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ESCENARIO POLITICO

Sergio Massa ¿superministro o presidente blue?; el ajuste tan temido y el impacto político en lo local

El país es un tango paradojal, lleno de fracasos, impotencia y resignación. La utopía de Sergio Massa. ¿Se viene un tarifazo insoportable? El kirchnerismo procura ablandar una grieta que nunca le convino. La multiplicidad de candidatos. El PRO arma en la Sección y el radicalismo busca consolidarse.

Cacho Fernández / [email protected]

El problema central en Argentina no es ni económico ni político, sino institucional. Desde hace casi cien años que el país comenzó a naturalizar la anormalidad. De esa manera se tomó al fraude como una rutina, a los golpes militares como el camino hacia el poder, los aprietes como parte de la vida política, la violación de la libertad de expresión como parte del sistema y por último, la corrupción como la manera natural de uso del poder porque, como dice Discépolo, "el que no afana es un gil".

Y todo se volvió un tango cargado de resignación e impotencia. Entonces, en medio de esa naturalización de la irregularidad, y el consiguiente afán de encontarle una lógica, los argentinos suponen que es normal que una Vicepresidenta en ejercicio se dedique una o dos veces por semana a derrumbar al máximo tribunal de Justicia simplemente porque está imputada de gravísimos casos de corrupción.

El delito se ha ido entreverando con la política, y éste es un fenómeno muy frecuente no solo en el país sino en toda Latinoamérica. El periodista español, Arturo Pérez Reverte, se asombraba porque lo había visto combatir al comandante Daniel Ortega en Nicaragua contra el dictador Anastasio Somoza, y hoy Ortega se convirtió en uno similar, tanto o más represivo e inmoral como al que habían quitado del poder. Es decirs, sustituyó la persona pero no el modelo.

El mismo periodista se reprocha porque "ante tantos idiotas que amparan las irregularidades e injusticias, no puedo sentir compasión por esa gente", dice. Jorge Lanata también reprochaba la actitud general de la gente que ante tanta impunidad frente a los hechos de corrupción de las causas de Vialidad Nacional y el consiguiente lavado de dinero público arrebatado por manos privadas, sean tan pocos quienes se asombren y se quejen de semejante impunidad. "Caminaba por Río Gallegos después de la investigación de la ruta del dinero K, y la gente me saludaba desde los cuatro costados. Me exhortaban a seguir así, pero luego uno veía que Alicia Kirchner arrasaba en las elecciones...No se entiende, no se entiende...", decía.

Otro caso es el de La Matanza, un municipio de dos millones de habitantes pero tan solo el 5 por ciento trabaja en blanco. Esta comuna es una muestra de pobreza, injusticias e inacción municipal, pero el gobierno, según denuncias, guarda 210.000 millones de pesos en plazo fijo en vez de destinarlos a obras que necesitan los vecinos. La pregunta es obvia: ¿Cómo es posible que con estos datos, la gente los siga haciendo triunfadores a Espinoza, Magario y compañía?. Entonces, ¿se puede seguir sintiendo compasión por la ignorancia y la desaprensión de esos votantes cuando con solo presionar el botón de Google de sus celulares pueden informarse de lo que deseen?. Es posible que la gente vote a quien ostenta el poder. El poema de Hölderlin expresa con claridad esta suerte de estratificación social: "gusta la multitud, lo que el mercado precia/ y solo al fuerte honra el criado/ creen en lo divino/aquellos que lo son".

Para colmo, y tal como lo refleja también Bocaccio hace más de seiscientos años en el contexto de la llamada "peste negra". Las pandemias suelen traer consigo regresiones inaceptables e irritantes. El florentino observó en su Bocaccio que las pandemias dejan más violencia e intolerancia, y por ello quizás hoy las conductas fascistas y autoritarias van avanzando sobre la ética republicana y democrática. Tanto es así que el nuevo secretario de Agricultura, Juan José Bahillo, se atrevió a pedirles a los dirigentes del campo que "digan cuál es su pertentencia política", como si eso importara desde el punto de vista institucional. Menos mal que Sergio Massa venía a ablandar la grieta.

Un ajuste para la mayoría

Algunos exponentes de este Gobierno se creen progresistas pero sienten un gran desprecio por algunos derechos ya consagrados históricamente. Desprecian el valor "libertad" y creen que los derechos de las personas están vinculados a la ideología política que tienen que determina si son merecedores o no de gozarlos. (nada más totalitario que esto).

Por ahí Bahillo tuvo conductas de enano fascista o de un advenedizo de la política, pero si es que Massa pretende dar otra imagen, tendrá que guiar muy minuciosamente la praxis de sus funcionarios. Esto mismo ya pasó con Alberto Fernández, sobre quien se creía que venía con aires renovadores, y acabó siendo un gritón autoritario, plagado de sobreactuaciones y conductas obsecuentes con su Vicepresidenta, y ahora está en camino de ser un Presidente completamente inexistente, desplazado por la mano de su principal electora. Es que después del golpe de mano de Cristina, Sergio Massa obra como un presidente en ejercicio, con un exceso de arengas y panfletos vacíos, y una escasez enorme de medidas concretas.

El problema principal de su plan, si es que se lo puede denominar así, es el ajuste. Las tarifas van a aumentar entre tres y cinco veces lo que está pagando la gente, y eso sería un tarifazo criminal para la gente a pesar de que Liliana Schwindt intente minimizar la suba para excusarse por su inacción, gambeteando su antiguo rol de defensora de los derechos de los usuarios y consumidores, pero cuando le tocaba ser opositora.

Pero el Superministro parece estar viviendo en otra realidad. Si bien no es culpable de que las tarifas no se fueron actualizando a través de los años, también es cierto que la gente no aguantaría la brutalidad con la que se pretende hacer este "sinceramiento".

Tendrá que lidiar con el cristinimo duro y hasta con la misma Vicepresidente para ejecutar tan brutal y demencial ajuste. El nuevo Superministro no presentó aún otro plan que el ajuste a los sectores populares y solo busca salvarse del naufragio al que parece destinado este gobierno. Se presentó como un presidente blue mediante un show ad hoc y se descolgó con una serie de enunciados propios de un examen de Economía I en la Facultad. ¿La realidad? muy lejos.

Sergio Massa tuvo la oportunidad de ganarse algunos puntos para mejorar su imagen pero acabó diagramando un fuerte ajuste para la gente, y, reitero, cero recorte para la clase político y los gastos innecesarios en el Estado. No atacó el derroche de La Cámpora en Aerolíneas, y dejó en pie las ingentes dietas de los políticos y las infinidades de ñoquis que rotan alrededor de eventuales legisladores como si formaran parte de sistemas planetarios en marcha.

El PRO, con cautela

La idea de la nueva gestión es la de hacerse de reservas para encarar una devaluación ya que el dólar oficial estaría muy por debajo de lo que debería estar, y para ello intentarán obtenerlos del campo con un dólar especial pero que sean depositados en el sistema financiero local con un interés del 8,5 por ciento de interés.

Todo esto tiene su reflejo en lo político. Massa puede limar un poco las asperezas y achicar la grieta. Al menos tiene la oportunidad, y sería una necedad no aprovechar esta oportunidad.

La irrupción del superministro congeló un poco todo lo que se venía haciendo. Ezequiel Galli bajó un cambio en su campaña de instalación de Rodríguez Larreta y Diego Santilli en la Séptima, pero igual, aunque con mayor tranquilidad continúa su tarea seccional. La semana pasada estuvo en Saladillo, la próxima va a 25 de Mayo y sigue con el armado del PRO seccional con las obras en el Jardín 929, el instituto de Educación Física, y a la espera de algunos resultados de la nueva estrategia oficialista.

El radicalismo sigue pensando en ir a una Paso con lista propia y candidato a intendente de su propio partido. Todavía no lo tienen pero aseguran que será quien mejor mida y que se colocará el partido por sobre los nombres. El punto de inflexión será la cena del sábado 13 "de la reconstrucción" con la presencia del presidente del partido, Gerardo Morales e importantes figuras partidarias locales, seccionales, provinciales y nacionales. Los radicales observan el resurgir de una mística importante, y tanto sería así que "hemos tenido que parar la venta de tarjetas porque ya no quedan lugares", señalan.

Una grieta light

En el Frente de Todos, el fenómeno Massa provocó algunos cambios: rechazos de los más dogmáticos e ideologistas y una esperanza en quienes pretenden cambios de estilo dentro del kirchnerismo, fundamentalmente, porque ya comienzan a asomar otras conductas en antiguos talibanes que hoy pretenden ablandar aquellos métodos que los llevaron varias veces a la derrota, especialmente en ciudades como Olavarría en donde prevalecen otros modos de vivir y de hacer política.

Un dirigente camporista ya está enviando señales impensadas hasta ahora de querer dialogar al resto del espacio como buscando una unidad que no excluye una Paso pero en buenos términos, sin grietas internas.

Al camporismo no le conviene la polarización porque los ha conducido invariablemente a la derrota, y de ello se habrían dado cuenta. El diputado provincial, César Valicenti, encabeza esa cruzada conciliadora y su gestualidad política dista de ser aquella tan inclinada a un belicismo perdedor que los condujo hasta ahora. ¿Será el efecto Massa?. En tanto, Eduardo Rodríguez sigue con su decisión de presentarse a una Primaria, también Sergio Milesi, quien se mueve dentro de lo que sería el peronismo en general y goza de una gran convocatoria dentro de una gran parte del sindicalismo, Einar Iguerategui y Patricia Bahl, quien con la base de su Economía Social está intentando conformar un grupo vecinalista "que nos permita construir una intención de voto", dijo la ex concejal kirchnerista.

El 18 brumario de Sergio

En síntesis, Massa llegó portando algunas esperanzas, pero pasará por la gestión sin hacer más ruido que las internas que se le vienen contra Cristina y el camporismo, pese a que la versión es que el tigrense podría ser el predilecto de la Vice para ser el candidato en 2023. Y puede ser una nueva oportunidad perdida o derrochada.

Pero la circunstancial baja del dólar da la imagen de una Argentina tomando por otro camino, lo que puede ser una ilusión más para un pueblo que está cansado de fracasos. por unos días logró domar al blue pero el Banco Central perdió unos 700 millones de dólares en apenas una semana corriendo la moneda estadounidense. Algo parecido pasó con Macri en 2018.

El nuevo titular de Economía llegó con el aval de Cristina, y la desconfianza de los más radicalizados que no quieren saber absolutamente nada con los tarifazos o bonos salariales. Por eso la CGT decidió ratificar la movilización del 17. Cristina lo apoyó a Massa pero manda a sus pibes por debajo para molestarlo. En fin, un mecanismo propio de los liderazgos. Los utilizó Perón también Helios Eseverri, por citar algunos. En lenguaje futbolero sería algo así como no dejarlo agarrar la pelota o incomodarlo si lo logra.

Massa intuyó que si esta vez no "jugaba", se podría caer junto con los otros dos triunviros, por lo tanto optó por arriesgarse y jugar su carta, quizás la última que le queda para salvar su futuro político. La gente que lo rodea sabe que va a ligar fuego amigo pero maneja como opción la amenaza de la renuncia para limitarlo. Como político astuto que es, sabe que Cristina no quiere gobernar directamente y que una renuncia suya los expondría ostensiblemente al resto del triunvirato.

De todos modos, el superministro tendrá su enemigo en el kirchnerismo duro porque dificilmente le acepten el tarifazo y el ajuste que piensa implementar. Algunos se opondrán por una especulación electoral y otros, la gran mayoría, por ideologismo puro u obediencia como el que mostró Darío Martínez cuando Cristina avaló su resistencia. Como ya hemos dicho, el espacio es un conglomerado de odios recíprocos, y le será harto difícil a Massa, -quizás imposible- aplicar su plan para no hundirse. Es posible que encima de la rana de Tigre se estén montando escorpiones.

Massa quizás suponga con cierto optimismo que los "jacobinos" al final se diluyen en las internas y él, como Napoleón, los podría domesticar. Intuye que el nuevo 18 brumario (asunción del Gran corso como primer cónsul) no está lejos. El desafío será el de domar el dólar y conseguir los 7.000 millones de dólares de préstamo anunciados. Porque, como en el tango, "con guita cualquiera es vivo", y .sin ella no hay ninguna posibilidad de tener algo de éxito. Lo de Massa y Cristina Kirchner es un ajuste clásico, podría decirse, y a ello, y no a otra cosa, deberemos atenernos.

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