Una empresa familiar con más de 60 años de trayectoria

Tres generaciones en Tornería Tin. Abastece a cementeras y canteras de rodillos y tambores para cintas transportadoras. Desde la empresa ffirman que hace un par de meses el trabajo se ha reactivado y ven el futuro con mayor optimismo.

Una empresa olavarriense netamente familiar. Con más de 60 años en el rubro, pudieron aguantar el temblor económico provocado por la pandemia de coronavirus, supieron encontrar nuevas alternativas y proyectan el futuro con mayor optimismo.

"En el arranque de la pandemia apareció un panorama complicado y encima veníamos de tener un 2019 muy bajo que provocó reducir el personal. Al ser esenciales para que la fábrica no estuviera parada, hubo una modificación importante que nos permitió salir a buscar nuevos tipos de trabajos. Antes nos dedicábamos a rodillos y cintas transportadoras, entonces apareció una apertura del ferrocarril, empresas metalúrgicas a quien realizamos varios mecanizados, con lo cual la rueda siguió girando para tener una estabilidad en la tornería", analizó Juan Pablo Tin mientras su papá Fausto -ya jubilado- visita el lugar que conoce desde hace más de 60 años, el que fundó su su abuelo don Virgilio, quien llegó desde Verona con su esposa y tres hijos.

En 1957 don Virgilio armó la tornería. Luego fue su hijo Fausto, con su gran amigo Mario Minici, los que continuaron ese sueño italiano que se levantó a puro sacrificio. Y ahora son los dos hermanos Tin (Juan Pablo y Bruno) y los dos Minici (Gabriela y Marcos) los que continúan con ese legado que recibieron de sus padres.

Hace más de seis décadas que funciona la tornería Tin SA, siempre en Pelegrino 3970. "Comenzó con mi abuelo, Virgilio Tin, y después continuó con mi papá Fausto y se hizo posteriormente la sociedad con Mario Minici", indica uno de los hijos de Fausto.

"Nuestra tornería siempre se destacó por hacer esos trabajos, es decir los especializados en el tema de los rodillos, lo que nos ha llevado a tener una trayectoria y también cierta innovación, ya que siempre buscamos cómo mejorar el producto. Hemos trabajado casi siempre con Loma Negra, con Cementos Avellaneda, ahora con Metalúrgica Mitre y canteras como Guerrico", detalla Tin.

Juan Pablo mira el futuro con optimismo. "Estamos mejor al 2019. Nos pudimos acomodar, mantenernos y pensar en alguna reforma para mejorar día a día. Ofrecemos un servicio a empresas metalúrgicas donde podemos resolver, mediante planos, lo que a ellos le surja. Y a la parte minera como cementera entregar un rodillo o un tambor, tanto en lo cotidiano como en la urgencia, poder asistirlos".

"Los nuevos emprendimientos nos permitieron trabajar en conjunto con Ferrosur haciendo el trabajo mecanizado en los ejes como las ruedas de locomotora. Trabajos generales tanto en torno como en freza, asistiendo a ellos desde hace dos años. Sumamos la parte metalúrgica con Mitre donde hacemos trabajos en conjuntos, parte de piezas de sinfín, una variedad muy grande en mecanizados y trabajos en chapas Hardox ,lo cual es todo un desafío de crecimiento para nuestra empresa", describió.

Luego agregó: "El mayor porcentaje de trabajo lo realizamos en Olavarría, aunque también nos solicitan de Mar del Plata, Balcarce, Catamarca, San Luis y Bahía Blanca".

Un poco de historia

Para conocer un poco más de la historia de esta tornería de la calle Pelegrino, hay que contar que el abuelo Virgilio llegó desde Italia, desde Verona -la tierra de Romeo y Julieta- junto con su esposa Emma y sus hijos Rosana, Marta y Fausto. Primero había venido un hermano de Virgilio, Santiago, y él fue el que hizo de nexo para que viniera la familia. Con una carta pidió que se trasladaran desde Italia, y esa carta los habilitó para poder entrar en la Argentina. Fue después de la Segunda Guerra Mundial, en 1951. Virgilio vino con su padre inclusive (Oreste) y ancló, durante un corto tiempo, en Gonzales Chaves, donde Santiago estaba trabajando con máquinas agrícolas. Pero luego Virgilio se radicó en Olavarría para trabajar en el Molino Viejo, también pasó por Cerro Negro, en La Providencia (donde fue capataz de taller).

A los seis años de su llegada armó e instaló la tornería. Con un torno pequeño, en un garaje y estando en Loma Negra -donde ya tenía un buen contacto- comenzó a reparar rodillos de granito. Así que se desarmaban y se arreglaban, y "comenzamos a aprender lo esencial del armado y la estructura del rodillo, para ponerle nuestra capacidad para ir modificándolos y haciéndolos más duraderos, ya que hubo que hacer cambios en la estructura original de esos rodillos", explicó Fausto.

Después de nacer gracias a Virgilio, la tornería Tin pasó a manos de Fausto. "Y en 2006 comenzamos la sociedad con Mario Alberto Minici, con quien ya veníamos trabajando desde chicos, viviendo una historia de hermanos de la vida, con una profunda amistad. Nos conocíamos desde los doce años y en 2016 lamentablemente tuvimos que sufrir su pérdida, por lo que dejó un vacío muy grande en esta familia" dice Fausto, ya con lágrimas en los ojos, "así que quedarán los hijos nuestros en este emprendimiento que tiene ya tantos años", agregó.

La parte administrativa se encarga Gabriela Minici, su hermano Marcos está en el torno y en las fábricas; mientras que Juan Pablo Tin hace de todo un poco, como cotizaciones y compra y venta junto con Bruno, organizando el taller y preparando los trabajos que van entrando.

"Seguimos siendo netamente familiar con dos familias que llevan adelante el proyecto de la tornería. ¿Qué me gustaría para lo viene? Mantener una regularidad laboral para poder continuar ofreciendo nuestra mano de obra. Pretendo que haya trabajo para nosotros y para todos. La ciudad tiene que seguir con su crecimiento en base a las empresas locales, además de tener mucha salud para todos", cerró Juan Pablo Tin.

Ultimas Noticias
Otras Noticias