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03.11.2018 

Un estudio conjunto inédito que se hizo en nuestro país posiciona la genética de los toros argentinos

Fue realizado por un grupo de cabañeros de CREA, la UBA y el INTA y se obtuvieron resultados en línea con los estándares mundiales. 

Por primera vez en la Argentina se realizó un estudio que analiza todos los descriptores fenotípicos en correlación con las características genotípicas en bovinos, de acuerdo con los parámetros que se utilizan en la selección de reproductores en los programas de evaluación objetiva en el mundo. Con resultados en línea con los estándares de otros países, el logro es fruto de un acuerdo público-privado entre el grupo de Cabañeros de CREA, la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires y el INTA Anguil -La Pampa-.

En la prueba, se incluyó la determinación del consumo residual individual (RFI), calculado a partir del consumo real de alimento de toros de 14 cabañas de la Región Pampeana, y su diferencia respecto de la ingesta esperada. Esta información, obtenida a partir de tecnología de precisión del INTA y cruzada con una descripción exhaustiva de los parámetros fenotípicos y genómicos de los animales, permite identificar las líneas genéticas con mayor eficiencia para la producción de carne.

"Los resultados de la evaluación de consumo residual indicaron que existe un gran espacio para la selección en la genética argentina y que los valores se ubican dentro de los rangos observados en experiencias similares en otros países", aseguró Aníbal Pordomingo, coordinador del programa Carnes y Fibras Animales del INTA, quien tuvo a cargo la síntesis técnica de los datos generados en el estudio.

Consumo residual

De acuerdo con el investigador, el valor del consumo residual es uno de los indicadores más relevantes que hoy se desea conocer para la elección de reproductores.

"Es un indicador de mucho interés en la genética ganadera del presente y, en el caso del estudio, es la única experiencia en la Argentina basada en una amplia descripción de parámetros fenotípicos y su información genómica", argumentó.

El estudio utilizó la tecnología de los "comederos inteligentes" -un desarrollo del INTA Anguil que recibió el premio CiTA de oro este año- para evaluar el consumo de alimento de cada individuo en forma continua, de animales en grupo. Esta tecnología de precisión permitió analizar la ingesta de cada animal de manera individual y en el marco de un grupo.

En relación con los resultados, Pordomingo sostuvo que "la genética argentina tiene la variabilidad suficiente para lograr significativos avances en la selección, con posibilidades de destacarse en conversión de alimento a carne por ser de tamaño moderado y muy adaptable, sumado a un alto componente de genética del tipo británico". En esta línea, explicó que los índices relevados muestran que la genética argentina tiene una muy buena oportunidad para posicionar alguna de sus líneas en el mundo.

Entre la multiplicidad de certificaciones que exige hoy la ganadería, el estudio realizado era, realmente, una demanda del sector que respondía a una visión prospectiva. "Desde hace tiempo, las cabañas de programas de evaluaciones objetivas anhelaban poder iniciar el camino de las evaluaciones por consumo residual y eficiencia de conversión, entre otras determinaciones no menos importantes como rendimiento carnicero, calidad de carne, fertilidad y precocidad, facilidad de parto", argumentó Pordomingo. En la prueba, que se extendió por más de 120 días, se evaluaron 43 toros de tres razas.