"A veces la gente no entiende esta locura de ser bombero y arriesgarlo todo por nada"

Paola Natale Para Paola Natale ser bombera es una vocación que nació con ella. De familia bomberil, su infancia estuvo signada por las visitas al Cuartel, las rápidas salidas de su padre hacia una emergencia y la pasión y el orgullo que la une desde siempre con la institución. En diálogo con FINDE habla del compañerismo, los días donde les gana la angustia y la importancia del apoyo de la familia.

"Desde muy chica aprendí a amar esta vocación" dice vía Whatsapp Paola Natale y enseguida recuerda que cuando vivía con su familia en Sierras Bayas, venía al Cuartel para acompañar a su papá. Ella esperaba ese momento porque "me encantaba ver los camiones, los uniformes, las herramientas que ellos usaban". Ese mundo, que era el de su padre y sus tíos, enseguida la enamoró y en abril del 98, a los 22 años, ingresó en Bomberos.

"La historia de mi familia bomberil te diría que es única entre los 900 cuerpos de bomberos que funcionan en nuestro país" cuenta emocionada. Su padre Luis es bombero desde hace más de 50 años, aunque en la actualidad pertenece al Cuerpo de Reserva luego de un ACV.

"Por qué decidí ser bombera. Porque me enamoré del lugar, de la gente y de lo que ellos hacían. Para mi es una gran profesión la que elegí y es como un estilo de vida. Es una decisión distinta que tomé" intenta explicar y reconoce que "a veces la gente no entiende esta locura de ser bombero y arriesgarlo todo por nada. Pero a mi me gusta, es mi pasión y además de haberlo heredado de mi familia creo que nacemos con ese don de ayudar a los demás en las situaciones en que las personas nos necesitan. Uno se siente orgulloso de ser alguien en este paso por la vida".

Los héroes de la familia

"Por el Cuartel pasó mi hermano, también dos tíos. Hoy en mi familia constituida con mi esposo Sergio, él también es bombero desde hace 17 años, y tengo a mi hijo y mi sobrino que pertenecen al grupo de Cadetes. Somos muchos integrantes que pertenecemos a la misma institución"cuenta y señala que "la familia cumple un rol muy importante en la vida de un bombero. Muchas veces al salir corriendo al llamado de una emergencia para algunos es una cosa de locos, no se entiende" pero "en nuestra familia la mayoría lo reconoce como una pasión".

"De lo que estamos mas orgullosos es de nuestra madre, porque en nosotros salimos sin mirar para el costado y la que siempre se queda y la que pasó miedo fue ella" explica. "Yo hoy por hoy, igual que mi papá, igual que mi hermano, a la que tendríamos que agradecerle es a nuestra mamá que se bancó las salidas de mi papá como un loco ante una emergencia, después lo vivió conmigo cuando empecé a ser bombera. Ya es como que está acostumbrada" asegura. Es una genia la abuela Mabel porque cuida de sus nietos Xiomara, de 19 años, Faustino, de 16 quien está en la Escuela de Cadetes y el pequeño Camilo de 7 años.

"Mi esposo decidió ser bombero después de comerse tantos garrones y esperarme cuando me sonaba el handy" dice y comenta que "me puse de novio con Sergio muy jovencita y recuerdo que cuando salíamos a tomar algo o a un boliche a mi me sonaba el handy y siempre lo dejaba plantado. Entonces es como que se acostumbró a la vida mía en la cual tenía que salir corriendo para alguna emergencia. Con el paso del tiempo decidió también ser bombero.

La figura de su padre ha sido un faro en la vida de Paolo y ella recuerda que lo veía "como un héroe, mi héroe. Él tenia un handy en casa y sonaba cuando sucedía alguna urgencia. Recuerdo que él salía corriendo y sabía que iba en ayuda de los demás. Yo quería ser como él" afirma.

"Uno cuando es chico a sus padres los tiene como ejemplos, como héroes. Yo quería salvar vidas y bienes, ese era mi sueño desde chica y creo que es el sueño de muchos niños"

Si bien cree que "no tenia dimensión de la responsabilidad y el compromiso con el que él actuaba pero así y todo me gustaba. Cuando crecí lo intenté. Me costó ser aceptada, un poquito, porque antiguamente era un lugar visto como de hombres" comenta. "Yo siempre quise estar en ese lugar y mi papá estaba de acuerdo y fui a anotarme en varias oportunidades. Hasta que en el año 97 me dieron mi lugar y creo que hoy con mis principios y valores, que aprendí en el Cuartel, tengo mi lugar y no me lo saca nadie".

"No tuve el honor de salir a una emergencia con mi papá porque en mi ingreso ya había cumplido sus 25 años de servicio. Sí compartimos algún evento familiar que suele pasar, no en estos tiempos de la pandemia, pero antiguamente en los festejos de Bomberos estuve con él. Pero si me queda de él la pasión de ser bombero y el poder ayudar a los demás".

Un lugar de hombres

"A mí no me costó" declara sobre su ingreso el Cuartel y explica que en realidad a los que mas les costó adaptarse, en un principio, fue a sus compañeros. "A la gente grande, a los que eran pares de mi papá, por ahí a ellos les costó trabajar con una mujer pero no fueron tantos los cambios, fue una adaptación sencilla porque mi forma de ser hizo que mis compañeros se adapten y me traten como a uno mas".

"En el Cuartel somos sólo cinco mujeres. Estamos rodeadas de varones y por ahí de reglas que la gente cree que son para que las cumplan un hombre. No nosotros no lo vemos así. El estar rodeada todo el tiempo de hombres te hace fuerte. Nuestro uniforme nuestro maquillaje es el humo después de una salida. Esa es la rutina de nosotros por eso tus compañeros te tratan como uno mas. No hay en nosotros por ser mujeres un trato especial" describe.

"Entreno y me capacito junto con los varones, a mi no me costó adaptarme a las reglas que ellos nos pusieron. Hoy tengo una jerarquía con la que estoy a cargo de un grupo de personas. Nosotros somos muy compañeros, hacemos juntos el trabajo. Bomberos es una familia muy grande, nos cuidamos muchos entre todos. Todos hablamos el mismo idioma. Nos gustan las mismas cosas" manifiesta y remarca el orgullo que siente por sus compañeros. "Hacemos lo que nos gusta y la única manera de hacer una gran labor es amando lo que hacés" afirma.

"Todos estamos por lo mismo entonces nos adaptamos a todas las reglas que nos ponen nuestros superiores y las tratamos de cumplir en lo mejor que se pueda".

Guardias, cotidianidad y pandemia

"Con la pandemia que estamos viviendo, cambiaron muchas cosas y nos tuvimos que adaptar. Antes en el Cuartel nos manejábamos libremente de acuerdo a nuestros horarios de trabajo o responsabilidades diarias. Hoy cambió un poco. Tengo una jerarquía de Ayudante Principal, estoy a cargo de un grupo de personas preparadas para acudir a las emergencias y cuando me toca la guardia nos quedamos a la espera y permanecemos en el Cuartel con un horario programado" expresa y comenta que antes "nos capacitábamos en la semana un día, los jueves, pero en contexto de lo que vivimos hoy lo que hicimos fue separar grupos y también entramos de semana. Cuando nos tocan los días que estamos de semana ese grupo está alerta por handy por si sucede alguna emergencia y cada cinco días hacemos con permanencia en la institución guardias nocturnas".

"Para mi un día de guardia es organizarme con mis hijos, mi familia, con sus actividades diarias para poder ir al Cuartel. En el momento que llego al Cuartel, en el momento de la salida a mi lo que me corresponde, una vez que estoy arriba del camión, es organizar el personal y la forma de trabajo"

"Mi experiencia se las debo a mis jefes" dice y menciona al Comandante General Raúl Ferreira y al Comandante Mayor Marcelo Menchaca. "Yo aprendí y me formé junto a ellos. Estoy muy agradecida con mis superiores, es un grupo de profesionales que nos contienen, nos enseñan y a la hora de contener son nuestros amigos, nuestras familias. No son jefes, son mis maestros" asegura.

"La mejor recomendación que las daría a los jóvenes es que se animen a esta experiencia. Creo que nuestra sociedad necesita personas serviciales con deseos de ayudar" dice y responde que "en la vida de un bombero aprendés muchos valores, adquirís conocimientos para poder manejarte en situaciones que se presentan a diario, para poder salvar la vida de una persona o los bienes"

Paola Natale, que también es enfermera, dice muy segura que "en otra vida, volvería a elegir ser bombera". "Escuchar la sirena, el handy o el timbre de alarma, es algo inexplicable. Sólo los bomberos puedan sentir esa loca sensación y no creo que tengamos una respuesta. Creo que nacemos con ese don de querer ir al lugar donde sabemos que nos necesitan. Es raro poder explicar eso. Siento las mismas ganas como la primera vez porque ser bombera es mi pasión aunque al estar con unos años encima duelen los resultados, un poco más que cuando eras joven. Cuando sos joven no pensás tanto como cuando tenés formada una familia y otros compromisos en la vida. Pero siempre orgullosa de lo que elegí" concluye.

Angustia y dolor

_NOTA

R.F.

"Siempre que acudimos a un llamado preocupa lo desconocido. A mi me pasa que al tener una jerarquía y ser responsable del actuar de mis compañeros me resulta preocupante" dice Paola y si bien ella está capacitada para cualquier tipo de situación que pueda presentarse "trato de mantener la calma y dar lo mejor de mi y poder continuar con el grupo que tengo a cargo"

"Tenemos un grupo de excelentes bomberos capacitados y adiestrados para cada emergencia" explica y si bien "hemos tenido salidas que los resultados a veces son angustiantes, te quedas con el sabor amargo de no haber podido hacer nada, pero por suerte somos muy compañeros y nos apoyamos mucho"

Desde hace un tiempo el Cuartel local cuenta con una psicóloga que "nos ayuda a enfrentar todas esas secuelas que nos van quedando después de un momento difícil". Antes, cuando no contaban con un profesional de la salud mental "entre nosotros nos consolábamos cuando veníamos un poco bajón después de una salida".

Paola remarca que si bien no le tocó perder a un compañero en un servicio "sí he vivido situaciones angustiantes cuando a uno de los nuestros le pasa algo. Estamos todos por un mismo propósito que es ayudar a los demás y cuando uno de los nuestros cae, caemos todos"

"Somos, a pesar de nuestras diferencias, muy compañeros. Ahí adentro, señala refiriéndose al Cuartel, creamos vínculos hermosos".

"Hace un tiempo perdimos a Tomás, un compañero nuestro, un chico joven amigo de mis hijos. Para mi era como un hijo más" dice y se la escucha emocionada.

"Decidió ser bombero y por una enfermedad maldita nos dejo. Él falleció y pudimos ayudarnos entre todos. Seguimos con mucho dolor, cada uno como pudo, pero son las reglas de la vida que aunque no nos guste hay que aceptar".

"Todos tenemos familia y nuestro fin es ayudar. Sabemos que es la triste realidad del paso por la vida. Nos toca eso y tratamos de ser compañeros y hermanos" afirma.

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