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21.10.2018 

Kinesiología gestacional: ¿cómo evitar lumbalgias y otros dolores?

Los cambios en la anatomía y la fisiología durante el embarazo pueden afectar el sistema músculo esquelético, miofacial y osteoligamentario, por lo que la posibilidad de lesiones se incrementa.  

En ese sentido, el trabajo del kinesiólogo se vuelve indispensable para mejorar la calidad de vida de las mujeres en la etapa gestacional y posparto.

Verónica Barrera, del Colegio de Kinesiólogos de la Provincia de Buenos Aires (Cokiba) y especializada en kinesiología obstétrica, destacó la importancia de la preparación para un parto dinámico y respetado. Para esto, el kinesiólogo trabaja las maniobras adecuadas y la gestión de presiones durante la etapa de gestación, ya que "el embarazo y el parto son la primer causa etiopatogénica de lesión del suelo pélvico".

Los kinesiólogos se focalizan en la prevención y en el tratamiento de patologías como pubalgias, lumbalgia o lumbociática, dolor pélvico o lumbar, alteraciones posturales, pie plano transitorio, várices o flevoedemas, cuadros de neuralgias en los miembros inferiores, alteraciones útero vaginales, ano rectales y la conocida incontinencia urinaria.

La lumbalgia ocupa el primer lugar de dolencia durante el embarazo y el síndrome del túnel carpiano el segundo lugar de las enfermedades musculo esqueléticas. La mayor parte de esas dolencias se revierten pasadas esas etapas, pero el trabajo kinesiológico permite sobrellevarlas sin dolor o con la atenuación del mismo.

En tanto, el aumento del peso corporal (durante el periodo de gestación el peso de la mujer puede subir entre un 30 y un 40%), suele generar un incremento de la presión en las articulaciones, como las caderas y las rodillas.

Musculatura más débil

El proceso de embarazo y parto (por cesárea o vaginal) debilita la musculatura de esa zona, explicaron desde Cokiba. Este dolor se genera en la zona baja de la espalda, en la cola, en los glúteos o adelante en el pubis. Cuando esta estructura se encuentra alterada por debilidad muscular o alteraciones funcionales, la estructura se modifica y como consecuencia puede ocurrir incontinencia urinaria, fecal, de gases, dolor abdominal o disfunción sexual.

Allí, se sugiere la visita y el acompañamiento del kinesiólogo. Así se hacen trabajos para fortalecer el piso pélvico que está compuesto por músculos y ligamentos ubicados en la cavidad abdominal y pélvica que sostienen al útero, a la vejiga y al recto, los que cumplen diferentes funciones. Además, se trabaja otras zonas como las del trasverso, el diafragma, el abdomen, todos músculos posteriores y en general lo que da estabilidad a la estructura que se relaciona con el suelo pélvico.

Asimismo los nueve meses de embarazo son una enorme oportunidad para iniciar una rutina física y adoptarla como forma de vida, tras el nacimiento.

"No hay que olvidarse que tres meses después del parto siguen aumentados los niveles de relaxina (hormona que ayuda a la relajación del útero y da mayor elasticidad en las articulaciones) y todo está mucho más móvil. Es frecuentemente que las mujeres en esta situación que concurren a un gimnasio con instructores que no están preparados, puedan sufrir esguinces o alteraciones de la articulación sacroilíaca. Y en vez de ser el ejercicio un beneficio para el cuerpo, le genera lesiones", apuntó Barrera.

La terapia kinésica post gestacional permite tratamientos específicos para cada paciente previo diagnóstico. En la misma dirección se trazan estrategias para que las flamantes mamás aprendan técnicas para mantener posturas que les permitan prevenir lesiones como tendinitis o lumbalgias, entre otras. DIB