Una olavarriense en Italia, entre vacunados y antivacunas y las amenazas de dos cepas

Eugenia Piñeyro vive en Vezza D?Oglio, es arqueóloga pero dirige un restorán con su marido Tuvieron la variante Delta y hoy los acecha la sudafricana Omicron que ya entró a Europa en algunos países. Los Estados europeos ya exigen los green pass y controles que antes no aplicaban. La pandemia nuevamente los castiga pero la vacunación reduce notablemente su letalidad. En el segmento etario de entre 50 y 60 años está la mayor cantidad de antivacunas.

Cacho Fernández

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La arqueóloga, Eugenia Piñeyro, quien residen en Vezza D’Oglio, un pueblo de unos 1400 habitantes enclavado en la Lombardía italiana, refirió la situación de la pandemia en su lugar y en otros lugares de Europa. "Aquí ya estamos con la segunda dosis y están aplicando la tercera. Pero creo que esta ola se está debiendo en que tanto en Austria, Francia, Alemania, hay pocos vacunados".

Luego dijo que en Italia se va a habilitar el denominado green pass, una suerte de código de barras que uno debe presentar para acceder a ciertos lugares.

Esta olavarriense relativizó bastante la gravedad de esta nueva ola pandémica en Italia porque sostuvo que con las vacunas, el covid "es como un resfrío, gripe o algo parecido. Ahora, si no tenés las vacunas corrés el riesgo ir a terapia intensiva".

Explicó también que en ese país como en toda Europa se están implementando y exigiendo controles para inducir a la gente a vacunarse. "Y eso está bien porque evita la circulación y la mutación del virus", opinó.

Vacunación y antivacunas

Señaló que las segundas dosis se aplicaron en septiembre y que "ya comenzaron con las terceras. Aquí circuló la variante Delta y ahora dicen que en algunos países ya estaría circulando el Omicron, que es la variante sudafricana. Pero el problema central es el de los no vacunados. Pero en Italia la población con dos dosis llega al 75 por ciento. En cambio, en Austria o en Alemania, hay pocos vacunados".

Advirtió que "la vacuna no es obligatoria y eso generó un montón de inconvenientes con personas de 50 a 60 años que se mostraron muy reticentes con la vacuna, con los nenes..., en fin, los llamados antivacunas que argumentan por las redes con cualquier cosa. Por eso, las exigencias que hoy está poniendo el Estado antes no las aplicaba, pero son necesarias, creo".

Las restricciones van a comenzar a aplicarse desde febrero y "si no están vacunados, desde julio no los van a dejar entrar desde julio, y eso mismo lo implementará en su restorán argentino que con su esposo tienen en el pueblo. Ya no entraban desde julio si no tenían las vacunas puestas".

Como alternativa a la vacunación, dijo, "se les exige un hisopado que tiene vigencia por solo un día, por eso les conviene vacunarse.

Uno de los inconvenientes, planteó, "es que en el transporte público no piden el green pass, y es en donde hay más gente, pero están estudiando hacerlo. Repito, las variantes son preocupantes pero con las vacunas se reduce muchísimo la letalidad".

Vacunas y cepas

Señaló que entre las vacunas, "dicen que "la sputnik V es la mejor pero que la Unión Europea la coloca en un plano secundario seguramente por un problema geopolítico". Luego explicó que ellos en su restorán controlaban la temperatura y les pedían el teléfono y los datos de rigor. En julio, con el verano, les van a exigir el green pass para que puedan acceder a sentarse y comer dentro del local las parrilladas, empanadas y postres argentinos que allí sirven.

El tema central es estacional. Ahora, con el invierno, y con el frío, "la gente se encierra más y hay más propensión a los contagios. En verano, cuando los ambientes se ventilan se reduce la peligrosidad, algo que se da en todos lados".

Sostuvo que la cuarentena en Italia fue "muy diferente" a la que se aplicó en Argentina, porque "si bien se cerraban algunos locales, hubo mucha preocupación en mantener abiertos muchos lugares de trabajo porque la gente tiene que vivir. Se llegaban a pagar el 70 por ciento de los sueldos pero se buscaba abrir el mayor tiempo posible porque había que mantener la vida económica de cada lugar", un criterio muy diferente al utilizado en el país en el que se optó por una cuarentena eterna. "En verano pasado se mantuvo todo abierto hasta las 18 horas pese a que circulaba la variante Delta. La gente se movía y se mueve por todo el país porque no se puede parar la economía".

"Yo estoy abriendo solo los fines de semana ahora en invierno, pero en épocas de turismo, en las que se juntan unas 15 mil personas en el pueblo, lo abrimos todos los días, pero ahora vienen las fiestas y vamos a abrir con esa modalidad de los fines de semana hasta Pascuas", cerró.

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