ese recorrido se entrega documentación, que es importante tanto para el que la genera como para nosotros que somos transportistas y para el tratador. Hay una responsabilidad muy grande por parte de todos, en forma compartida, desde el momento que retiramos el residuo hasta su entrega en la planta de tratamiento somos responsables de ese residuo. El riesgo es grande.

¿Dónde están esas plantas de tratamiento?

Las plantas con las que Hima tiene contrato están en Lanús, en Tigre y en Mar del Plata. Según cómo se arma la logística, tenemos generadores que van a una planta u otra, depende de la logística de trabajo. O vamos a Buenos Aires o a Mar del Plata.

¿En cuanto a infraestructura, cuántos móviles tienen y cómo están preparados para transportar los residuos patogénicos?

Hoy contamos con cuatro unidades, una de ellas recientemente incorporada. Todas están preparadas como corresponde y habilitadas por OPDS, obviamente, y tienen que estar acondicionadas de una manera especial de acuerdo con la legislación que rige la actividad: la caja debe ser hermética, lleva un revestimiento que puede ser de fibra, tienen que tener desagotes. No puede haber derrames de lo que llevamos hacia el exterior del vehículo, y eso es fundamental e imprescindible. Los residuos van en cajas con una bolsa que tiene en su interior y en contenedores que son plásticos, es decir con la máxima seguridad. Son bolsas específicas de muchos micrones (120 precisamente) y en caso de que haya algo punzante o alguna aguja, esa bolsa es una barrera para impedir que ese tipo de elementos pudieran salirse. Y entregamos caja o contenedor, más el descartador para el cortopunzante, que son recipientes de plástico pequeños donde se tiran las agujas cuando se extrae sangre o se aplica una inyección, por ejemplo. Todo dentro de una seguridad en su máximo punto, por supuesto.

¿Cuál es el próximo paso que quiere dar Hima?

No sólo incorporamos unidades sino también recursos humanos y sistemas informáticos, además de revisar y adaptar los procesos de gestión constantemente. Hemos ido creciendo de manera ininterrumpida, formamos parte de una empresa muy joven que tiene apenas cinco años. El objetivo es crecer permanentemente en la medida que se nos permita, sin descuidar la calidad del servicio, la orientación al cliente y la atención personalizada que es la característica que nos distingue. Un paso sumamente importante fue la adquisición de un lote en el agrupamiento industrial Los Fresnos donde montaremos nuestras oficinas, así como una nave de transferencia y una nave de acopio transitorio de residuos especiales, ya que allí podremos trabajar con todas las corrientes de deshechos que se generan en las industrias de Olavarría y la región. No existe una planta de este tipo en el centro sur de la provincia. Es un desafío importantísimo tanto para nosotras como para la ciudad. Nos posiciona estratégicamente en la región. También tendremos un lavadero industrial en ese predio, que lo pondremos en marcha dentro de los plazos que calculamos para iniciar allí una nueva etapa en Los Fresnos. Es un logro inmenso poder ubicarnos en un agrupamiento industrial de esa naturaleza para poder desarrollar esta actividad, por lo que queremos agradecerle al Municipio de Olavarría por esta gran posibilidad. Somos prestadores de servicios y nuestra visión a futuro es sumar para seguir trabajando desde Olavarría para Olavarría y toda la zona.

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