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24.11.2018 

BASF presentó en Tucumán el programa "Unidad Anti Plagas" y dos nuevos productos

La empresa propone un frente de batalla contra insectos y microorganismos que afectan a los cultivos.


El pasado 15 de noviembre la empresa BASF reunió en el Hotel Hilton, de la ciudad de San Miguel de Tucumán, a distribuidores, productores y prensa para presentar el programa "Unidad Anti Plagas", que se basa en una estrategia para abordar los desafíos que los agricultores enfrentan ante resistencias de plagas y mejoras de los rendimientos.

Toda la presentación y ambientación del lugar tenía que ver con imágenes de combate militar y las presentaciones con la importancia de utilizar racionalmente los recursos que los defensores agrícolas proporcionan cuando hace falta luchar contra los diversos insectos y microorganismos que afectan a los cultivos, especialmente los de soja y maíz, aunque también se hizo referencia al algodón y otras producciones.

Uno de los referentes que BASF invitó a exponer fue el ingeniero agrónomo. Roberto "Beto" Peralta, quien comenzó su conferencia con una evaluación de las reacciones emocionales que suelen tener los productores y llamó a la reflexión sobre la importancia de trabajar con conocimiento y racionalidad.

Aseguró que "un control de plagas eficaz requiere cierto conocimiento sobre la plaga y sus hábitos. El primer paso es identificar correctamente la plaga y el segundo paso es aprender sobre su estilo de vida.

Por último, evaluar las estrategias para controlarla con eficacia".

Enfoques En el encuentro se trataron diversos enfoques que apuntan a la misma estrategia y que pusieron énfasis en tener buenos diagnósticos y una planificación adecuada para combatir las agresiones biológicas que pueden enfrentar los cultivos. En ese marco BASF lanzó dos nuevos insecticidas: Fastac Duo y Pirate.

Fastac Duo es un insecticida que busca responder al complejo problema de las chinches de la soja, el producto actúa en todas las fases de desarrollo del insecto, con acción sistémica y de contacto.

En el caso de Pirate, se trata de un insecticida para soja y maíz con amplio espectro y rápido control. Además, presenta un nuevo modo de acción ideal para el manejo antirresistencia.

El programa "Unidad AntiPlagas" se completa con Nomolt, un insecticida para soja, maíz y otros cultivos, ideal para el control integrado con especial persistencia en los primeros estadios larvales.

Como colofón de la reunión, el ingeniero Juan Pablo Migasso, gerente del Cultivo de Soja de BASF enfatizó que los "dos nuevos lanzamientos fortalecen aún más nuestro portafolio, que busca brindarle soluciones integrales al productor agropecuario y es solo el comienzo de otros lanzamientos en insecticidas que se harán en los en los próximos cinco años. Además, aspiramos a complementar nuestros productos con innovación aplicada a tratamientos y recomendaciones".

La primera ola de insecticidas

Luego de la presentación Hernán Ghiglione, gerente de Innovación y Desarrollo de BASF, habló sobre la continuidad en el tiempo de esta nueva línea. "Son productos que están en nuestra plataforma de investigación y desarrollo -afirmó-. Todos los años invertimos el 10 por ciento de nuestra facturación en esas áreas. Es decir que de cada 10 pesos que cobramos en un bidón, uno vuelve a investigación y desarrollo. Eso nos significa globalmente 3 millones de dólares por día puestos allí. Con eso nos ha ido muy bien en nuestra plataforma de fungicidas, luego hicimos muchísimas inversiones para fortalecer nuestra oferta en herbicidas, y desde hace cinco años hemos visto que necesitábamos fortalecer todo lo que tiene que ver con insecticidas.

Así que esta es la primera ola de estas inversiones que hemos decidido hacer en términos de insecticidas, pero ya tenemos para lanzar en un lapso de 3 a 5 años los productos que los van a reemplazar".

Ghiglione afirmó que "el desarrollo de un producto lleva entre 10 y 12 años, hay que hacer un poco de ciencia ficción para entender qué va a pasar de acá a ese lapso. Ahí juegan interacciones con especialistas, con entidades como universidades o el INTA, o entidades de investigación y desarrollo como Aapresid o CREA, que nos ayudan de algún modo a entender cuál va a ser la dinámica y cuáles van a ser los problemas de los agricultores de acá a diez años.

No hay otra manera de hacer las cosas que apostar sin saber exactamente hacia dónde va a ir la problemática porque es un proceso muy largo. Si uno espera que la problemática aparezca no va a tener la solución, de modo que necesitamos predecir lo que va a pasar".