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10.12.2018 ECOLOGÍA

El cambio climático amenaza a las regiones secas

Tras las inundaciones que afectaron a los desiertos de Atacama y el Sahara, investigadores explican qué sucede en las zonas áridas y semiáridas de la Argentina, que representan más del 70% de la superficie del país.

Recientemente se difundieron imágenes impactantes de las fuertes inundaciones que afectaron al desierto de Arabia Saudita, con camellos luchando para no ser arrastrados por la corriente. Las lluvias sin precedentes provocaron la muerte de decenas de personas y miles de evacuados, y alertaron sobre las consecuencias del cambio climático en regiones áridas, donde el ambiente y las poblaciones no están preparadas para afrontar este tipo de fenómenos.

Para conocer qué sucede con el cambio climático en la Argentina, donde más del 70% de la superficie está caracterizada como árida y semiárida, el sitio de divulgación científica Sobre la Tierra consultó a Alejandro Maggi, docente e investigador de la cátedra de Manejo y Conservación de Suelos de la Facultad de Agronomía de la UBA (Fauba), quien participa desde esa institución en la comisión directiva

del Observatorio Nacional de la Degradación de Tierras y Desertificación (ONDTyD) en la Argentina.

Algunos de los últimos estudios de Maggi, publicados en la revista Meteorológica, del Centro Argentino de Meteorólogos, se refieren a la situación en el noroeste de la Argentina, donde se verificaron fuertes cambios en el clima, que afectan a los suelos.

"El incremento de la cantidad dióxido de carbono que emitimos a la atmósfera y el consiguiente calentamiento global están impactando y modificando algunos otros patrones del clima. No teníamos

registro de inundaciones como las que sucedieron recientemente en el Sahara y en el desierto de Atacama (el más seco del mundo). A comienzos de 2018 también se observaron nevadas en el Sahara y lluvias repentinas en zonas donde no llovía nunca", dijo Maggi, y agregó: "Estos cambios están asociados a patrones de cambio climático que también están afectando, y que seguramente van a continuar afectando,a toda la región árida y semiárida de la Argentina".

Cambios

En relación con el cambio climático en nuestro país, el investigador de la Fauba recordó que las primeras modificaciones sustanciales en el régimen de lluvias se registraron en la década de 1970, con el corrimiento de las isoyetas (líneas que unen puntos en el mapa con iguales precipitaciones en un mismo período) hacia el oeste de la Región Pampeana. Este desplazamiento significó un aumento generalizado de las lluvias y permitió expandir la agricultura de secano (que no requiere riego) a las regiones semiáridas, que hasta entonces eran consideradas marginales.

Según Maggi, cultivar en muchos de estos ambientes tiene un alto riesgo porque "los suelos son más endebles (franco arenosos y franco limosos) y no tienen la estructura que poseen otros de la Pampa Ondulada, que contienen más arcilla y materia orgánica".

Además de esta característica edáfica, el cambio climático también trajo aparejado una mayor frecuencia de fenómenos extremos como tormentas intensas, fuertes sequías (como la sufrida este año en la región pampeana) y golpes de calor, que también impactan sobre el ambiente y la producción.

Nuevas tendencias en el NOA

Maggi se refirió a la situación del noroeste argentino. "En la Puna, como en la mayoría de las zonas áridas y semiáridas, llueve apenas entre 50 y 250 milímetros anuales, pero muy concentrados en el tiempo. Además los fenómenos son más intensos s un área donde los suelos son frágiles de por sí, porque son franco arenosos (en el mejor de los casos) o arenosos. Además, poseen altas pendientes (que pueden ser de 45 grados) y, cuando los escurrimientos vienen de la montaña, se producen grandes cárcavas. Una lluvia intensa después de una época seca y con baja cobertura vegetal, con suelo casi desnudo, tiene altas posibilidades de producir procesos de degradación.

Los suelos también pueden ser afectados por la erosión eólica, sobre todo al final de la estación seca y al principio de la húmeda, cuando hay vientos intensos con ráfagas superiores a los 80 km/h".

De acuerdo con las estimaciones del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), para las próximas décadas se espera un aumento de la temperatura media de entre 2 y 3 grados centígrados en el NOA como parte del calentamiento global.

En esta región también se registró un aumento generalizado de las lluvias anuales, aunque las últimas mediciones estarían marcando una tendencia decreciente.

"Las estadísticas de las últimas dos décadas indican que la situación cambió. Las estaciones meteorológicas de La Quiaca y de Abra Pampa, ubicadas en la provincia de Jujuy, que tienen un registro prolongado en el tiempo, marcaron una disminución en el promedio de las precipitaciones en los últimos 20 años. Además, vemos que el inicio de la estación de lluvias se retrasa cada vez más", aseguró Maggi.

En La Quiaca, tras la inundación de 2014, quedó una tremenda erosión hídrica.

Por otra parte, pese a que pueda haber una mayor cobertura en el suelo, la situación frente al cambio climático sigue siendo crítica y está degradando los suelos. "Superados los umbrales que el sistema natural puede soportar, la desertificación se torna irreversible. En las regiones áridas o semiáridas los suelos podrían pasar de una cobertura con vegetación de 20 a 30% pero no podría alcanzar a un 80% en las estepas arbustivas abiertas.

Entonces, si llueve más desde los '70, y más intensamente, aumenta la degradación por erosión y se agravan las consecuencias. Quizás puede disminuir la erosión eólica o exista una sinergia entre ambos procesos, pero seguramente se va a acentuar la erosión hídrica", afirmó.

"Así son los suelos de mi país"

El 5 de diciembre, en ocasión del Día Mundial del Suelo, el INTA y CREA realizaron el balance de la experiencia educativa "Así son los suelos de mi país", en la que participaron 1.600 estudiantes de 83 escuelas. En la apertura de la jornada, Luis Urriza, subsecretario de Agricultura de la Nación, destacó que el cambio climático ofrece "el desafío más importante de la historia de la humanidad". En ese sentido, señaló que la "Argentina, cuidando el suelo tiene hoy la oportunidad, no sólo de defender la naturaleza sino también, de alguna manera, defender su rol como productor de alimentos".

Mariano Bosch, vicepresidente del INTA, aseguró que esta iniciativa está en línea con lo que busca la institución, que "tiene la misión de apoyar los sistemas productivos y la clave está en el suelo".

Por su parte, Francisco Lugano, presidente de CREA, felicitó por estos dos años de trabajo a las autoridades e instituciones, estudiantes, docentes y directivos, técnicos y productores que acompañaron en este proceso a los jóvenes.

"Así son los suelos de mi país" contó con la participación de 83 escuelas, 1.600 estudiantes, 160 docentes, 60 productores CREA, 83 tutores CREA, 45 del INTA y ocho encuentros en el interior del país, en las provincias de Salta, Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires. 

Fuente: DIB