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03.11.2018 

En CAFMA creen que "para los fabricantes de maquinaria agrícola lo peor todavía no llegó"

Raúl Crucianelli, al frente de la Cámara que nuclea las empresas que hacen implementos, analizó el difícil momento que atraviesa el sector. La falta de crédito generó una alarmante retracción de las ventas y comenzó a tener influencia negativa en el empleo. 

Por Juan Berreta

Raúl Crucianelli está al frente de la empresa familiar desde 1984, cuando falleció su padre, el fundador. Talleres Metalúrgicos Crucianelli S.A. se ubica en Armstrong, Santa Fe, y en este 2018 está cumpliendo 65 años. "Yo voy por los 70, así que crecimos juntos", asegura Jorge. Y lo dice con satisfacción, porque la firma hoy es una de las líderes de uno de los sectores más competitivos que tiene la economía argentina, el de la maquinaria agrícola. Otro motivo de orgullo es que por estos días Raúl está cumpliendo dos años como presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma). Pero no son tiempos para celebrar. Y así lo deja claro en el arranque de la entrevista.

"Estamos en un momento complicado y las perspectivas son desalentadoras", asegura. Y lo que dice tiene un basamento muy sólido, no se trata de una percepción, sino de la información brindada por una buena parte de las empresas que conforman Cafma. "Días pasados presentamos la Encuesta Nacional de Coyuntura de la Maquinaria Agrícola (ver recuadro), que transparenta la fuerte retracción de ventas de productos que vive el sector fabricante de maquinaria agrícola debido a la falta de financiamiento a tasas lógicas. Prácticamente estamos sin financiamiento para la venta. Existe mercado interno, pero el productor agropecuario o el contratista rural no está dispuesto a financiar su compra a las tasas que solicitan los bancos", explica.

"Todo esto ha producido una fuerte baja en la fabricación e importantes niveles de stocks, lo cual comenzó a tener influencia negativa en el empleo", agrega.

-¿Cuándo empezaron a frenarse las ventas?

-Ya en Expoagro empezamos a percibir que se iban a complicar las ventas. Primero por la sequía, y segundo, por el tema créditos. Porque ahí nos informaron que iban a pasar a la órbita del Banco BICE, y ya no los otorgaría el Banco Nación como fue históricamente. Y fue en mayo - junio a partir de la turbulencia financiera y la falta de crédito que se empezó a complicar la actividad.

-¿Impactó a todos los implementos por igual?

-La demanda de implementos es temporal. Primero se consumen las sembradoras, después la fumigadoras y por último cosechadoras e implementos post cosecha. Eso favoreció que el rubro sembradoras trabajara hasta poco después de mitad de año, porque se venía con envión. La fumigación arrancó complicada porque cuando comenzó la demanda estábamos en el inicio de la turbulencia financiera, y cosecha y postcosecha va a terminar el año muy mal. El sector de las sembradoras alcanzó a trabajar un poco, pero el año va a terminar con complicaciones para todos.

-¿Cuál es el análisis que hacen en el corto plazo ante este escenario?

-Esta situación se va agravar a fin de año y tendremos gente en la calle.

-¿Está hablando de que habrá despidos?

-No serían despidos, sino suspensiones, achique de trabajo, hay distintas situaciones. Hay empresas que ya están hablando del programa preventivo de crisis. Algunos trabajarán de lunes a miércoles, otros cerraran los viernes, otros achicarán las horas extras. Eso depende de cada empresa. Pero a todas a nos va a tocar.

-Pero hoy no tienen previsto despedir personal.

-Despedir en el léxico de los fabricantes de la maquinaria agrícola no se utiliza. No puede usarse. La maquinaria agrícola está arraigada en los pueblos, convivimos con los trabajadores, la Responsabilidad Social Empresaria no solamente se declama sino que se lleva a cabo.

Entonces, no se habla de despidos ni en los peores momentos. Sí es cierto que hay una empresa que está atravesando un problema serio, pero que lo arrastra desde hace muchos años, y quizás tenga que de despedir (NdR: se refiere a la fábrica de cosechadoras Vassalli).

Pero lo normal no va a ser despedir. Ya hay fábricas que están trabajando de lunes a miércoles, o achicaron las extras, pero el problema grande es cuando hay que empezar a achicar horas de las 44 horas semanales.

-¿Y eso ya está pasando?

-Sí, ya está pasando en algunos casos. Aunque hay que tener claro que Lo peor todavía no llegó para los fabricantes de maquinaria agrícola. Porque ahora se viene fin de año, hay que pagar aguinaldos, vacaciones...

-¿Y cuándo estima que se pueda dar la reactivación?

-No me gusta hacer futurología, pero creo que el año que viene, a partir de la cosecha de granos gruesos, tendremos una reactivación genuina. Porque la cosecha va a generar ingresos. Pero hay que llegar a mayo / junio del año que viene.

-¿Cómo es la relación entre el sector y el Gobierno?

-Muy buena, tenemos diálogo permanente con todos los niveles. Incluso fue el presidente Macri quien puso en marcha la Mesa de Competitividad de la Maquinaria Agrícola. Pero creo que el Gobierno no tiene opción.

No es que los funcionarios no saben o no quieren, yo considero que no pueden. Así que estamos analizando distintas propuestas que permitan al sector encontrar salidas a esta situación crítica, pero a la fecha no han surgido resultados viables.

- Es imperioso que aparezcan las líneas de crédito.

-La falta de crédito es determinante. Es la tercera pata del banco que forman el que fabrica y el que compra. Entonces, si no está, el banco se cae. La maquinaria en épocas normales se vendía un 60 o un 70% con crédito. Nos referimos al crédito para comprar el bien de capital, el producto, no el que necesita la empresa para producir, en ese sentido hay empresas que precisan más y otras menos. Yo siempre digo que las empresas vendemos con los plazos de un almanaque y los compromisos que afrontamos tienen los plazos del reloj. Ese gran espacio que hay entre los recursos que se venden a 6, 12 o 18 meses, no está en los gastos, que tienen tiempos muy cortos. Cuando existen los créditos para el producto -en ese sentido el Banco Nación ha sido un aliado muchos años-, ya sea el prendario o el leasing, con ese dinero el chacarero o el contratista compra la maquinaria y es una venta que a los 30 días de entregar la máquina la empresa ya cobra. Cuando no existe ese tipo de créditos, las ventas van todas a largo plazo. Además, empiezan a escasear o se llega al extremo como en este caso, que se cortan totalmente las operaciones.

-Lleva toda su vida en esta actividad. ¿Esta crisis es diferente a otras que haya atravesado?

-En 70 años he pasado todas, y por suerte no me las acuerdo... Creo que esta crisis tiene la particularidad de que el mercado está sano, olvidémonos de las corridas, de que se va a cortar la cadena de pagos, para nada se parece a 2001 o 2008. Acá la falta de créditos cortó las ventas.